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sábado, noviembre 01, 2014

Joan Miró. El grupo de la rue Blomet (1922-1924).

Joan Miró. El grupo de la rue Blomet (1922-1924).



Pablo Gargallo y su esposa Magali, en el 45 de la rue Blomet, el mismo taller que alquiló después Miró.

El grupo de la rue Blomet (1922-1924) nació en París en el segundo semestre de 1922, aunque jamás tuvo una coherencia organizativa y fue mas bien una reunión de amigos poetas y artistas, a lo que unió su interés por la pintura y la poesía de vanguardia.
Su alma mater fue André Masson en su taller en la Rue Blomet y entre sus muchos miembros destaquemos a Miró (trabajaba en el número 45, y era vecino de Masson), Antonin Artaud, Georges Bataille, Robert Desnos, Jean Dubuffet, Fraenkel, Marcel Jouhandeau, Michel Leiris, Georges Limbour, Georges Malkine, Armand Salacrou, Roland Tual.
Se sumaron en 1923 Benjamin Péret y los miembros del grupo de la cercana rue du Château, formado por Marcel Duhamel, los hermanos Jacques y Pierre Prévert, Raymond Queneau e Yves Tanguy.
Visitantes, ocasionales o regulares, fueron Paul Éluard, Jacques Viot (que pronto será el nuevo marchante de Miró), Ernest Hemingway, Evan Shipman y Henry Miller. 
La mayoría de sus miembros se pasaron al grupo surrealista hacia 1925.


La escultura de Miró Pájaro lunar, cerca de su antiguo taller.

Joan Miró en el grupo de la rue Blomet en 1922-1924.
El grupo de la rue Blomet alcanza en el invierno de 1922-1923 su configuración casi completa, y cuando Miró vuelve en marzo de 1923 se encuentra a un elenco impresionante de jóvenes escritores y algunos artistas, que tienen en común una voluntad de transgresión vanguardista. Junto a su gran nucleador, André Mas­son, y a Miró, encontramos a Antonin Artaud, Georges Bataille, Robert Des­nos, Jean Dubuffet, Théodore Fraenkel, Marcel Jouhandeau, Michel Lei­ris, Geor­ges Lim­bour, Georges Malkine, Armand Sa­la­crou, Roland Tual, a los que se su­marán en este año de 1923 Ben­jamin Pé­ret y desde 1924 los miembros del gru­po de la cercana rue du Château, formado por Mar­cel Duha­mel, los hermanos Jac­ques y Pierre Pré­vert, Raymond Que­neau e Yves Tanguy —en los años siguientes, sobre todo en 1926, los tres amigos que vivían en el 54 de la rue Château[1], o sea Duhamel, Tanguy y Jacques Prévert realizarán experiencias de los dibujos automáticos conocidos como cadavres exquis, a los que invitan a Miró—.
Visitantes, unos ocasionales y otros regulares, eran el poeta Paul Éluard, el galerista Jacques Viot (que pronto será el nuevo marchante de Miró) y los escritores norteamericanos Ernest He­ming­way, Evan Ship­man y Henry Mi­ller. Apuntemos que Miró fue uno de los miembros menos frecuentes del grupo, pues tendía a aislarse para pintar, pero sin duda gozó de este fértil campo de cultivo para su formación intelectual y explica parte de los importantes cambios de su estilo en esta época, en la que tan fecunda fue la relación entre escritores y artistas en las tertulias, en Francia como en España.[2]
Las relaciones internas del grupo de la rue Blomet no fueron dis­ciplinadas, porque Masson jamás pre­tendió ser un jefe. En sus reuniones se fumaba opio y se tomaban otras drogas (entonces no estaba prohibido y muchos lo entendían como una experiencia cultural), se be­bía, se leían fragmentos de libros de viajes y de autores anticonvencionales, generalmente alemanes, rusos e ingleses. Dupin (1961, 1993) resume el ambiente en que se desenvolvía del grupo:
‹‹El número 45 de la rue Blomet era entonces un lugar efec­ti­vamente privilegiado, uno de esos efervescentes crisoles don­de se elaboraba el nuevo lenguaje, la nueva sensibilidad. Al taller de André Masson acudían diariamente Michel Leiris, Ar­mand Salacrou, Georges Limbour, Roland Tual, Robert Desnos y Antonin Artaud, los más finos estiletes, los espíritus más agi­tados, las plumas más aceradas. La mayor parte engrosarán las filas del surrealismo. A unos centenares de metros de allí, en la rue du Château, vivían Jacques Prévert, Marcel Duhamel e Yves Tanguy, y adonde iba también, casi todos los días, Raymond Queneau. Los dos “grupos” se veían constantemente y anudaban lazos de calurosa amistad. Miró no cesaría de cruzarse en su camino con Queneau y, sobre todo, con Prévert, tras haber ocu­pa­do con ellos el banquillo de los malos estudiantes de la es­cuela surrealista. Encuentros y clima hechos para darle con­fian­za a Miró, o para ayudarle a resolver su perplejidad y su drama. Está deslumbrado, se siente estimulado, nutre su espíri­tu... en cuanto al resto... "Era una época muy dura escribiría más tarde, los cristales estaban rotos, mi estufa, que me ha­bía costado 45 francos en el “marché aux Puces”, no funcionaba. El taller, sin embargo, estaba limpio. Yo mismo hacía la lim­pie­za. Como era muy pobre, sólo podía permitirme un almuerzo por semana...”››[3]
Dupin recopila varias declaraciones de quienes frecuentaron el grupo de la rue Blomet, que ‹‹guardan un recuerdo emo­cionado de aquel lugar donde todos conquistaron, tan tumul­tuosamente, lo que Michel Leiris ha llamado “La edad del hom­bre”.››[4]
Michel Leiris escribe: ‹‹El 45 de la rue Blomet no fue simplemente la encrucijada donde se encontraron algunos jóvenes intelectuales de talento, cada uno con su voca­ción particular, sino que además representó una especie de ho­gar donde reinaba —por encima de las diferencias individuales— un estado de espíritu, tanto más difícil de caracterizar, a de­cir verdad, cuanto que no implicaba adhesión a los artículos de fe que hubieran podido constituir, en cierto modo, nuestro pro­grama.››[5]
Georges Limbour también evoca con nostalgia la excelsa amistad que reinaba allí­: ‹‹(...) durante aquellos primeros años de la rue Blomet, en el seno del grupo (en realidad era todo lo contrario de un grupo), que trabajaba en su propio enriquecimiento, sin preocuparse del exterior o de propaganda, no hubo jamás ni ri­validades, ni intrigas, ni competencia, ni mentiras. Una gran fraternidad y confianza unía aquellos jóvenes (...).››[6]
Robert Desnos (1934) se explaya así sobre los primeros tiempos del grupo:
‹‹(...) no lejos del “Bal nègre”, un gran edificio en ruinas. Crece la hierba. Las enre­da­deras de la casa vecina salen por encima del muro. Detrás de la puerta cochera se alza un árbol robusto (...) Este patio era un fenómeno parisién, un cercado herboso con un lila, que debe florecer aun cada año, y una parra que el gerente, que se creía con gustos estéticos, mandó arrancar porque “aquello hacía su­cio” (...). Fue allí donde conocí a Miró. La masía fue el primer cuadro suyo que vi. Aclaraba todo su taller encalado. Había un muro totalmente disimulado por enormes telas muy depuradas donde resplandecía, la mayor parte de las veces, la roja barre­tina catalana. Jacques Viot estaba allí. Escuchaba a Shipman que hablaba con entusiasmo. Se hacía el guapo. El sol prestaba al pequeño patio herboso y miserable un encanto de soledad y de campo. Había, en un rincón del taller, una mesa cubierta de ju­guetes [siurells] de Baleares, gnomos, extraños animales de es­cayola iluminados con vivos colores. Aquellas pequeñas criatu­ras parecían salidas directamente de La masía, dándole al ta­ller aires festivos y mágicos. Yo intentaba en vano hurgar en un recuerdo del que sólo encontraba el fantasma, el saber, por decirlo así (...), un cuento infantil en el que unos champiño­nes animados desempeñaban los papeles principales (...). Fraen­kel, Leiris, Salacrou visitaban con frecuencia el recinto apri­sionado entre la fábrica y las casas. Muchas veladas nos reu­nie­ron allí en torno a unos tazones de vino caliente. Cantába­mos estrofas antiguas (...).››[7]
Miró también le contó a Dupin, en 1977, su feliz recuerdo de aquel ambiente decisivo en su evolución cultural y artística:
‹‹La rue Blomet es un lugar, un momento decisivo para mí. Allí descubrí cuanto soy, cuanto iba a ser. La rue Blomet era ante todo la amistad, el intercambio y el descu­brimiento exaltado a través de un grupo de amigos maravilloso. Los contertulios habituales de las reuniones en el taller de Masson eran, en primer lugar, Michel Leiris, que se convirtió en mi más querido amigo, y Roland Tual, Georges Limbour y Ar­mand Salacrou. Discutíamos, bebíamos muchísimo. Era la época de los aguardientes con agua y del curaçao. Llegaban en general en metro, el famoso Nord‑Sud, que servía de nexo de unión entre el Montmartre de los surrealistas y los retrógrados de la orilla izquierda del Sena.››[8]
Hay numerosos rastros de su relación con los intelectuales del grupo, incluso en menciones escritas en sus obras de arte. Krauss reflexiona sobre la relación entre Miró, Mi­chel Leiris y Georges Bataille, documentada en una pintura, Michel, Bataille et moi (1927), en la que, junto a estas palabras, Miró escri­­be Musique y Seine, mientras que los signos son cinco pa­seantes y un círculo rojo. Presumiblemente es una mención a los paseos que realizaban al atardecer, por las orillas del Sena, donde arrojaban monedas al río para conjurar la mala suerte o dibujaban círculos efímeros en el agua por el placer de contemplar los reflejos cambiantes en la superficie, además de los conciertos a los que asistían, pues los tres amigos eran grandes melómanos.[9]
Aunque Miró estuvo inmerso en ese mundo, no debemos exagerar su papel personal en los acontecimientos culturales de los primeros años 20. Era un actor menor, un desconocido más bien, en comparación con los otros miembros del grupo de la rue Blomet. Sil­ver estudia el desarrollo de la vanguar­dia parisi­na entre el estallido de la Gran Guerra en 1914 y la Ex­posición de las Artes Decorativas de 1925[10] y sólo menciona de Miró su colaboración (dos reproducciones) en el nº 4 de "La Révolution su­rréaliste" de julio de 1925. Antes, nada.
Debemos preguntarnos, finalmente, por qué la mayoría de los componentes del grupo de la rue Blomet aceptaron perder hacia 1925 la extraordinaria libertad crea­tiva de que gozaban en un grupo de organización tan laxa, para acep­tar la férrea dis­ciplina surrealista. Una respuesta plausible es que al grupo de la Rue Blomet le fal­taba la cohesión organizativa para sobrevivir e influir, parecía un grupo aislado condenado a ser desconocido, en contraste con los grupos fuertes y agresivos que con­seguían ocupar eficazmente un espacio social, de modo que la pertenencia de un ar­tista o un escri­tor a un grupo combativo era esencial para poder vender o publi­car. En suma, los inte­gran­tes del grupo de la rue Blo­met tenían dos opcio­nes para so­brevi­vir: au­to-organi­zarse o entrar en otro grupo. Para lo pri­mero les faltaba el líder (Masson no podía ni quería serlo) y la idea unificadora. Para lo segun­do esta­ban Breton y su idea del surrealismo, que constituían una do­ble y avasalla­dora atra­cción.

NOTAS.
[1] McGoldrick, Malcolm. Jacques Prévert (1900-1977), en Leroux, Jean François (ed.). Modern French Poets. v. 258 de Dictionary of Literary Biography. A Bruccoli Clark Layman Book. Detroit. 2002: 339, sobre la convivencia de los tres en el mismo domicilio, alquilado por Duhamel y al que acudían los pintores y poetas surrealistas, incluido Breton.
[2] Mainer, José-Carlos. En las tertulias. Extra Sorolla. "El País" Babelia 832 (3-XI-2007) vii.
[3] Dupin. Miró. 1993: 84. cit. de Serrano, M.D. Los 75 años de Joan Miró. "Gace­ta Ilustrada" 602 (21-IV-1968).
[4] Dupin. Miró. 1993: 85.
[5] Leiris. cit. Dupin. Miró. 1993: 85.
[6] Limbour. cit. Dupin. Miró. 1993: 85.
[7] Desnos, en AA.VV. Joan Miró. "Cahiers d’Art", v. 9, nº 1-4 (1934): 25-26 en francés. cit. Dupin. Miró. 1993: 85. Otra traducción del texto de Desnos: ‹‹El cuadro Le ferme fue la primera obra que yo ví. Resaltaba en su taller totalmente blan­co de cal. Una pared estaba totalmente disimulada por las in­mensas telas todavía desnudas... El sol daba a la pequeña habi­tación un aire de soledad y de campo. En un rincón del estudio había una pequeña mesa cubierta de "juguetes” [siurells] de Baleares, pe­queños gnomos, extraños animales de fango iluminados en vivos colores. Estas pequeñas criaturas parecían salidas de Le ferme. Ellas daban al estudio un aire de fiesta y de feria...›› [Trad. en "Ultima Hora" (26-XII-1983)].
[8] Miró. Souvenirs de la rue BlometDeclaraciones a Dupin (1977). cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews1986: 100. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 112. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones2002: 159-160. / Dupin. Miró. 1993: 85-86.
[9] Krauss. Michel, Bataille, et Moi, and I, 74-75, en AA.VV. Young at Art: Miró at 100. "Artforum", v. 32, nº 5 (I-1994).
[10] Silver. Esprit de corps. The art of the Pa­ri­sian avant-garde and the First World War, 1914-1925. 1989.

El grupo surrealista (1924-1969) y Joan Miró.

El grupo surrealista (1924-1969) y Joan Miró.



El grupo surrealista (1924-1969) fue un movimiento de vanguardia que defendía teorías progresistas en lo político y los principios del automatismo y el inconsciente en lo estético. Desempeñó una gran actividad internacional, con relaciones con multitud de pequeños grupos vanguardistas extendidos por casi todas los grandes núcleos con actividad cultural.
Fundado en París en 1924, bajo la férrea dirección de Breton, secundado en los primeros años principalmente por Louis Aragon, sufrió numerosas crisis internas, recurrentes abandonos y expulsiones, y desapareció después de la muerte de Breton en 1966, aunque se reunió posteriormente en varias ocasiones.
Se dio a conocer con el primer Manifiesto del surrealismo, redactado el 15 de octubre de 1924 por Breton y que firmaron sus primeros 20 miembros: los escritores Aragon, Baron, Boiffard, Breton, Crevel, Delteil, Desnos, Éluard, Gérard, Limbour, Morise, Naville, Noll, Péret, Picon, Soupault y Vitrac; y los pintores Malkine y Masson. Se incorporaron poco después los escritores Antonin Artaud, Carrive, Marcel Duhamel, Michel Leiris, Jean Paulhan, Jacques Prévert, Raymond Queneau y otros.
La mayoría de los artistas llegaron más tarde: Miró se incorporó en 1925, al mismo tiempo o incluso poco antes que Max Ernst, Man Ray, Picabia, Arp, Roy, De Chirico, Tanguy, Magritte, Dalí, Buñuel, Matta, Lam, Óscar Domínguez... mientras que la colaboración de Picasso, aunque muy celebrada, fue marginal.
Tomando como precedente la revista “Littérature” (1922), lanzarán la revista “La Révolution Surréaliste” (1924-1929), revista “La Révolution Surréaliste” (1924-1929) a la que seguirá la más agresiva “Le Surréalisme au service de la révolution” (1930-1933), e incluso una oficina oficial y una galería. La primera exposición colectiva de pintura surrealista fue en París, en 1925, y estuvieron Picasso, Man Ray, Arp, Klee, Masson, Ernst, Miró, Roy y De Chirico. La segunda fue en 1926 y la tercera en 1928. Se sucedieron después con intervalos: 1933 (París), 1935 (Copenhague y Tenerife), 1936 (Londres), 1938 (París y Amsterdam), 1940 (México) y 1942 (Nueva York).
Miró fue expulsado junto a Max Ernst ya en 1926, cuando la famosa protesta de 1926 contra la colaboración de ambos con los ballets rusos en Romeo y Julieta, fue readmitido a finales de ese año, pero salió definitivamente en 1929, junto a otros miembros, al negarse a acatar la disciplina política del grupo.
Fuentes.
Clébert, Jean Paul. Dictionnaire du Surréalisme. 1996: 550-554, un resumen de su evolución como movimiento.

El Grupo "Tago" (1958-1963) y Joan Miró.

El Grupo "Tago" (1958-1963) y Joan Miró.

El grupo “Tago” (1958-1963) se formó en el Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca por unos pintores, escultores y escritores de intereses vanguardistas, en dos tandas.
Los primeros miembros, reunidos en la tertulia del bar Moka, fueron los pintores Francesc Verd Duran "Fraver” y Antonio de Vélez, y el escultor Miquel Morell. 
Posteriormente, a lo largo de 1959 y 1960 se añadieron los pintores Miquel Brunet, Francisco Carreño, Juan Antonio Ferrero, Joan Gibert, Caty Juan, Miquel Rivera Bagur, Joan Garcés, Teresa Heydel Niedszielska, Andreu Llodrà Quetglas, Pere Quetglas “Xam” (que tuvo un papel destacado) y Merche Sofía Pinto; los escultores Antoni Font y Joan Palanqués Ramis; y los escritores Manuel Picó y Rafel Jaume.
Rafel Jaume fue quien acuñó su lema: “entusiasmo por el arte de hoy, y deseo de subsistir". Sus diversos estilos comprendían abstracción, neorrealismo, figuración y expresionismo realista.


Sus actividades se desarrollaron entre 1959 y 1963, alcanzando su culmen en 1961. A finales de 1959 celebraron su primera exposición en el Estudi General Lul·lià de Palma, y en junio de 1960 y mayo de 1961 expusieron en el Círculo de Bellas Artes, la última vez con una lectura de poemas de Josep M. Palau i Camps, Miquel Àngel Riera, Jaume Vidal Alcover, Llorenç Moyà y Josep M. Llompart.
También organizaron conferencias de Alexandre Cirici, Miquel Àngel Colomar, Gerardo Pérez y Àngel Marsà, así como exposiciones menores, en Santanyí y Felanitx (1960), la galería Minórica de Palma, y en la Península, en Castellón (1959) y Marbella (1962). Entre sus homenajes destaca uno a Kandinsky, celebrado en Formentor en 1960, aprovechando la estancia de su viuda.
Intentaron promover un homenaje a Miró en 1961. Julia Barroso Villar anota que ‹‹En 1961 organizaron un homenaje a Joan Miró, con actividades diversas.››, mientras que Cristina Ros puntualiza que ‹‹Un dels homenatges que organitzà el Grup Tago anava dirigit a Joan Miró. L’artista català el rebutjà, en saber que s’havia demanat suport oficial.›› Al parecer el gobernador civil se opuso pasivamente al homenaje, pues no pensaba prohibirlo de manera expresa.
En 1963 apenas hubo actividad y en 1964 el grupo había fenecido totalmente.

Fuentes.
Internet.
Manera Erbina, Carlos; González Gozalo, Elvira. Breves notas sobre el grupo “Tago”. “Socials” 44-47. Formato PDF. [www.raco.cat/index.php/Maina/article/download/104614/148469]

Exposiciones.
*<Grupo Tago>. Palma de Mallorca. Círculo de Bellas Artes (mayo 1961). Cat. Editorial Atlante.

domingo, octubre 19, 2014

El artista británico Patrick Heron (1920-1999) y su relación con Joan Miró.

El artista británico Patrick Heron (1920-1999) y su relación con Joan Miró.

Patrick Heron (Headingly, Leeds, West Yorkshire, 30-I-1920-St. Ives, Cornwall, 20-III-1999). Pintor británico de estilo informalista.
Influido al principio por Bonnard y Braque, desde los años 50 cultiva el tachismo, en lo que especialmente sigue a De Stäel, y la abstracción cromática en la estela de Guston, Kline, Tomlin y Tworkov. Muestra una predilección por los borrones de color fuertemente matérico —es patente en esto la influencia de Rothko—, con los que representa sus temas tomados siempre de la naturaleza, aunque cada vez más abstractos, hasta devenir en un geometrismo de formas rectangulares, de ángulos agudos; en pinturas como Violeta con rojo veneciano y esmeralda (1969) y Cadmio con violeta, escarlata, esmeralda, limón y veneciano (1969), en las que muestra su aprendizaje de la cosmogonía biomórfica de Miró y del colorido de Matisse, como escribe en 1962: “la pintura sigue teniendo un gran contenido por explorar, en la dirección del color (y en ninguna otra dirección)”.
Gouache St.-Yves.


Fuentes.
Internet.

Exposiciones.
<Patrick Heron>. Londres. Waddington Custot Galleries. Exposiciones en 2002, 2004 y 2005. [http://www.waddingtoncustot.com/artists/42-Patrick-Heron/exhibitions/]

Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, désignateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vs. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vs. Vol. 6, pp. 941-942.
Compton (ed.). British Art: In the 20th Century: The Modern Mouvement. 1986: 432-433.
Dempsey. Estilos, escuelas y movimientos. Guía enciclopédica del arte moderno. 2002: 186.
Knight, Vivien. Patrick Heron. Lund Humphries. Londres. 1988. 54 pp. más 75 ilus.
Smith, Bernard (dir.). Interpretación y análisis del arte actual. EUNSA. Pamplona. 1977. 272 pp. Col. de C. Greenberg, D. Brook, P. Hutchings, R. Wollheim, P. Heron.

Artículos.
Goméz, Lourdes. Obituario. Patrick Heron, pintor. “El País” (22-III-1999). 

La pintura mallorquina des de final del segle XIX fins a les avantguardes. Conferència d'Antoni Boix.

La pintura mallorquina des de final del segle XIX fins a les avantguardesConferència d’Antoni Boix Pons, en el projecte del Consell de Mallorca, La tardor als museus, que ofereix activitats als museus d’àmbit local. Es fa a dos museus:
Al Museu Can Planes de Sa Pobla, el dijous 16 d’octubre, a les 20 h.
Al Museu de Pollença, el dijous 11 de desembre, a les 20 h.

La conferència tracta sobre tot de l'evolució de la pintura mallorquina des de 1830 fins al 1936. S'estructura en dues parts. Primera, una introducció al contexte històric-cultural, la periodització, els gèneres més importants, les institucions (museus, galeries), l'ensenyament, la crítica a la premsa. Segona, la més ampla, un resum de la vida, obra i relacions estètiques dels principals artistes mallorquins (Agustí Buades, Joan Mestre, Joan O'Neille, Ricard Anckermann, Joan Bauzà, Antoni Ribas, Antoni Fuster, Antoni Gelabert...), peninsulars (Rusiñol, Joaquim Mir, Anglada Camarasa...) i estrangers (Degouve, Bernareggi, Cittadini...), amb un comentari d'imatges de cadascun, Es dóna més atenció als pintors de l'anomenada Escola de Pollença, Hi ha qualcunes connexions amb Joan Miró.

El artista español José Guerrero (1914-1991) y su relación con Joan Miró.

El artista español José Guerrero (1914-1991) y su relación con Joan Miró.


José García Guerrero (Granada, 29-X-1914-Barcelona, 23-XII-1991). Pintor español, nacionalizado estadounidense en 1953. De una humilde familia granadina, estudia en la Escuela de Artes y Oficios de Granada y después con becas en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid (1940-1945) y el Colegio Español en París (1945-1946, 1948-1949), donde estudia pintura al fresco y admira en 1946 una célebre muestra de Klee, y, sin beca, en Roma (1947-1948), donde conoce en 1948 a la periodista de la revista “Life” Roxane Whittier Pollock, su futura esposa y madre de sus hijos Lisa (1953-2009) y Tony (1955). En estas estancias en el extranjero se interesa por el surrealismo, Picasso, Gris, Matisse y Miró, y comienza a inclinarse por la abstracción.
Tras su boda con Roxane en París el 25 de abril de 1949, viajan por España y luego marchan en noviembre a EE UU, y ese establecen primero en la casa de sus suegros en Filadelfia y en 1950 en Nueva York, donde pronto le impacta el expresionismo abstracto, al igual que le ocurrió a Esteban Vicente, y ambos se integran en este movimiento. 
Su pintura en el periodo estadounidense de 1950-1966 muestra una importante influencia de los clásicos españoles (Zurbarán, Velázquez), pero sus influjos mayores son los de Gorky, Kline, Motherwell, Pollock y Rothko, decantándose por el gestualismo en el tratamiento de los campos de color con contornos a menudo irregulares, de un cromatismo variado, muy expresivo y lírico en sus contrastes tonales, y a menudo cuida la composición espacial con divisiones zonales al modo de Rothko, mediante largas barras horizontales o verticales, casi siempre negras.
Ángela Molina (2014) resume:
‹‹Fue un artista extraordinariamente español y europeo, y esa doble condición se pone de manifiesto en la pintura de sus años americanos (1950-1966), de clara influencia mironiana, por el uso de la línea, y matissiana, por su ferocidad cromática. El pintor andaluz fue también un precursor de los “combinados” de objetos sobre tela (…)
La sintaxis pictórica de José Guerrero revela a un expresionista menos romántico que disciplinado. Era, por así decir, más Motherwell que De Kooning. Tenía una relación con el arte muy psicoanalítica, pues concentraba toda su energía dentro del cuadro en lugar de desbordarlo. La tela se convertía en un depósito de memoria, reconocible en sus primeras pinturas con escenas de lavaderos granadinos —seguramente recuerdos maternos— o en las más orgánicas, con sus arcos nazaríes y predominio de negros vibrantes y casi transparentes, ocres y blancos. Son los colores de su infancia.››[1]



Bozal (2002) sugiere una pronta afinidad con Gorky —lo que sugiere en último término una relación con Miró—, cuyas bioformas reconoce en Negros y ocres (1950; 43 x 91; col. Museo Patio Herreriano, Valladolid), pero dotadas en Guerrero de una exclusiva plasticidad que rechaza el organicismo, lo que le separaría de la tradición surrealista de Miró.[2]
La afinidad de Guerrero con el dramatismo de Goya o Saura y el colorido rojinegro del último Miró, es patente en Andalucía (1965).[3] Colabora en el homenaje a Miró en Palma en 1978 donando Sense títol (c. 1978)[4],  un collage en el que destacan dos masas de color, una grande azul y una roja que la abraza, ambas dentro de un rectángulo igualmente rojo, dos colores típicamente mironianos.
Realiza sus primeras exposiciones individuales en 1954 en The Arts Club de Chicago y la Betty Parsons Gallery de Nueva York, bien apoyado por James Johnson Sweeney, que admiraba su afinidad con el Miró más abstracto, le compró obras, le seleccionó para colectivas y le expuso en su primera individual frente a Miró. El crítico Alain Jouffroy ya comenta en 1956 que Guerrero trata de seguir a Miró y Tal Coat.[5]
Guerrero regresa a España a partir de 1965, casi continuamente tres años, época en la que comienza su importante influencia sobre los jóvenes pintores abstractos españoles, pero vuelve a residir la mayor parte del año en Nueva York desde 1968, mientras en España alterna su repetidas estancias entre su cortijo-taller de Frigiliana en Málaga, en Cuenca, donde colabora con el Museo de Arte Abstracto (1966) y al que cederá obras, y en Madrid, donde cuenta con el apoyo de la galerista Juana Mordó y, en sus últimos años, del marchante Carles Taché.
Ganó la Medalla de Oro de Bellas Artes (1984). Falleció en Barcelona, ciudad en la que residía su hija Lisa.
Su viuda Roxane, poco antes de su fallecimiento, y sus dos hijos donaron una selección de 60 pinturas y el archivo del artista a la fundación Centro de Arte José Guerrero en Granada (2000).

NOTAS.
[1] Molina, Ángela. Negro que te quiero negro. “El País” Babelia 1.199 (15-XI-2014) 14.
[2] Bozal, Valeriano. AA.VV. Museo Patio Herreriano2002: 130.
[3] Guerrero. Andalucía (1965). Óleo sobre tela (270 x 187). Col. Arte Contemporáneo, Museo Patio Herreriano, Valladolid. [Reprod. Arrechea; Soto. Gran Diccionario de la Pintura. vol. II. Siglo XX. 2002: 151.]
[4] Guerrero. Sense títol (c. 1978). Collage (papel cebolla), gouache y lápiz graso sobre papel cuadriculado (27 x 20,5). [Reprod. *<Artistes espanyols als anys 70 a la col·lecció de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca>. Palma de Mallorca. FPJM (1996): nº 47.]
[5] Jouffroy (firma A. J.). Dix jeunes peintres“Arts” (25-I-1956). Col. FPJM, t. VI, p. 33.

Fuentes.
Internet.

Exposiciones.
<José Guerrero>. Madrid. DGBA (diciembre 1980-enero 1981). Cat. 149 pp.
*<La presencia de la realidad en el arte español contemporáneo>. Buenos Aires. Museo de Arte Contemporáneo (marzo-abril 1986). Montevideo. Museo Nacional de Artes Plásticas (mayo-junio). Caracas. Museo de Arte Contemporáneo (julio-agosto). Santo Domingo. Museo de de Arte Moderno (octubre-noviembre 1986). Organizada por Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Cat. 124 pp. Guerrero, Palazuelo, Tàpies, Chillida...
<José Guerrero. Pintura 1950-1990>. Granada. Palacio de los Condes de Gabia (27 febrero-28 marzo 1990). Sevilla. Museo de Arte Contemporáneo (5 abril-13 mayo). Cat. 128 pp.
<José Guerrero>. Madrid. MNCARS (28 febrero-9 mayo 1994). Retrospectiva.
*<Del futuro al pasado. Obras maestras del arte contemporáneo>. Zaragoza. Patio de la Infanta, Ibercaja (2008): Alfonso de la Torre. Biografía (478). Julio Juste. Atajos y brechas (479-485).
*<Spanish Nexus: Spanish Artists living in New York: 1930’s-1960’s>. Nueva York. Instituto Cervantes (desde 17 noviembre 2009). Obras de Eugenio Granell, José Guerrero, Esteban Vicente… en su relación con el expresionismo abstracto.
<José Guerrero. The presence of black 1950-1966>. Granada. Centro José Guerrero y Capilla de Palacio de Carlos V en La Alhambra (17 octubre 2014-6 enero 2015). Madrid. Casa de las Alhajas (desde 22 enero 2015). Barcelona. Fundación Suñol (7 mayo-5 septriembre 2015). Un centenar de obras de expresionistas abstractas de 1950-1966, en conmemoración de su centenario. Comisarios: Yolanda Romero y Francisco Baena. Reseña de García, Ángeles. José Guerrero, cien años de aquel pintor granadino en Manhattan. “El País” (18-X-2014) 44. / Molina, Ángela. Negro que te quiero negro. “El País” Babelia 1.199 (15-XI-2014) 14. / Casamartina, Josep. L’aventura de l’abstracció.  “El País” Quadern 1.591 (21-V-2015) 5.
*<José Guerrero / Sean Scully: Tigres en el jardín.>. Granada. Centro José Guerrero (6 mayo-4 julio 2024). Cat. Textos de Juncosa, Enrique (comisario). Tigres en el jardín (9-24). Habermas, Jürgen. Una modernidad convertida en tradición. Glosas y asociaciones (79-87). Power, Kevin. Conversación con Sean Scully (89-110). Español e inglés. 118 pp.

*<Pintar peor (d’après Eduardo)>. Granada. Centro José Guerrero (24 enero-19 abril 2025). Obras de José Guerrero, Miguel Ángel Campano y Eduardo Martín del Pozo (Madrid, 1974). [https://centroguerrero.es/expos/pintar-peor-dapres-eduardo/] Reseña de Ruiz, Enrique Andrés. El que toma el testigo. “El País” Babelia 1.731 (25-I-2025). La influencia directa o indirecta de Miró, entreverada entre la de otros artistas como Matisse, Klee, Malévich o Kline, nutre a los tres, como en la libertad gestual de Campano, los campos de color azul en Guerrero o el uso de escenarios infinitos o el símbolo de la estrella-araña en Fuentemilanos (2024) de Martín del Pozo.


Libros.
Antolín Paz, M. (dir.). Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX. 1994: 1513-1515.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, désignateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vs. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vs. Vol. 6, pp. 543-544.
Bozal, en AA.VV. Museo Patio Herreriano. 2002: 130-132.
Vallejo Ulecia, Inés; Romero Gómez, Yolanda (eds.). José Guerrero. Catálogo razonado. Centro José Guerrero y Fundación Telefónica. Madrid. 2008. 2 vs. 1.304 pp. Edición bilingüe español e inglés. 1.500 obras. Con colaboración de Francisco Baena y textos de Juan Antonio Ramírez y Serge Guilbaut.

Artículos.
Ethel, Carolina; Celis, Barbara. El renacimiento de José Guerrero. La obra del expresionista abstracto, reunida en un catálogo razonado. “El País” (27-III-2008) 43.
Muñoz Molina, Antonio. El sitio de José Guerrero. “El País” (25-IV-2009) 44.

miércoles, octubre 01, 2014

El escritor francés Paul Éluard (1895-1952) y su relación con Joan Miró.

El escritor francés Paul Éluard (1895-1952) y su relación con Joan Miró.


Éluard (arriba en el centro), junto a Breton, Tzara y Péret.

Paul Éluard (Saint-Denis, Sena, 14-XII-1895-París, 18-XI-1952), de nombre Paul Eugène Grindel. Poeta francés. Creció en los ambientes populares de la periferia de París, en una familia adinerada muy recientemente. En 1912 una enfermedad le obligó a residir en Suiza, donde conoció a Gala, con la que se casó en 1917 y mantuvo una relación abierta otras personas, hasta que se separaron en 1930 para que ella se uniera a Dalí y él con su nueva compañera, María Benz, conocida como Nusch.


Éluard y Gala.


Éluard y Nusch.

En 1918 se relacionó con el grupo de poetas vanguardistas formado por Breton, Aragon, Paulhan, Soupault y participó en los primeros actos dadaístas en París.
En 1924 se integró desde el principio en el surrealismo, del que se separó progresivamente en los años 30, hasta su ruptura en 1938, cuando se alineó con los partidarios de Stalin en contra de Trotsky.
Colaboró en muchas revistas de literatura y arte, como “Cahiers d’art” y “Minotaure”, y reunió sus textos sobre los artistas surrealistas en Donner à voir (NRF, París, 1939), y en 1937 incluso se atrevió a crear una serie de collages, A chacun son colère. Su poesía automática, de la que es ejemplo Capitale de la douleur (1926), es escasa porque pronto consideró que no podía aplicarse a la poesía. Su estilo literario es progresivamente realista en los años 30 y 40, por su compromiso comunista, evidente en obras como Cours naturel (1938), motivada por la guerra civil española, y las que marcaron su participación en la Resistencia contra los nazis.
Su pensamiento estético se puede seguir en su Anthologie des écrits sur l’art, ilustrado con reproducciones y editado por Cercle d’Art en París, en tres tomos (1952 y, ya póstumos, 1953 y 1954). Su tesis básica es que el artista y el poeta han de comprometerse con la sociedad. En el prólogo del primer tomo (1952) escribe: ‹‹El autor se dedica a agrupar los textos que, a su parecer, afirman el mejor de los lazos que la vista y el arte crean entre el mundo y el hombre, entre el hombre y la sociedad.››[1] Y en el prefacio añade: ‹‹En este primer volumen, en especial, sobre todo, he querido hacer hablar a los artistas y a los escritores que han traído su arte hasta la tierra y que se han creído auténticos hombres, dependientes de los hombres y a su servicio, devolviéndoles generosamente lo que de ellos reciben. Los que hayan querido, conscientemente o no, prestar su servicio por los caminos divergentes de la fe, del sueño o de la razón, todos ellos, aquí, afirman la falsedad del arte por el arte, niegan la aberración de la glorificación de lo inútil. (...)››.[2]


Éluard (poco antes de su muerte) y Picasso.

En 1925 conoció a Miró, con el que anudó una sólida amistad que duraría hasta el final y del que fue de sus grandes defensores. Compartían su interés por la poesía vanguardista y la mística española, como muestra su poemario Mourir de ne pas mourir (1924). Éluard fue el primer comprador del cuadro de Miró Desnudo de pie (1918) [CRP 57], que después vendió al galerista Pierre Loeb. 
Dupin (1993) resume la relación de Miró con Éluard: ‹‹Paul Éluard fue, para Miró, un amigo de siempre, fervoroso y lúcido, sin reticencias ni concesiones. Defendió a Miró con los ojos bien abiertos, en prosa, en verso, en la vida. Entre los dos había una confianza y un afecto jamás desmentidos, ni siquiera cuando Éluard se convirtió en un poeta oficial del partido comunista francés. Dicha amistad se concretaría, veinte años más tarde, en la extraordinaria ilustración de ochenta xilografías para el poema A toute épreuve.››[3]

Sus primeros elogios aparecen en el poema Joan Miró que vio la luz en el libro Capitale de la douleur (1926):
‹‹Sol de presa, prisionero de mi cabeza, / Levántate sobre la colina, levántate sobre el bosque. / El cielo es más bello que nunca. / Las libélulas de las uvas / Le dan formas precisas / Que disipo con un gesto.
Nubes del primer día, / Nubes insensibles y que a nada autorizan, / Sus semillas se queman / En las hogueras de paja de mis miradas.
En fin, para cubrirme con un alba / Será preciso que el cielo sea tan puro como la noche.›› [4]

Lo rehízo en el poema en prosa poética Naissances de Miró (1937): ‹‹Miró goûtait l’air pur, la campagne, le lait, les troupeaux, les yeux simples et la tendresse du sein glorieux cueillant la ce­rise de la bouche››.[5] Éluard había escrito que “Un sueño sin estrellas es un sueño olvidado” y reconoció en Miró su mismo onirismo.

Miró (1977) le dice a Raillard que el juicio que más apreciaba: ‹‹era el de Masson y el de Éluard. Con Breton siempre sentía cierta desconfianza. Era demasiado dogmático, demasiado cerrado. No me daba la oportunidad de expandirme libremente. Creo que veía las ideas detrás de la pintura. No estoy seguro de que hay estado siempre dispuesto a aceptar la sorpresa. Esperaba más bien la prueba de lo que había escrito, eso sí, para apoyar lo que había hecho como teórico. A mí la teoría se me escapa completamente.››[6]
Colaboraron juntos en ediciones ilustradas de bibliófilo, como en su libro póstumo À toute épreuve (1958).

Sugiero que Miró se inspiró para realizar Paisaje de la serpiente (1927), junto a Apollinaire y Arp, en el poema de Éluard La sombra de los suspiros (1926):
‹‹Sueño ligero, pequeña hélice, / Pequeña, tibia, corazón al aire. / El amor de prestidigitador, / Cielo nublado de manos, relámpagos de venas.
Corriendo por la calle sin colores, / Atrapado en su cola de adoquines, / El deja el último pájaro / De su aureola de ayer / En cada pozo, una sola serpiente.
Tanto soñar con abrir las puertas del mar.››[7]

El poema Te lo he hecho (1928) es una de las probables fuentes para las imágenes de Miró de un barco cuyo mástil es como un árbol en el mar, la analogía de las olas y las alas de los pájaros...: ‹‹Te lo he dicho por la nubes / Te lo he dicho por el árbol del mar / Por cada ola por los pájaros en las hojas / Por los guijarros del ruido / Por las manos familiares / Por el ojo que se hace rostro o paisaje / Y el sueño le devuelve el cielo de su color / Por toda la noche bebida / Por la reja de los caminos / Por la ventana abierta por una frente despejada / Te lo he dicho por tus pensamientos por tus palabras / Toda caricia toda confianza te sobreviven.››[8]

También es posible que Miró se inspirase en Éluard para el imaginario poético de las Constelaciones (1940-1941), sobre todo estos versos iniciales (casi la mitad) de su poema En el corazón de mi amor, recogido en el poemario Morir de no morir, a su vez una parte de Capital del dolor (1926):
‹‹Un hermoso pájaro me enseña la luz / Ella está en sus ojos, a la vista. / Canta en medio de una bola de gui / En medio del sol.
Los ojos de los animales cantores / Y sus cantos de cólera o enojo / Me han prohibido salir de este lecho. / Pasaré en él mi vida.
El alba en países sin gracia / Toma la apariencia del olvido. / Y aunque una mujer apasionada se duerma, al alba, / La cabeza la primera, su fracaso la ilumina.
Constelaciones, / Conocéis la forma de su cabeza / Aquí todo se oscurece: / El paisaje se completa, rubor en las mejillas, / Las masas disminuyen y se deslizan en mi corazón / Con el sueño. / ¿Y quién quiere coger mi corazón?››[9]

NOTAS.
[1] Éluard. Prólogo de Anthologie des écrits sur l’art. Cercle dArt. París. 1952: v. 1. Cit. Parrot; Marcenac. Paul Éluard. 1974: 92.
[2] Éluard. Prefacio de Anthologie des écrits sur lart. Cercle dArt. París. 1952: v. 1. Cit. Parrot; Marcenac. Paul Éluard. 1974: 92.
[3] Dupin. Miró. 1993: 140-141.
[4] Éluard. Capitale de la douleur. NRF. París. 1926. poema Joan Miró en p. 135, reprod. en Voir, Ginebra-París (1948) 56. Trad. Capital del dolor. Visor. Madrid. 1980 (1 1973): 133.
[5] Éluard. Naissances de Miró. “Cahiers d’art”, v. 12, nº 1-3 (1937), poema en 79-80, con 8 ilus. en 78-83. Reprod. en “Voir”, Gine­bra-Pa­rís (1948): 56 y en “De­rrière le Miroir”, nº 14/15 (XI-XII 1948). El fragmento fue seleccionado por Roland Penrose, para En homenaje a Mi­ró. Es­pe­cial Miró a los 85. “Daily Bu­lle­tin” (XII-1978) 132.
[6] Raillard. Conversaciones con Miró. 1993 (1977): 77.
[7] Éluard. Poema La sombra de los suspiros, en Capitale de la douleur. NRF. París. 1926. Trad. Capital del dolor. Visor. Madrid. 1980 (1 1973): 31.
[8] Éluard. Poema Te lo he hecho, en poemario L’Amour La Poésie (NRF. París. 1929). Reprod. Parrot; Marcenac. Paul Éluard. Júcar. Madrid. 1974: 106.
[9] Éluard. Poema En el corazòn de mi amor, recogido en el poemario Morir de no morir o Mourir de ne pas mourir (1924), en Capitale de la douleur. NRF. París. 1926. Trad. Capital del dolor. Visor. Madrid. 1980 (1 1973): 62-64, cit. 62-63.

Fuentes.
Internet.

Documentales / Vídeos.


Paul Éluard – Portrait souvenir. Documental del INA (1964). 1:37:13. [https://www.youtube.com/watch?v=NxN_DGl7mwk]

Exposiciones.
*<Éluard et ses amis peintres>. París. MNAM (4 noviembre 1982-17 enero 1983). Cat. Textos de Jean-Claude Groshens; et al. 255 pp. (Miró 154-156).
*<Pablo Picasso y Paul Éluard. Una amistad sublime>. Barcelona. Museo Picasso (8 noviembre 2019-15 marzo 2020). Pinturas, una cerámica, dibujos, fotografías, cartas y postales. Comisarios: Malén Gual y Emmanuel Guigon. Reseña de Montañés, J. Á. Picasso y Éluard, una amistad a prueba de bombas. “El País” (7-XI-2019).

Libros de Éluard.
Éluard, Paul. Antología de escritos sobre arte. Proteo. Buenos Aires. 1967. 3 vs. I. Los hermanos videntes. III. La pasión de pintarVersión francesa: Anthologie des écrits sur l’art. Cercle d’Art. París. 1987. 465 pp. Miró (308, 439, 440).
Éluard, P. Capital del dolor. Visor. Madrid. 1980 (1 1973, francés 1926). 151 pp.
Éluard, P. El poeta y su sombra. Icaria. Barcelona. 1981. 155 pp.
Éluard, P. Últimos poemas de amor. Hiperión. Madrid. 2006. 274 pp. Cinco recopilaciones de los últimos poemas.

Libros de otros.
Bandier. Sociologie du surréalisme. 1999: 326-328.
Clébert, Jean Paul. Dictionnaire du Surréalisme. 1996: 230-236.
Jean-Clarence Lambert, en Biron; Passeron. Dictionnaire Général du Surréalisme et de ses environs. 1982: 141-143.
Durozoi, Gérard. History of the surrealist movement. 2002 (1997): 671.
Gateau, Jean-Charles. Paul Éluard et la peinture surréaliste (1910-1939). Droz. Ginebra. 1982. 394 pp.
McNab, Robert. Ghost Ships: A Surrealist Love Triangle. Yale University Press. New Haven; Londres. 2004. 266 pp. La relación entre Éluard, Gala y Ernst. Reseña de David Ebony. Surrrealism and Sea. “Art in America”, 5 (V-2005) 61-63.
Meadwell, Kenneth W. Paul Éluard (1895-1952), en Leroux, Jean François (ed.). Modern French Poets. Vol. 258 de Dictionary of Literary Biography. A Bruccoli Clark Layman Book. Detroit. 2002: 189-209.
Parrot, Louis; Marcenac, Jean. Paul éluard. Col. “Los poetas”. Ed. Júcar. Madrid. 1974. 213 pp. Introducción y selección de poemas.

Artículos.
Gómez Ángel, Brisa. Aproximación al poema 'Joan Miró' de Paul Éluard“Cédille. Revista de estudios franceses” nº 4 (2008) 131-142. [http://cedille.webs.ull.es/cuatro/gomez.pdf