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lunes, abril 13, 2026

Joan Miró: La serie de grabados Gaudí (1979).

LA SERIE DE GRABADOS GAUDÍ (1979).


Introducción.
La serie de grabados Gaudí (1979) la componen 21 obras de aguafuerte, más aguatinta con azúcar y carborundo.
Miró asumió el reto de rendir un homenaje al arquitecto modernista, al que desde joven admiraba por su audacia y libertad creativas, tal vez a principios de 1974, pues recortó el 2 de febrero de ese año una fotografía de un anciano Gaudí en una procesión de 1924 o 1925, y la tuvo en la pared de su taller palmesano hasta su fallecimiento en diciembre de 1983.
Miró al principio, como hacía siempre, debió pensar un plan de trabajo y reunir ideas y esbozos, e inició las maquetas en 1975, probablemente la mayoría en octubre, y no se descarta que hiciera o modificara algunas en los años siguientes. El título de Gaudí llegó después de realizar las maquetas, porque Miró apreció y enfatizó sus afinidades estilísticas con las obras arquitectónicas y de diseño del arquitecto. Tal vez el objetivo debía ser llegar a tiempo para los homenajes que se harían al arquitecto por el centenario de su muerte, en 1976, o por el 125 aniversario de su nacimiento, en 1977.
Pero se atrasó unos años por varias causas que absorbieron gran parte de su tiempo, desde la gran antológica del Grand Palais parisino en 1974, algunos proyectos monumentales de larga maduración, la preparación de la antológica del MEAC madrileño en 1978, y además en septiembre de ese mismo año sufrió un grave quebranto de su salud tras una caída. Pero su obsesión por concluir la serie no decayó y anota Miró en 1977, en el ecuador de la creación de la serie: “Pienso en Gaudí, a quien de una piedra le nace un campo de estrellas, con un crisantemo en medio”.[1] Enlaza con esto que para el catálogo de <Joan Miró. “Homenaje a Gaudí”> en la Ga­lería Maeght de Barcelona (20 mayo-julio 1979) (publicado VI-1979), con texto de Lluís Permanyer, realizó dos litografías en color, la primera, bautizada Gos i Ocell (Perro y pájaro), sin firmar para la cubierta, con un perro de damero multicolor que se mueve en el suelo y un pájaro que lo sobrevuela, con una luna y una estrella en el cielo; y la segunda, bautizada Vol espacial (Vuelo espacial), sin firmar, presenta un enorme ser que ocupa todo el espacio cósmico, con su cuerpo de grueso damero negro relleno de ojos-disco multicolores. En suma, escoge obras muy afines a Gaudí para enfatizar su conexión.
Miró, en fin, trabajó en la serie más de tres años en su taller palmesano de Son Boter y, con la ayuda del grabador Joan Barbarà, la realización definitiva de las matrices se data en 1979, y la serie se imprimió ese mismo año, lo que explica el baile de fechas en varias fuentes, pues si se considera el conjunto de la carpeta con sus grabados y sus maquetas la datación sería 1975-1979. Fue editada por la Galeria Maeght de Barcelona e impresa en el taller de Barbarà en Barcelona, con 65 ejemplares sobre papel Arches (hay menciones a alguna obra en papel Guarro) sobre distintos formatos (hay dos grupos, en mediano formato los grabados I-XVI y en gran formato los XVII-XXI), numerados del 1 al 50 en la tirada principal más otros 15 numerados del I al XV. Estos últimos pueden causar confusión en las menciones porque, por poner un ejemplo, hay 15 copias numeradas a la romana, incluida una XV, del grabado Gaudí XV.
Para el mejor conocimiento de la serie podemos contar con el material preparatorio que guarda la FPJM: las 21 maquetas, las 21 matrices y las 40 pruebas de color que demuestran la cuidadosa elección por Miró de los colores para las matrices definitivas, excepto la monocolor Gaudí XIXEl conservador de la institución, Enric Juncosa Darder, el mayor experto sobre esos fondos, hizo un preciso despiece de la serie, desvelando cada uno de los materiales que Miró dispuso en el collage, e identificando el periódico que sirve de base como la “Última Hora” del 29-X-1975, cuando Franco agonizaba en el hospital, lo que encaja con las fechas de las maquetas XIV, XV y XVI el 28 de octubre de 1975.
Están en el anverso (A) y reverso (B) del mismo papel las maquetas IV (603 A) y V (603 B), las IX (607 A) y X (607 B), las XIV (611 A) y XV (611 B) y las XVIII (614 A) y XIX (614 B). Esto complica la exposición de estas cuatro dobles maquetas.
La numeración de las maquetas de la serie es confusa en las exposiciones anteriores a 2005, porque las inscripciones de Miró y Barbarà en el anverso de las maquetas las numeran de manera distinta a la del catálogo razonado de grabados (CRG) que hicieron Dupin y Lelong-Mainaud en 2001 y al de las maquetas en el CR de la FPJM publicado en 2005, que sí se correlacionan entre sí.[2] Probablemente Miró dudó de cómo combinarlas y qué piezas tendría la serie, porque podía haber excluido la más aislada, la XV, o incluir otras muy relacionadas que hizo por la misma época, como los siete grabados de la serie Enrajolats (1979) CRG 1081-1087, la más cercana a la técnica del trencadís, y que incluso ornamentó con los mismos astros-disco multicolores que unifican la serie Gaudí.

La historiografía sobre la serie Gaudí.
Unos pocos autores han tratado esta serie. Victoria Combalía (1990) resume:
‹‹La huella del modernismo en general, y de Gaudí en particular, está muy presente en la obra mironiana, en sus líneas orgánicas y ornamentales, en su aprovechamiento de materiales populares y heterogéneos. Cuando realizó la serie Gaudí, Miró estaba en un cierto impasse creativo: escribió una sucinta lista de “orden de trabajo” para conseguir una serie contundente. Y de hecho lo consiguió: estos aguafuertes son de una gran complejidad y hasta barroquismo (algunos incluyen collage, por ejemplo) y su fuerza proviene del magnífico poder del negro asociado a los colores puros, como en las vidrieras medievales.››[3]
Jean-Louis Augé (2003), después de tratar la influencia de Gaudí en Miró, comenta:
‹‹L’oeuvre tardive de Miró, en gravure comme en peinture, se caractérise par des nouvelles recherches d’effets de matière. Dans cette série gravée, il recourt à de multiples procédés: textures mélangées, grattages du fond et des couleurs, collages de journaux et de partition, découpe de certaines plaques de cuivre qui ne sont pas sans rappeler les revêtements de fragments de céramique du Parc Güell. Miró conserve néanmoins dans ces compositions son répertoire de signes et ses couleurs rouge, bleu, jaune, vert, employées depuis les années quarante.
Dans la Série Gaudí semblent apparaître des formes humaines qui se dissolvent dans la circulation des formes agglomerées ou éclatées. Le jeu entre la couleur et la non couleur anime des déséquilibres graphiques. Miró défie les lois de l’équilibre, comme Gaudí, et impose un réseau de lignes complexes et dynamiques. Des disques vapoureux de couleur tempèrent les tensions. Aux formes colorées et souples s’ajoutent parfois un oeil, parfois une note de musique qui rythment la composition. L’hommage devient alors un hymne poétique à la mémoire de l’empreinte de Gaudí dans son oeuvre.››[4]
Teresa Montaner y Ester Ramos (2019) apuntan:

Un comentario general de la serie Gaudí.
La serie presenta tres grandes coincidencias entre Gaudí y Miró: sus métodos, sus técnicas y sus fuentes de inspiración.

La primera gran similitud es entre sus métodos creativos, pues ambos, como Goya, Picasso y otros grandes artistas, desarrollaron la personal dicotomía de usar dos estilos, uno espontáneo (automático, improvisado, impulsivo, instintivo o irracional) y otro meditado (mucho más controlado, paciente o racional).
Los contemporáneos de Gaudí comentaban a mendo que este a menudo se dejaba llevar por impulsos inmediatos, sin apenas pensar, y dejaba una gran libertad creativa a sus colaboradores (como Jujol y Rubio, o sus artesanos) y que eso convivía con larguísimas meditaciones, dando vueltas y vueltas a un tema hasta encontrar la solución perfecta.
Miró también comienza cada obra con una idea, un motivo iconográfico, un tema mitológico, un impulso instintivo o incluso un accidente al azar como un corrimiento involuntario de la tinta, y luego lo desarrolla de una manera más pensativa, equilibrando, añadiendo o quitando, y a veces vuelve a dejarse llevar por la espontaneidad, hasta que decide dar la obra por terminada, aunque tal vez nos parezca a nosotros inacabada o abandonada.
La fusión de ambos métodos se vislumbra en las piezas de esta serie que se remiten al trencadís de Gaudí y Jujol, esos mosaicos de trozos de cerámica y otros materiales, con sus zonas de color fragmentadas que se van superponiendo. Es un recurso espontáneo que atrae a Miró por su automatismo, que le aporta los “accidentes” que luego le aportan nuevas sensaciones que a su vez le fecundan con nuevas ideas que madurará de manera más meditada. Hay al respecto dos obras particularmente interesantes: la Gaudí XV, en la que gira al revés la maqueta que había preparado, y la Gaudí XIX, que tiene diferencias apreciables respecto al grabado final.
Otra prueba de la acción más meditada de Miró, que tenía una larga experiencia en ello, es el frecuente uso de los motivos coloristas de los pájaros cantores para recrear el grafismo de la letra M como firma de artista, al igual que Gaudí introducía una estilizada letra G, por él mismo y por Güell, en las decoraciones de sus edificios y espacios. Muy meditada es también la elección de algunos motivos gaudianos, como la mantis religiosa para Gaudí I, la ascensión a la montaña sagrada para Gaudí IX o el dragón-salamandra para Gaudí XIII, motivos que ya había Miró incorporado en obras anteriores.


Trencadís en el Parque Güell, vista desde la plaza superior. Véase la semejanza de los discos y los escaques gaudianos con los astros-disco y los escaques mironianos.


La segunda gran concomitancia es la técnica. Miró experimenta en la serie con varios recursos técnicos y soluciones a los problemas plásticos del grabado y la pintura, que le habían inquietado desde joven y que todavía explora en sus últimos años, por una insaciable pasión por aprender hasta el final que es propia de los grandes creadores, como Gaudí.
Representa en la serie una sucesión de personajes fantásticos, con trazos en negro henchidos de curvas y ondulaciones, y dameros ajedrezados de escaques multicolores. En las maquetas previas, realizadas en diferentes formatos, usa una amplia variedad técnica: gouache, pastel, tinta, lápiz de grafito y yeso; encola papeles rasgados o recortados de periódico con atención a que las palabras en español y francés tengan un efecto visual en el fondo, y hay incluso una partitura musical manuscrita; sobre esta base hace un collage-puzle probando a pegar y quitar (hay muchos arrepentimientos o pentimenti) elementos con trocitos de celo cuyas marcas oxidadas surgen aquí y allá en las maquetas; reutiliza muchos fragmentos de papel que toma de matrices y grabados desechados, lo que recuerda a los trozos de cerámica y vidrio del trencadís y probablemente también usa trozos de cuero y láminas de cobre descartados del proceso de grabado, pero que no han quedado en las maquetas ni las matricesRecrea en los fragmentos el colorido vibrante tan apreciado por los modernistas con una paleta relativamente reducida de cinco colores, negro, azul, rojo, verde y amarillo, más algunas notas de rosa, púrpura o marrón. en varias combinaciones que se ven en las 40 pruebas de color de la FPJM.
Todo esto Miró, de la mano de un maestro como Barbará, lo transmitirá a las matrices definitivas y de estas a los grabados, para lo cual, emplea el aguafuerte para las partes más orgánicas y coloristas, combinado con su variante de aguatinta con azúcar para las partes más gestuales y los trozos difuminados de textura arenosa, más el carborundo para lograr texturas profundas en los coloristas astros-disco y unos relieves intensos en el negro. Además, tanto en las maquetas como en los grabados, que trabaja minuciosamente a mano, retoma trucos de Max Ernst como el grattage raspando partes del fondo y los colores y el frottage o gofrado frotando el papel sobre un objeto para conseguir unas apariencias de relieve táctil y rugosidad, romper la bidimensionalidad y crear unos efectos de profundidad espacial y de juego de oposición de luces y sombras.

La tercera gran afinidad entre Gaudí y Miró en esta serie es la inspiración en la Humanidad (el cuerpo humano, el arte popular y la artesanía a los objetos cotidianos) y el mundo natural, tanto el terrenal como el cósmico.
A lo largo de su carrera Miró había tomado o compartido un amplio repertorio de motivos de Gaudí y en esta serie lo fusiona con su propio universo, resultando un mundo gaudiano-mironiano, una mezcla de lo onírico y lo cósmico en sus motivos de signos, símbolos, estrellas y nebulosas.
Los personajes humanos emergen del caos, unas veces expandiéndose en masas inextricables y otras fragmentándose, pariendo o transformándose en otras bien reconocibles, a veces con la inserción de ojos en partes inusuales, a veces con el añadido en el contorno de una nota musical que evoca el vuelo de motivos gaudianos como una abeja o un pájaro. Adoptan fantásticas formas orgánicas de líneas curvas y onduladas que se relacionan de un modo dinámico con otras formas geométricas entrecruzadas, que se componen en un complejo ajedrezado con un claro predominio estructural del negro que confronta hasta romper la armonía a los espacios en blanco, resultando unas formas cercanas a las teselas.
Busca alcanzar una sensación única que aúne equilibrio y desequilibrio, orden y caos, pues el Universo está hecho de materia y vacío. Introduce en todas las piezas de la serie unos astros-discos de color, trasunto de los discos gaudianos del Parque Güell, que Miró, a partir del inicial sol rojo que luego se diversifica en colores y significado, incluye con creciente frecuencia en sus pinturas desde 1925 y sus grabados desde 1940, unos astros multicolores que expanden una radiación apaciguadora alrededor de los personajes, sumando en esta serie al menos 76 astros-disco, en 14  maquetas con entre uno y cinco discos, y en las otras siete maquetas con hasta siete, no más, de estos glóbulos coloridos, siendo tal vez la repetición del siete como el mayor y más repetido número de la serie un símbolo numérico, con el que se cristianizó la idea griega de que representaba la perfección de lo sagrado (Apolo, el precedente de nuestro Cristo) y la máxima sabiduría (los Siete Sabios de Grecia o las siete artes liberales), representando la unión de lo divino (tres) y lo terrenal (cuatro), como los siete días de la semana de la Creación, los Siete Sacramentos, los siete colores del arcoíris o las siete notas musicales.
En esto hay un nexo inmediato con Gaudí, que usó a menudo el siete (junto al 33, en referencia a la edad de Jesucristo) en sus proyectos religiosos, como en la Sagrada Familia con tres ejemplos significativos: las últimas Siete Palabras (en realidad frases) de Jesús en la cruz que reproduce en la Fachada de la Pasión; los Siete Dones del Espíritu Santo, que figuran en la simbología de las torres y los pináculos coronados con cruces, y los Siete Dolores y Gozos de San José, de los que fue tan devoto Gaudí, y a las que dedica las siete capillas del ábside alrededor del altar mayor de la Sagrada Familia.
La cantidad de 21 grabados de la serie Gaudí es también un símbolo de tres veces siete Dios multiplicando la Creación o manifestando su poder, en tres semanas de siete días, como hizo Daniel en su ayuno de oración para alcanzar la comunión divina, y como intentó Gaudí hasta el punto de casi morir en 1894 y Miró, un apasionado aficionado desde joven a la numerología de la cábala y el hermetismo, conocía muy bien que el 21 es un símbolo de armonía cósmica y de transformación del ser mediante la energía natural; representa el equilibrio entre lo femenino y lo masculino (Miró, sin embargo, no lo equilibra en la serie, sino que predominan personajes femeninos, con unos pocos masculinos y andróginos de sexo indeterminado), simboliza la transición de un ser viejo a uno nuevo (la violenta transformación de varios de los personajes en la serie); y en el 21 el dos significa dualidad en la relación (la pareja del grabado Gaudí XIX) y el uno equivale a la unidad (los otros 20 grabados solo tienen un personaje principal).
Apuntemos que siete astros-disco, ni uno más ni uno menos, sumando 49, aparecen también en cada uno de los siete grabados de la serie coetánea Enrajolats, abonando la idea de que Miró la realizó al mismo tiempo y tal vez acarició la idea de fusionar las dos series.

Un comentario individual de los grabados de la serie Gaudí.
Los grabados están fechados en 1979, y sus maquetas en la col. FPJM están datadas hacia 1975, sobre todo por la anotación por el artista del 28 de octubre de 1975 en las piezas XIV, XV y XVI. Ayuda a la datación comprobar los materiales gráficos que Miró empleó como base. En la XV usa un recorte de un diario francés que se hace eco de un importante evento en París de la marca de cosméticos Estée Lauder en octubre de 1975. En las XX y XXI utiliza seis recortes del diario “Última Hora” del 29 del mismo mes, dos con informaciones sobre la agonía final de Franco (falleció el 20 de noviembre), lo que tal vez no sería una coincidencia, sino una sutil forma de mensaje político, dado que son las piezas finales y las más oscuras de la serie.
En las fichas de los grabados coinciden los datos de la edición por Maeght, en Barcelona; la impresión por Joan Barbarà, en Barcelona; y que sus datos en el catálogo razonado de grabados, CRG, se publicaron en el tomo de Dupin Miró engraver IV, publicado en 2002. En cuanto a las maquetas constan en las páginas 460-466 del tomo del catálogo razonado de los fondos de la FPJM, confeccionado por María Luisa Lax y Alejandra Bordoy, y publicado en 2005.

Gaudí I (1979). Aguafuerte (76 x 44,5). CRG 1060.
Relacionada con Maqueta para Gaudí I (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (69,7 x 40). FPJM-600.
La maqueta es la muy fiel base del grabado. El personaje es femenino por la cabeza de media luna multicolor remarcada sobre la luz amarillenta de un sol y los tres cabellos rematados en notas musicales negras cerca de solitario astro-disco de color púrpura, que es acompañado por uno de los tres pequeños astros-nube negruzcos conformados como glóbulos de pequeños puntos negros, trasunto en astronomía de los cúmulos o las nubes esféricas de polvo cósmico, un motivo que aparece ya en el grabado La escalada de la colina (1976) CRG 932. El cuerpo es un damero de seis colores, cuya forma trasera y la yuxtaposición de recortes sugieren un enorme insecto que despliega sus alas y patas y la hipótesis principal es que es una mantis religiosa, un motivo que aparece, entre otros representantes de la fauna catalana, en la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, y que parece devorar una mariposa, otro motivo de dicha fachada.
Ya en esta primera pieza, en un motivo de pájaro en la derecha, Miró usa uno de sus recursos más usuales para destacar su oficio de artista: recrear el estilizado grafismo de la letra M como firma propia.

Gaudí II (1979). Aguafuerte (56 x 38). CRG 1061.
Relacionada con Maqueta para Gaudí II (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (59,5 x 35,2). FPJM-601.
El personaje está escindido en dos partes: un cabezón negro al carborundo en el que destaca el ojo rectangular y cuatricolor, con una pupila negra en un ovalado iris rojo, y un enorme cuerpo negro en el que se abre un damero también cuatricolor. Una secuencia de siete astros-disco multicolores y dos pájaros confeccionados con recortes multicolores y notas musicales, sitos a ambos lados de la cabeza, y el superior jugando con el grafismo M de la firma del artista, dan vida al cielo, en contraste con la oscuridad del cuerpo, del que no se adivina el sexo. Miró, al parecer, durante la realización de la maqueta y cuando ya tenía definido el cuerpo, la giró 90 grados a la izquierda, y entonces añadió los dameros del torso y el ojo, resultando una composición muy desequilibrada porque la cabeza se proyecta hacia la izquierda.

Gaudí III (1979). Aguafuerte (54 x 50). CRG 1062.
Relacionada con Maqueta para Gaudí III (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (50 x 35,3). FPJM-602.
La maqueta pasa fielmente al grabado. El personaje parece femenino por el pecho azul, los escaques semilunares y los tres extraños cabellos-triángulos negros de la cabeza, que parecen derivados de la punta negra inferior de la media luna del Gaudí IV. El cuerpo sugiere un pilar negro que se aclara en la parte inferior, en la que vemos un astro-nube negruzco. Los dos ojos, de pupila negra e iris rojo, son dismórficos (como ocurre a menudo en Miró), el de la izquierda más grande y de forma lacrimal y el de la derecha de forma circular. La enorme cavidad bucal yuxtapone dos formas oblongas tricolores. Los dos brazos se mueven en sentido contrario, hacia arriba el de la izquierda en negro y hacia abajo el de la derecha, nuevamente un grafismo M como firma del artista, en tres colores, rematados los dos brazos en notas musicales.

Gaudí IV (1979). Aguafuerte (40 x 40). CRG 1063.
Relacionada con Maqueta para Gaudí IV (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38 x 36,2). FPJM-603a.
La maqueta es casi idéntica al grabado, salvo que este incluye en la concavidad semilunar un astro-nube que no existe en la maqueta.
La escena parece una adaptación de la pintura prerrománica catalana del Orante de Pedret, que muestra a un orante masculino de trazos primitivos, inserto en un círculo y coronado por un pavo real. Miró conoció la obra muy bien: incluso visitó para verla de cerca el Museo de Solsona en abril de 1951, y colgó en su taller de Mont-roig, donde trabajaba los veranos, la imagen en una felicitación de Navidad que Xavier Vidal de Llobatera le envió en diciembre de 1962, y en su taller de Palma, también mientras realizaba la serie Gaudí, tenía colgada otra reproducción de la obra, tal vez comprada en su primera visita al Museo de Solsona.
Miró en el grabado pinta una gran franja negra en el suelo, del que surge un personaje de sexo indefinido, oblongo cuerpo rojo y dos ojillos blancos, enmarcado no por un círculo sino por un óvalo de escaques curvos y multicolores. Los dos brazos, muy desiguales en tamaño, se extienden a los lados en postura de oración y acaban en notas musicales, enfatizando la idea de un cántico espiritual, reforzada por un largo pájaro multicolor (otra vez aparece un grafismo M como firma del artista) y musical en la derecha, trasunto del pavo real de Pedret, que entre sus muchos significados está el de simbolizar la resurrección de Jesucristo; Gaudí lo usó en la Sagrada Familia para representar la ascensión a la vida eterna. Miró, empero sustituye el pavo real sobre el orante por una inmensa media luna (en Gaudí un símbolo de la Virgen María, intermediaria de los hombres ante su Hijo para favorecer la ascensión) de damero cuatricolor que corta el óvalo del orante. En la derecha un astro-disco rosáceo y en la izquierda un astro-nube negruzco equilibran y vivifican la composición.

Gaudí V (1979). Aguafuerte (39,5 x 39,55). CRG 1064.
Relacionada con Maqueta para Gaudí V (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38 x 36,2). FPJM-603b.
El grabado es bastante fiel a la maqueta, salvo que en esta la esquina inferior derecha tiene un escaque rojo y que al pequeño ser azulado del centro le falta la mayor parte del cuerpo.
El personaje de cuerpo tricolor (negro, azul y verde) es femenino, como indican los pequeños pechos rojinegros y la media luna azul que surge de la cabeza y que a su vez tiene dos cabellos. En el interior de la boca aparece un ser de cuerpo alargado y azulado, con un pequeño ojo rojo, tal vez a punto de salir de su madre protectora. Siete astros-disco multicolores y un astro-nube negruzco rodean la cabeza del personaje.

Gaudí VI (1979). Aguafuerte (24 x 36). CRG 1065. https://www.masterworksfineart.com/artists/joan-miro/etching/gaudi-vi-1979]
Relacionada con Maqueta para Gaudí VI (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (19,5 x 31,7). FPJM-604.
La maqueta se reproduce tal cual en el grabado. El personaje de sexo indefinido ostenta una forma bulbosa por la adición de oblongos recortes multicolores. El ojo conecta a la derecha con un astro-disco rosáceo. En la izquierda un pájaro que trina una semicorchea parece surgir de la boca del ser.

Gaudí VII (1979). Aguafuerte (32,5 x 25). CRG 1066.
Relacionada con Maqueta para Gaudí VII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (31,5 x 19,8). FPJM-605.
La maqueta apenas se diferencia del grabado en la intensidad del colorido.
Miró trata el tema de la Creación; sobre un globo de ocho franjas multicolores el huevo primordial, el Omphalos, que para Gaudí representaba el potencial divino en una vida latente mientras que su ruptura simbolizaba el inicio de la vida. Miró consigue una textura nebulosa probablemente mediante aguatinta con azúcar y la rasga para favorecer el nacimiento de la cabeza de un ser todavía indefinido, al son de una música de la cual en la apertura central vemos tres corcheas negras y su puntillo fuera, a la derecha del huevo. Contemplan el evento un astro-disco rosáceo y un pájaro multicolor que canta, pues su cuerpo se construye con dos signos musicales (una armadura y una figura).

Gaudí VIII (1979). Aguafuerte (36 x 24,5). CRG 1067.
Relacionada con Maqueta para Gaudí VIII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (32 x 19,5). FPJM-606.
La maqueta es más simple en colorido y Miró añade en el grabado dos astros-disco para completar el número siete y lava el glóbulo inferior, muy negro en la maqueta.
Miró identifica al personaje como una mujer mediante tres cabellos, la cabeza y el torso curvos, y la forma semilunar azul-negra a su derecha. La mujer surge de una columna-tótem anclada en una base de escaques multicolores y su parte superior semeja una curva lemniscata con forma de “8”, símbolo del infinito. Su cabeza tiene un único ojo rojo y el torso cobija una criatura, tal vez un pájaro delineado en rojo, para el que Miró parece usar el símbolo chino del pájaro (niao) al revés. Los contornean siete astros-disco multicolores y un pájaro de vuelo quebrado, que Miró aprovecha de nuevo para sugerir el grafismo de la letra M de su firma.

Relacionada con Maqueta para Gaudí IX (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (30,2 x 25,2). FPJM-607.
Es uno de los grabados de más difícil interpretación. En la maqueta usa un papel rasgado irregular, lo enmarca con recortes de colores muy diversos y compone la peculiar escena cuyo significado solo podemos conjeturar por varias pistas. El personaje es femenino si nos atenemos al grafismo blanco semilunar que circunda el único ojo y otros rasgos semejantes. La enorme cabeza negra equilibra el recorte inferior que representa la colina negra que el personaje-sacerdotisa asciende (un motivo usual desde el arte egipcio, en el que representa al orante ascendiendo hacia el sol en la montaña sagrada o colina primordial Benben en una ceremonia de renacimiento solar) hacia la luz solar amarilla de la esquina superior derecha, barrada por un puntillado de 10 motas negras (el diez es símbolo de perfección, fin de un ciclo e inicio de uno nuevo). De la cabeza nace una monstruosa protuberancia multicolor, un ser no formado todavía, tal como Atenea surgió de la mente de Zeus. El rostro está formado con otras dos medias lunas, de las que surgen un astro-disco purpúreo y un pájaro multicolor de vuelo quebrado.
Finalmente, en el grabado introduce, única vez en la serie, un solitario astro-disco que parece flotar en el vacío cósmico en la izquierda y que tiene tal vez la función de equilibrar la escena principal, cuyos elementos están casi todos volcados a la derecha.

Relacionada con Maqueta para Gaudí X (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (30,2 x 25,2). FPJM-607b.
Este grabado forma una pareja con el siguiente, el XI. En este caso el personaje femenino se define por el cuerpo tricolor de formas sinuosas y la cabeza de la media luna azul cuya concavidad parece querer engullir un solitario astro-disco rosáceo (un cambio único en la serie es que, en el grabado final, no en la maqueta, este disco incluye un astro-nube negruzco, como si Miró escenificara un parto cósmico), sobre el que se cierne un pájaro. En lo alto, dominando la escena, aparece por primera vez en la serie la estrella-araña de ocho brazos, que reaparecerá en los grabados XVIII, XIX y XXI). El número ocho simboliza infinito, regeneración y unión entre lo material y lo espiritual; para Gaudí y para Miró esta estrella-araña simboliza tanto el Paraíso (su significado en el arte mudéjar) como un símbolo mariano, ya que la Virgen María (trasunto de la Diosa-Madre pagana) extiende la protección sagrada a sus criaturas durante un proceso de cambio o transformación natural.
La maqueta, además de la ya citada del astro, presenta unas importantes diferencias, sobre todo en colores respecto al grabado, que parece a primera vista inacabado: la maqueta tiene un segmento verde en la izquierda junto al negro de la luna, que queda solo delineado y en blanco en el grabado; en la derecha hay tres cambios de color: el rojo de un escaque superior es sustituido por una mancha roja (también un caso único en la serie); el azul de un escaque de la maqueta se deja en blanco (otro caso único) y con una manchita amarilla, tal vez azarosa, en el grabado; y el rojo de un escaque inferior es sustituido por el azul. Añado que en la concavidad semilunar de la maqueta Miró pegó una ameboide mancha roja con una pupila negra, que podría significar un ojo en formación o el nacimiento de una criatura, pero la descartó en el grabado final. Una explicación plausible es que a Miró no le convencieran las soluciones que iba probando y decidiera dejar una prueba de que su proceso creativo era siempre un camino inacabado.

Gaudí XI (1979). Aguafuerte (25 x 36). CRG 1070.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XI (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (19,5 x 32). FPJM-608.
El grabado forma una pareja con el anterior, el X. El personaje es probablemente masculino por su cuerpo negro masivo, ornado con un damero tricolor y un gran sol rojo, pero este sol está atrapado por una media luna azul, un símbolo femenino, lo que podría indicar que el personaje tiene aspectos andróginos.
La cabeza está integrada en el cuerpo y se reconocen dos ojillos de pupila de puntos negros sobre iris rojos, uno ovalado (parece escindido en dos) y otro triangular, un dimorfismo que Miró a menudo utilizaba (en muchos casos el iris circular Miró lo acompaña de otro en forma de lágrima o gota, globular redondeado en la parte inferior y con un vértice puntiagudo en la parte superior; y en otros casos ambos iris son circulares), y que enlazan con la nariz que confecciona con un recorte amarillo.
Los brazos se alargan como cometas-pájaro hacia los seis astros-disco que envuelven al personaje y un pájaro parece haberse desgajado del brazo en la derecha y remonta libre el vuelo, cuya forma quebrada sugiere la letra M de la firma del artista. El gran sol rojo de la cabeza podría interpretarse como fuente de energía cósmica y el origen de los astros-disco, y su finísimo grafismo negro sugiere que acaba de engullir o está a punto de parir el séptimo astro-disco, consumando la perfección del número siete.
En la maqueta podemos ver que Miró dibuja con lápiz grafito tres cúmulos circulares rodeando al personaje, que probablemente iba a desarrollar como astros-nube, pero los descartó en el grabado.

Gaudí XII (1979). Aguafuerte (36 x 25). CRG 1071.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (31,3 x 19,7). FPJM-609.
El personaje se identifica como una mujer por la forma semilunar azul que recubre su cabeza tricolor, contorneada por siete astros-disco multicolores y dos astros-nube, con una boca que parece alimentarse de un astro. El torso alberga un gran ojo multicolor de esclerótica amarilla, que se proyecta hacia el cuello, del que surge y penetra en la cabeza un motivo gaudiano en la azotea de la Casa Milà, una curva lemniscata con forma de “8”, símbolo del infinito, con la que Miró genera dos almendras-vulva, de las que la superior alberga un ojo semicerrado, que contrasta con el muy abierto del torso.
En la maqueta podemos ver otra prueba de los pentimenti de Miró, que dibuja con lápiz grafito tres cúmulos circulares rodeando al personaje, como en Gaudí XI, coincidiendo con este que sean tres y además en las mismas posiciones relativas, lo que sugiere que le importaba el triángulo compositivo. Tal vez los pensaba desarrollar como astros-nube en el grabado, pero descartó al superior y con una mínima corrección posicional dejó los dos laterales, que, además están muy cerca de dos astros-nube que sí mantuvo, lo que refuerza la idea de que estos cúmulos son esbozos de los astros-nube.

Gaudí XIII (1979). Aguafuerte (25 x 35). CRG 1072.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XIII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (19,6 x 32,3). FPJM-610.
Miró, a partir de una maqueta a la que no cambia nada en el grabado, parece inspirarse en la forma y el colorido del famoso dragón-salamandra recubierto de trencadís que preside la fuente de agua en la mitad de la escalera del Parque Güell. El artista lo transforma en un personaje andrógino de cuerpo sinuoso grafiado en negro y damero multicolor, de gran cabeza rojinegra de ojos saltones y gran boca abierta, que parece capturar uno de los dos pájaros-insectos que vuelan alrededor del astro-disco rosáceo de enfrente, y reposa sobre una fuente azulada (el agua) y verde (la vegetación).

Gaudí XIV (1979). Aguafuerte (43 x 33). CRG 1073.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XIV (28-X-1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38,2 x 28,2). FPJM-611a.
Un grabado muy fiel a la maqueta, con un personaje femenino (tres cabellos son el signo con el que a menudo Miró definía este sexo en las obras de madurez), y un cuerpo ajedrezado multicolor, rodeado por siete astros-disco (el siete es siempre la mayor cantidad en la serie). Pájaros multicolores que sugieren notas musicales brotan del personaje.

Gaudí XV (1979). Aguafuerte (43 x 34). CRG 1074. [https://media.artsper.com/artwork/1934085_1_m.jpg]
Relacionada con Maqueta para Gaudí XV (28-X-1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38,2 x 28,2). FPJM-611b. Usa como base para el collage un recorte de un diario francés que se hace eco de un evento en París de la marca de cosméticos Estée Lauder en octubre de 1975.
Para el grabado Miró giró al revés la maqueta. El giro de una obra para evidenciar que lo importante no era la figuración sino la luz y el color probablemente lo tomó de una famosa anécdota de Kandinsky, que había dejado girada una obra una noche y cuando regresó al día siguiente la nueva visión le gustó mucho más, dando pie a su primera obra abstracta hacia 1910-1913. Desde entonces varios artistas, generalmente por descuido de las galerías o museos, habían tenido alguna obra abstracta colgada del revés, como Matisse, Mondrian, Rothko o el propio Miró y, en este caso por voluntad propia, es una característica fundamental de Georg Baselitz.
¿Por qué Miró la giró? Una hipótesis plausible es que en la maqueta partió de un personaje femenino, con una falda triangular de dos franjas, la inferior negra y la superior roja, y un pie verde en la izquierda para indicar la dirección en que camina, mientras que el tronco, el cuello y la cabeza se extienden a lo largo de dos líneas del diario. A la mujer le fue añadiendo escaques en los brazos hasta que estos se extendieron tanto que Miró decidió alterar el eje de la maqueta, girándola 90 grados a la derecha y añadiendo un pie a la forma ovalada que antes era un miembro monstruoso como la pinza de un cangrejo y ahora sería la base del personaje. Pero esto suponía un problema narrativo: la inscripción del Festival Estée Lauder se leía al revés en la maqueta, así que Miró la volvió a girar (la maqueta lleva debajo la inscripción tournez), esta vez 180 grados, para el grabado en el que se leen las palabras en la forma usual. Resulta empero que en esa opción la parte inferior de la figura era el brazo menos voluminoso, y Miró lo resolvió añadiendo en derredor unos pequeños astros-disco, que equilibran algo la composición. Una muestra de cómo desarrollaba pacientemente sus obras, adaptándose a lo que surgía en el proceso. Acabemos con la constatación de que alrededor del personaje hay siete astros-disco multicolores y siete astros-nube negruzcos.

Gaudí XVI (1979). Aguafuerte (44 x 33). CRG 1075.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XVI (28-X-1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38,1 x 28). FPJM-612.
El grabado es de los más fieles a la maqueta, salvo ínfimos cambios en el tamaño de los discos de color. Parece representar un personaje-insecto monstruoso, tal vez femenino, que emerge de un capullo, comienza a abrir sus alas multicolores y extiende una zarpa de tres dedos o tres cabellos al cielo. A su alrededor sobrevuelan unos pájaros estilizados con notas musicales, cantores-testigos del milagro de la vida, una creación divina. En el pájaro superior a la izquierda reaparece el grafismo M como firma del artista.

El grupo de cinco grabados en gran formato de XVII-XXI representa en cuatro a unos personajes individuales con un masivo cuerpo negro, irguiendo su cabeza hacia el cosmos. En cambio, la XIX es muy diferente, con un encuentro entre un personaje masculino y otro femenino.

Gaudí XVII (1979). Aguafuerte (90 x 63). CRG 1076.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XVII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (89,8 x 62,8). FPJM-613.
Otro grabado muy fiel a la maqueta, aunque Miró al final solo incluyó cinco astros-disco multicolores. En la maqueta usa un trozo de unos apuntes de notas musicales en una partitura manuscrita girada boca abajo, con dos tetragramas de un presto, muy rápido, el tetragrama superior con una sola línea, la tercera, en clave de fa, y el tetragrama inferior con las dos primeras líneas en clave de sol, la tercera en clave de fa y la cuarta línea en clave de do; esto encaja sobre todo con dos opciones. La primera alternativa, tal vez la más probable, es una versión de una notación de música religiosa medieval o canto gregoriano, que usaba el tetragrama, mientras que el pentagrama es más moderno, y enlaza con el amor compartido por Gaudí y Miró hacia la música religiosa, como la que escucharon en la Catedral de Palma, Gaudí en 1903-1914 y Miró sobre todo en 1940-1942 y también en años venideros. La segunda alternativa es una pieza de cámara, tal vez para un cuarteto con dos violines para la clave de sol, viola o violonchelo para la clave de fa, y viola para la clave de do, cuya idea le podría haber llegado a Miró a través de uno de sus amigos compositores, como el catalán Josep Maria Mestres Quadreny, autor de la pieza de cámara Tríade per a Joan Miró (1960), de la que hay al menos dos versiones, o de otro catalán, Joan Guinjoan, autor del quinteto Magic, que estrenó en 1978 esta pieza dedicada al artista y que celebra la “magia” y la libertad de las formas mironianas.
Miró dibuja encima de la partitura un personaje femenino de tres cabellos, rotundas formas negras, una boca abierta a la izquierda cuyos dientes triangulares y multicolores parecen una amenaza y un ojo rojo vuelto en sentido contrario, hacia la derecha donde un personaje pequeño y multicolor, tal vez un pájaro, parece emitir una música celestial con dos dedos triangulares que tocan dos líneas de la partitura, mientras que su pata derecha tiene invertido el grafismo M como firma del artista.

Gaudí XVIII (1979). Aguafuerte (90 x 63). CRG 1077.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XVIII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, lápiz de cera, pastel y collage sobre papel (89,8 x 63,7). FPJM-614a.
También este grabado es muy similar a la maqueta, con un personaje femenino de masa negra, pechos caídos y tres cabellos, con una cabeza desdoblada de cuatro ojos, dos de los cuales parecen mirar con frialdad al espectador y los otros dos se encienden de vida ante el vuelo de los pequeños pájaros construidos con notas musicales, el superior con el invertido grafismo M como firma del artista (la última ocasión en la serie). Una estrella en la esquina superior derecha, cinco astros-disco multicolores y otro astro-nube negruzco proporcionan energía a la escena.

Gaudí XIX (1979). Aguafuerte (68 x 92). CRG 1078.
Relacionada con Maqueta para Gaudí XIX (c. 1975). Lápiz de color, rotulador, lápiz de grafito, aguafuerte y goteado sobre papel (89,8 x 63,7). FPJM-614b.
Es el único caso en que hubo cambios muy significativos entre la maqueta de la FPJM y el grabado definitivo, cuya atmósfera vaporosa parece hecha con aguatinta con azúcar. Es similar em ambas piezas la composición espacial de los dos personajes principales, con el hombre en la izquierda y la mujer en la derecha, así como de la estrella intermedia y los dos astros-disco, el amarillo y el rosáceo.
Pero las formas humanas son bastante diferentes, puesto que él parece en la maqueta un tótem y en el grabado semeja un vago trasunto del monstruoso rey Ubú mironiano, repleto de formas musicales de corcheas en desorden cacofónico, mientras que ella está muy estilizada en la maqueta y el grabado. En la izquierda, detrás del hombre, surgen un brazo y un pie delineados con arabescos musicales.

Se eliminan en el grabado dos figuras pequeñas de la maqueta, probablemente pájaros, con el recurso de una gran mancha negra, tal vez surgida por un accidente en el proceso de grabado que le gustó a Miró, que sirve como nexo de unión entre el hombre y la mujer, que parece huir hacia la derecha, pero es atrapada en la red pegajosa que le lanza el varón, tales como unos monstruosos Apolo y Dafne a los que la naturaleza compele a unirse. 


Gaudí XX (1979). Aguafuerte (115 x 72). CRG 1079.

Relacionada con Maqueta para Gaudí XX (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (95 x 81). FPJM-615. Miró en la XX y en la siguiente, la última de la serie, usa recortes del mismo diario “Última Hora” del 29-X-1975, que noticia la agonía final de Franco (falleció el 11 de noviembre), tal vez una sutil forma de mensaje político, dado que son las piezas finales y las más oscuras de la serie.

También este grabado es muy similar a la maqueta, con un personaje femenino con una inmensa cabeza de ojos multicolores y tres cabellos, y un masivo cuerpo negro, en cuyo interior hay un personaje menor, cuyas formas de escaques multicolores vemos deconstruidas en su interior, como si el mayor hubiera devorado los trozos del pequeño, o este se hubiera transformado en aquel. Un estilizado pájaro verde en la izquierda vuela y canta (una semicorchea) sobre un papel de diario, como testigo del acontecimiento.


Gaudí XXI (1979). Aguafuerte (94 x 82). CRG 1080.

Relacionada con Maqueta para Gaudí XXI (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (102,2 x 64). FPJM-616.

Ya se ha mencionado que esta XXI y la anterior usan recortes del diario “Última Hora” del 29-X-1975, con menciones a la agonía final de Franco, lo que tal vez no sería una coincidencia, sino una sutil forma de mensaje político, dado que son las piezas finales y las más oscuras de la serie. Nuevamente la maqueta y el grabado son muy similares, con un enorme personaje pintado de negro y de sexo indefinido o incluso andrógino, pues tiene rasgos masculinos (la cabeza tan prominente) y femeninos (los dos pechos rojos cuadrangulares en el torso), del que parece surgir en una dolorosa metamorfosis un personaje-pájaro menor todavía unido a la cima de la cabeza y que parece a punto de salir por la ventana hacia la noche. Unos pájaros, unos discos multicolores y unas estrellas acompañan el proceso.


NOTAS. La serie Gaudí (1979).

[1] FJM 10494. [Montaner; Ramos. *<Miró, Gaudí, Gomis. El sentit màgic de l’art> (2019): p. 44.]
[2] Por ejemplo, en la exposición *<Impacte Gaudí> (2002), que incluía 21 maquetas de la serie Gaudí de la col. FPJM, las únicas titulaciones coincidentes son las I, II, III (con cambios) y IV, pero el resto es muy confuso: la IV bis expuesta es la V bis oficial, la V expuesta es la VI oficial, la VI expuesta es la VII oficial, la VII expuesta es con cambios la VIII oficial, la VIII expuesta es la IX oficial, la VIII bis expuesta es con cambios la X oficial, la IX expuesta es la XI oficial, la X expuesta es la XII oficial, la XI expuesta es la XIII oficial, la XII expuesta es la XVII oficial, la XIII expuesta es la XVIII oficial, la XIII bis expuesta es la XIX oficial, la XIV expuesta es la XXI oficial y la XV expuesta es la XX oficial, además la maqueta A expuesta se corresponde con la XIV oficial, la maqueta A bis expuesta es con cambios y girada al revés la XV oficial y la maqueta B expuesta es con cambios la XVI oficial.
[3] Comba­lía. Miró grabador. <Joan Miró: gravador>. Barcelona. Galería Maeght (1990): 7.
[5] Montaner; Ramos. *<Miró, Gaudí, Gomis. El sentit màgic de l’art> (2019): 130.


ENLACES.
El arquitecto español Antoni Gaudí (1852-1925) y su influencia sobre Joan Miró.*

EXPOSICIÓN DESTACADA.


Miró – Gaudí - Gomis. Fundació Joan Miró, Barcelona. Visitaarte (2019). 1:42. [https://www.youtube.com/watch?v=DaGEyps_wDc]


APÉNDICES.

Lista de grabados de la serie Gaudí (1979).

Gaudí I (1979). Aguafuerte (76 x 44,5). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1060.]

Gaudí II (1979). Aguafuerte (56 x 38). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1061.]

Gaudí III (1979). Aguafuerte (54 x 50). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1062.]

Gaudí IV (1979). Aguafuerte (40 x 40). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1063.]

Gaudí V (1979). Aguafuerte (39,5 x 39,55). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1064.]

Gaudí VI (1979). Aguafuerte (24 x 36). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1065.]

Gaudí VII (1979). Aguafuerte (32,5 x 25). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1066.]

Gaudí VIII (1979). Aguafuerte (36 x 24,5). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1067.]

Gaudí IX (1979). Aguafuerte (32 x 28). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1068.]

Gaudí X (1979). Aguafuerte (32 x 26). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1069.]

Gaudí XI (1979). Aguafuerte (25 x 36). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1070.]

Gaudí XII (1979). Aguafuerte (36 x 25). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1071.]

Gaudí XIII (1979). Aguafuerte (25 x 35). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1072.]

Gaudí XIV (1979). Aguafuerte (43 x 33). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1073.]

Gaudí XV (1979). Aguafuerte (43 x 34). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1074.]

Gaudí XVI (1979). Aguafuerte (44 x 33). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1075.]

Gaudí XVII (1979). Aguafuerte (90 x 63). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1076.]

Gaudí XVIII (1979). Aguafuerte (90 x 63). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1077.]

Gaudí XIX (1979). Aguafuerte (68 x 92). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1078.]

Gaudí XX (1979). Aguafuerte (115 x 72). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1079.]

Gaudí XXI (1979). Aguafuerte (94 x 82). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1080.]


Lista de maquetas (1975) de los grabados de la serie Gaudí (1979).

A continuación, el listado de maquetas en la col. FPJM, datada hacia 1975, sobre todo por la precisa fecha de las XIV, XV y XVI el 28 de octubre de 1975.


Maqueta para Gaudí I (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (69,7 x 40). FPJM-600.

Maqueta para Gaudí II (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (59,5 x 35,2). FPJM-601.

Maqueta para Gaudí III (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (50 x 35,3). FPJM-602.

Maqueta para Gaudí IV (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38 x 36,2). FPJM-603a.

Maqueta para Gaudí V (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38 x 36,2). FPJM-603b.

Maqueta para Gaudí VI (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (19,5 x 31,7). FPJM-604.

Maqueta para Gaudí VII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (31,5 x 19,8). FPJM-605.

Maqueta para Gaudí VIII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (32 x 19,5). FPJM-606.

Maqueta para Gaudí IX (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (30,2 x 25,2). FPJM-607.

Maqueta para Gaudí X (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (30,2 x 25,2). FPJM-607b.

Maqueta para Gaudí XI (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (19,5 x 32). FPJM-608.

Maqueta para Gaudí XII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (31,3 x 19,7). FPJM-609.

Maqueta para Gaudí XIII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (19,6 x 32,3). FPJM-610.

Maqueta para Gaudí XIV (28-X-1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38,2 x 28,2). FPJM-611a.

Maqueta para Gaudí XV (28-X-1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38,2 x 28,2). FPJM-611b.

Maqueta para Gaudí XVI (28-X-1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (38,1 x 28). FPJM-612.

Maqueta para Gaudí XVII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (89,8 x 62,8). FPJM-613.

Maqueta para Gaudí XVIII (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, lápiz de cera, pastel y collage sobre papel (89,8 x 63,7). FPJM-614a.

Maqueta para Gaudí XIX (c. 1975). Lápiz de color, rotulador, lápiz de grafito, aguafuerte y goteado sobre papel (89,8 x 63,7). FPJM-614b.

Maqueta para Gaudí XX (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (95 x 81). FPJM-615.

Maqueta para Gaudí XXI (c. 1975). Gouache, tinta, lápiz de grafito, pastel y collage sobre papel (102,2 x 64). FPJM-616.


Listado de grabados de la serie Enrajolats (1979).

La serie es la más cercana a la técnica gaudiana del trencadís.


Enrajolats I (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1081.]

Enrajolats II (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1082.]

Enrajolats III (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1083.]

Enrajolats IV (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1084.]

Enrajolats V (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1085.]

Enrajolats VI (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1086.]

Enrajolats VII (1979). Aguafuerte (40 x 52). Edición: Maeght, Barcelona. Impresión: Joan Barbarà, Barcelona. [Dupin. Miró engraver IV. 2002: CRG 1087.]


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