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miércoles, junio 08, 2011

El arquitecto español Josep Maria Jujol (1879-1949) y su influencia sobre Joan Miró.

El arquitecto español Josep Maria Jujol (1879-1949) y su influencia sobre Joan Miró.



Josep Maria Jujol i Gibert (Tarragona, 16-IX-1879-Barcelona, 1-V-1949) fue un arquitecto español, cuya obra se engloba dentro del estilo modernista.
Jujol colaboró con Gaudí en varios proyectos, como la Casa Batlló, en la Casa Milà, el Parque Güell, la Sagrada Familia, la reforma de la Catedral de Palma y otras construcciones. Su trabajo más personal se encuentra sobre todo en su Tarragona natal, destacando como obra maestra suya la Casa Bofarull (1914), en la localidad de Els Pallaresos (Tarragona).

Casa Bofarull, en semirruinas hoy. [http:  tectonicablog.com ?p=31450]

Jujol fue un consumado especialista en las artes aplicadas, desde el diseño de muebles a la decoración cerámica, por la que es justamente famoso y en este aspecto Jujol influyó en Miró y otros artistas, con su técnica del trencadís, que rompe y fragmenta un mosaico para disponerlo luego aleatoriamente, creando un efecto de naturaleza caótica de formas y colores, como admiramos en varios lugares del Parque Güell de Barcelona.

Ejemplo de trencadís de Jujol.

En suma, las influencias sobre Miró de Gaudí y de su ayudante Jujol están muy relacionadas. A Jujol se debe la mayor parte de la creación de la cerámica fragmentada de colores para el banco del Parque Güell, así como aportaciones fundamentales sobre todo en la decoración de otras construcciones. Miró tomó esta técnica en varias etapas de su propia obra, recreándola sobre todo en sus figuras ajedrezadas de madurez.
Combalía (2002) afirma su influencia sobre Miró: ‹‹Jujol (...) influyó sin duda en Miró. (...) sus formas abstractas arriñonadas, saturadas de ocre o de azul ultramar, hubieron de impresionar, sin duda, al joven pintor.›› [Combalía. Miró surrealista. Rebelde en Barcelona, callado en París, en Solana, G; et al. El Surrealismo y sus imágenes. 2002: 104-105.] y, en otro texto del mismo año, Combalía desarrolla en extenso sus argumentos:
‹‹(...) Miró nació en el Pasaje del Crédito barcelonés y por tanto, cada mañana pasaba por delante de la increíble, por lo extraordinariamente “extravagante”, Casa Mañach (abierta en 1911 en la calle de Ferran, y destruida durante la guerra civil), cuyo propietario había apadrinado al joven Picasso [y fue uno de los pocos coleccionistas catalanes del propio Miró]. En ella las formas alveoladas, sinuosas y ondulantes son exactamente como detalles parciales de las pinturas de Miró de los años veinte. Es imposible que el joven inquieto, rebelde y curioso que Miró era antes de irse a París en 1920 (Miró tenía 18 años cuando se creó la tienda Mañach), no se sintiera fascinado por aquel torbellino cargado de energía y de ritmo: un buen artista, además, lo asimila todo, lo bueno y lo malo y lo integra consciente o inconscientemente en su arte, debidamente transformado y personalizado.
Por otro lado, hay otras afinidades entre ambos: el pensamiento irracional y místico que caracteriza al Art Nouveau en general y a buena parte del nuestro Modernismo guarda similitudes con el ser íntimo de Miró, que decía “odiar a los artistas que pretenden teorizar” y cuyo arte es también “visionario mientras escucha la naturaleza”, como afirmaba Jacques Dupin hablando de los arquitectos modernistas. También la integración de objetos cotidianos la pudo tomar Miró de Picasso, pero así mismo del arte popular y de Gaudí y Jujol. Nos preguntamos si Miró pudo ver o le hablaron de ese fascinante porrón incrustado en la torre de la casa Bofarull (1914), en Els Pallaresos (Alt Empordà). Podía haberlo visto en una de sus excursiones desde Montroig, donde sus padres tenían la famosa masía y donde él solía residir de junio a octubre (o noviembre). Finalmente, tenemos ese concepto de espacio infinito en la casa Negre de Sant Joan Despí de Jujol, hecho de blauet mediterráneo, con arabescos decorativos pintados de blando que se contraponen al motivo contrario, es decir, arabescos azules sobre una pared blanca. Miró inventa a su vez espacios indefinidos, absolutos, muchos de los cuales entre 1925 y 1927 son azules con formas blancas muy sintetizadas y biomórficas. Es obvio que Miró las crea a partir de una síntesis de elementos extraídos de la naturaleza, que reduce en un vocabulario muy personal hecho de signos, manchas y formas abstractas. Pero no es desdeñable la hipótesis del impacto que en su retina debió de causar la extraordinario libertad gráfica de Jujol. Y para finalizar, uno no tiene más que poner de lado los dibujos que Jujol hacía en libretas ‘entre 1911 y 1920’ con acuarelas, tinta y purpurina, y una obra como Cap d’home de Miró, de 1932, hoy en una colección privada barcelonesa. Y así los ejemplos son numerosos, evidenciando la continuidad de una tradición vanguardista catalana.›› [Combalía, V. Jujol y Miró. “El País”, Catalunya (25-VII-2002) 2-3.]

Fuentes.
Internet.
Exposiciones.
<Jujol diseñador>. Palma de Mallorca. Fundació La Caixa (18 septiembre-10 noviembre 2002).
<Jujol, fragments i transformacions>. Barcelona. Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (diciembre 2006-19 enero 2007). Reseña de Casamartina i Parassols, Josep. Jujol desdibuixat. “El País”, Quadern 1.195 (11-I-2007) 7.
*<Barcelona and modernity. Picasso, Gaudí, Miró, Dalí>. Cleveland. Cleveland Museum of Art (2006-2007). Fondevila, Mariangels. The Extravagant Jujol: 202-210 (biografía en 492-493).
Libros.
Duran i Albareda, Montserrat. Josep M. Jujol. L’arquitectura amagada. Meteora. Barcelona. 2003. 251 pp. 
Artículos.
Dollens, Dennis L. Jujol, sin Gaudí“Artes El País” 58 (22-IV-1989) 3.
Combalía, V. Jujol y Miró. “El País”, Catalunya (25-VII-2002) 2-3, Sobre la posible influencia de su cerámica multicolor en Miró.
Bonet Correa, Antonio. La inventiva de Josep Jujol. “ABC” (24-I-1991). ‹Como muchas obras medievales, prerrománicas y góticas y las modernas de Miró, Dalí o Tàpies, las de Jujol ponen en tela de juicio el pretendido pragmatismo que subyace en lo catalán›.

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