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jueves, diciembre 18, 2014
El poeta y artista romántico británico William Blake (1757-1827) y su influencia sobre Joan Miró.
El poeta y artista romántico británico William
Blake (1757-1827) y su influencia sobre Joan Miró.
William Blake (Londres, 28-XI-1757 a 12-VIII-1827) es un
excepcional artista del grabado, un notable pintor y un poeta brillante. Nacido
en una familia burguesa, tuvo una educación muy religiosa y relativamente liberal.
Su primera formación artística fue autodidacta, mediante la copia de los
clásicos del Cinquecento, y después con el profesor de dibujo Henry Pars y el de
grabado James Basire. Sus primeras obras reflejan su permanente interés por la
historia y las leyendas británicas. En 1779, con 21 años, entró a estudiar en
la Royal Academy de Londres, durante seis años. En esta época se opuso al
estilo del pintor Reynolds y conoció a otro artista, John Flaxman.
Se casó en 1782 con Catherine Boucher, entonces analfabeta,
a la que enseñó después las letras; fue una esposa entregada, de gran ayuda en
su trabajo artístico, aunque no tuvieron hijos. En 1783 publicó su primer poemario
y en 1784 abrió una imprenta con su hermano Robert, con la que se ganaron la
vida, y trabajaron para el editor radical Joseph Johnson, gracias al cual Blake
hizo amistad con importantes intelectuales y artistas como la escritora feminista
Mary Wollstonecraft, el pintor romántico suizo Fuseli o el revolucionario
norteamericano Thomas Paine. En 1788 comenzó a experimentar con la técnica del
aguafuerte, con la que ilustrará la mayoría de sus poemas.
Blake en los años 90 simpatizó con la Revolución Francesa,
pero quedó decepcionado por la radicalidad de Robespierre. Rechazó la
esclavitud, defendió los derechos femeninos y de las clases sociales más necesitadas,
y evolucionó en religión hacia posiciones cada vez más heterodoxas.
De personalidad muy acusada, Blake se mueve entre la razón
pura del Enlightment y la irracionalidad romántica, como
manifiesta en estas frases: “La senda del exceso conduce al palacio del
juicio... y nunca sabremos lo que es suficiente hasta que conozcamos más allá
de lo que es superfluo” y “La imaginación no es un estado: es la existencia
humana en sí misma”. En su obra desarrolla una visión del mundo poco
convencional, que representa las fuerzas universales de creación y destrucción,
sean físicas, psicológicas o históricas, a través de un elenco de personajes míticos
de creación propia. Combina en la misma página la poesía y la imagen mediante
técnicas gráficas que eran tradicionales (incluso postergadas por sus coetáneos),
pero que él convierte en radicales por su pureza y así crea imágenes sorprendentes.
Aunque en vida fue poco reconocido tuvo un importante influjo
en los artistas y poetas británicos posteriores. La eclosión de su fama llegó con
las vanguardias del XX, desde que los surrealistas (Breton fue su gran
vindicador) vieron en él un importante precedente, por sus imágenes fantasiosas
y su inaprensible magia.
La influencia de Blake en Miró.
La influencia de Blake es muy destacada en el Miró que mantiene
una veta de romanticismo, desde los años 20.
¿Cómo le llega este influjo? Probablemente a través de
Masson, que le admiraba ya en 1923-1925[1], pero también por los poetas
surrealistas, que apreciaban su extraordinaria y fértil imaginación, aunque no
haya habido exposiciones individuales suyas en París en los años 20 y 30
─aparece sólo en una colectiva en Bruselas (1929) y otra en Ámsterdam (1936),
hasta la gran muestra que tuvo lugar en 1937 en la Bibliothèque Nationale de
París con obras suyas y de Turner, justo a tiempo para que Miró la contemplara[2]─,
pero sí a menudo en Gran Bretaña y EE UU con catálogos y monografías que
debieron llegar a París.
Cassanyes (1934) fue el primero en mencionar la relación de
Miró con Blake dentro del contexto de su interés como artista surrealista por
la faceta de homo divinans y seguir el camino del inconsciente
trazado por Blake y otros románticos alemanes hasta llegar al psicoanálisis de
Freud.[3]
Gassner (1994) considera que Blake es la vía principal de la
recepción surrealista (y por ende mironiana) del místico alemán Jacob Böhme y
su formulación alquimista de Dios y la Creación, cuyas crípticas metáforas
visionarias fueron utilizadas por los filósofos idealistas y los poetas y
pintores románticos alemanes y, sobre todo, por Blake, a través del cual llegó
a los simbolistas franceses y desde estos, finalmente, a Apollinaire y los
surrealistas, en especial sobre Miró, aunque Gassner critica que no se haya
estudiado aún a fondo estos paralelismos místicos.[4]
Ciertamente, Miró se refiere al artista inglés en una
nota de trabajo de 1941-1942 en la que apunta modificaciones para una futura
(finalmente la hará en 1960) revisión de Autorretrato I: ‹‹al hacer
el autorretrato pensar en William Blake››[5],
como recordatorio de que los astros son signos con trascendencia humana. Y esto
se ha reflejado naturalmente en la historiografía de esta obra.
David Lomas (1996) señala que Autorretrato I (1937)
muestra coincidencias con Blake[6] y
en un artículo posterior (2000) precisa la semejanza formal de Autorretrato
I con un autorretrato de Blake, The man who taught Blake
painting in his dreams (c. 1819-1820), que podría haber visto en una
exposición dedicada a Blake y Turner en la Bibliothèque Nationale de París en
1937.[7]
Escudero y Montaner (1998) extienden la influencia de Blake en
Miró al colorido del fondo.[8]
Balsach (2003) también se refiere a la influencia de Blake:
‹‹Esta concepción progresiva de convertirse en un universo como un ser vivo
unido en una comunicación vital, llegará a su culminación en el Autorretrato de
1937. (…) La visión del artista ha traspasado la opacidad de la materia y se ha
convertido en un ser celeste, la carne transfigurada en llama, como en las
visiones de Blake (…)››[9]
Hay que apuntar la afinidad formal del Autorretrato
I y tantas otras obras con sus numerosos dibujos de cabezas y
especialmente con el dibujo The Four and Twenty Elders Casting their
Crowns before the Divine Throne (c. 1803-1805), con sus incontables
ojos y el desvanecimiento de los espíritus en el fondo[10],
o los también innumerables ojos y el ritmo lineal del dibujo Beatrice
Adressing Dante from the Car (1824).[11]
Doepel (1985) apunta dos
antecedentes ocultistas para Perro ladrando a la luna (1926) y
el más plausible sería una obra de William Blake, Climbing to the Moon, de
la serie de grabados The Gates of Paradise (1793) en la que
sobre un paisaje desnudo una escalera se levanta directamente hacia la luna.[12]
NOTAS.
[1]Bernier, Georges. Entrevista a André Masson. Le
Surréalisme et après. “L’Oeil” (15-V-1955) 12-17. Col. FPJM, t.
V, p. 173. Comentario de Masson en p. 14.
[2]Butlin, Martin. The
Paintings and Drawings of William Blake. 1981: I. Text. xvi.
[3]Cassanyes, M.A. Vers la magia. “D’Ací
i D’Allà”, nº 179, extraordinario (XII-1934). Este artículo fue muy
admirado por Tâpies, que declaró a Victoria Combalía en agosto de 1980: ‹‹La
idea que tota obra d’art autèntica havia de posseir uns poders màgics va
estimular-se en la meva primera joventut››, a través de publicaciones de
etnología y prehistoria del Instituto Gallach que tenía su padre, de las
revistas “Minotaure” y “Cahiers d’art” que le prestó Prats y ‹‹el famós article
de Cassanyes dins “D’Ací i D’Allà” sobre Miró que es titulava, molt
significativament, Vers la magia››. Reprod. Combalía. Dues
Converses amb Antoni Tàpies. <Tàpies: els anys 80>. Barcelona.
Fundació Tàpies (1988): 48.]
[4]Gassner, H. Miró,
der magische Gärtner. 1994: 53. Cit. Cirlot, L. “El Carnaval de
Arlequín”, punto de partida del estilo de Joan Miró. “Materia. Revista
d’Art”, nº1 (2001): 244.
[5]Miró. Notas de
trabajo de 1941-1942. [Rowell. Joan Miró. Selected Writings and
Interviews. 1986: 190. / Rowell. Joan Miró. Écrits et
entretiens. 1995: 210. / Rowell. Joan Miró. Escritos y
conversaciones. 2002: 271.]
[6] Lomas,
David. The Black Border: Joan Miró Self-portraits. 1937-1942, en Schildkraut, J.J.; Otero, A. (eds.). Depression
and the Spiritual in Modern Art. Homage to Miró. 1996: 131-149.
cit. Reus, Jaume. Evasió i exili interior en l’ obra de Joan Miró:
1939-1945. 2004: 58, n. 105.
[7]Lomas. The
haunted self. Yale University Press. Londres. 2000: 192. [Escudero;
Montaner. <Joan Miró. Desfile de obsesiones>. Barcelona. FJM
(2001): 136.]
[8]Malet; Montaner.
CD-rom. Joan Miró. 1998.
[9]Balsach. El sol
en los ojos. Imágenes del sol y visión solar en la obra de Joan Miró. <Joan
Miró. Càntic del sol>. Valladolid. MEAC Patio Herreriano (2003): 55. Balsach
vuelve a estudiar la influencia de Blake en Joan Miró. Cosmogonías de
un mundo originario (1918-1939). 2007: 209.
[10]Blake. The Four
and Twenty Elders Casting their Crowns before the Divine Throne (c.
1803-1805). Lápiz y acuarela sobre papel (35,4 x 29,3). Col. Tate Gallery,
Londres. Cat. raz. 515. [Butlin. The Paintings and Drawings of
William Blake. 1981: II. Plates: ilus. 577.]
[11]Blake. Beatrice
Adressing Dante from the Car (1824). Lápiz y acuarela sobre papel
(37,2 x 52,7). Col. Tate Gallery, Londres. Cat. raz. 812, 88.
[Butlin. The Paintings and Drawings of William Blake. 1981:
II. Plates: ilus. 973.]
[12]Climbing to the Moon,
de la serie de grabados The Gates of Paradise (1793),
reimpresa por Digby, George Wingfield. Symbol and Image in William
Blake. Clarendon Press. Oxford. 1957: lámina 11. Doepel cita este grabado
en Arcane symbolism in Marcel Duchamp’s Large Glass and Selected Works
(1924-1927) by Joan Miró. 1985: 806-807.
William Blake's Printing Process. British Library. Ocho minutos.
William Blake's Spiritual Visions. British Library. Seis minutos.
Exposiciones.
<William Blake. Visions de móns eterns 1757-1827>. Barcelona. Fundació La Caixa (1996). Dibujos y grabados para poemas y libros ilustrados. Hay un video de 11' de imágenes más 2' de comentarios de un historiador británico.
<William Blake (1757-1827). Visiones en el Arte británico>. Madrid. Caixaforum (hasta 21 octubre 2012). Comisaria: Alison Smith. Reseña de Vosmediano, Elena. William Blake, pozo sin fondo. “El Cultural” (7-VII-2012) 26-27.
<William
Blake, the Artist>. Londres. Tate Britain (11 septiembre 2019-2 febrero
2020). Retrospectiva.
<William Blake: Visionary>. Los Ángeles. The Getty
Center (17 octubre 2023-14 enero 2024). [https://www.getty.edu/art/exhibitions/blake/index.html]
Reseña de Annabel Osberg. “Artforum” (II-2024) 116-117.
Libros de Blake.
Blake, William. Augurios de inocencia. Trad. de Fernando
Castanedo. Cátedra. 2020. 178 pp. Poemario, con versos como “Ver el mundo en un
grano de arena / y el cielo en la florecilla del campo. / Sostener lo infinito
en la palma de la mano / y poseer lo eterno en una hora apenas”. Reseña de
Ferrero, Jesús. La infinitud de lo
pequeño. “El País” Babelia 1.527 (27-II-2021).
Libros.
Butlin, Martin. The Paintings and Drawings of
William Blake. Yale University Press. New Haven/Londres.
1981. 2 vs. I. Text. xxi más 668 pp. II. Plates.1193
ilus. Un estudio de referencia.
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