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lunes, abril 13, 2026

La relación Gaudí-Miró y la historiografía (II), hasta 1983.

La relación Gaudí-Miró y la historiografía (II), hasta 1983.

* Este apartado versa sobre la relación personal entre ambos, sus afinidades y la evolución de la opinión de Miró y de la historiografía al respecto. Por su tamaño se divide en dos partes, la primera hasta 1948 y la segunda hasta 1983. 

Enlace anterior: La relación Gaudí-Miró y la historiografía (I) hasta 1948.*

[https://artcontemporanigeneral.blogspot.com/2026/04/la-relacion-entre-antoni-gaudi-y-joan.html]


El primer historiador y crítico en reconocer la influencia de Gaudí en Miró, sin duda en parte por confesiones del propio artista, es Clement Greenberg (1948), quien fundamenta su apasionada defensa del Modernismo (entendido como los Art Nouveau, Jugendseil o Sezession europeos, no el Modernism anglosajón) como una respuesta a que está sufriendo un infundado descrédito: ‹‹Because, no doubt, of the general oblivion in which Art Nouveau rest nowadays, no one has yet painted out how much of its feeling still clings to the flowing, undulant contours and flat shapes that dominate the paintings of Miró’s maturity.››[1] 

Greenberg señala a continuación que el Modernismo ha influido, en menor o mayor grado, en todos los artistas europeos aparecidos entre 1900 y 1910, como Kandinsky y Klee, que comenzaron su andadura en el seno de ese movimiento, para incluso volver a él en ciertas fases de su madurez. Y destaca que Miró es en su opinión el mejor heredero del modernismo, ‹‹Miró in particular is the master of Art Nouveau in painting››[2], por haber experimentado e integrado su influencia en una ciudad como Barcelona, la ciudad europea más dominada por este estilo, durante más de un decenio, precisamente el de la formación del joven Miró, que aprendió de él la libertad, la inspiración en la naturaleza, el instinto decorativo, la estilización formal...

‹‹Art Nouveau took great liberties with nature, but in the name largely of decoration. The liberties Miró took in the name of easel painting and “poetry” are, in the final reckoning, nor so far themselves from decoration. Confronted with his audacities, we feel, as we do not about Picasso’s, that they profit somewhat by the special license that has always belonged to decoration, even during the Renaissance and the 19the century. Miró’s arabesques and linear flourishes are controlled to the ends of easel painting but, because of their filiations with Art Nouveau, the “feel” of decoration still perhaps persists in them and the contradiction will cause him much trouble at times.››[3]


Volviendo a Miró, mantuvo en su madurez una estrecha amistad y colaboración con los dos fotógrafos que mejor han mostrado el universo gaudiano, Joaquim Gomis y Francesc Català-Roca, además de otros dos destacados propagandistas, el arquitecto Josep Lluís Sert y el activista cultural Joan Prats. De Gomis, que al parecer conoció al arquitecto-artista hacia 1924-1926 nos han llegado cientos de fotos de sus edificios y lugares, destacando los fotolibros que hizo con Joan Prats en los años cincuenta y sesenta. De Català-Roca tenemos asimismo una colección ingente de imágenes, aunque por desgracia se ha perdido su primer filme documental, Piedras vivas (1952), dedicado a la Sagrada Familia.

El año 1952 se celebró el primer Centenario del nacimiento del arquitecto, un aldabonazo para confirmar su prestigio en ese tiempo de ardua recuperación de la cultura catalana. Miró no participó en la Societat d’Amics de Gaudí creada ese mismo año como una iniciativa del Cercle de Sant Lluc, presidida por Gomis y en la que sí estuvieron otros amigos suyos como los historiadores Joan Ainaud o Alexandre Cirici, que en 1956, en el 30 aniversario de su muerte, organizaron una exposición antológica de Gaudí en el Salón del Tinell, y también se fundó la Catedra Gaudí de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona.

Solo un año después. consolidó su prestigio internacional que el MoMA de Nueva York le dedicase otra antológica del 18 de diciembre de 1957 al 23 de febrero de 1958, cuyo catálogo muestra 85 fotografías en blanco y negro de sus edificios, acompañada por un extenso ensayo del prestigioso Henry Russell-Hitchcock que realzaba las aportaciones estructurales de Gaudí. El promotor de la exposición neoyorquina, tras superar con la ayuda de Sert y Sweeney las reticencias iniciales de los entonces responsables del museo, Alfred H. Barr, Arthur Drexler y Philip Johnson. defensores de un Modernismo racionalista, fue George R. Collins, profesor de la Universidad de Columbia, quien lo había descubierto en la exposición del Tinell y había fundado la sección de Amics de Gaudí USA, y, en paralelo, el arquitecto Kenji Imai, de la Universidad de Waseda, lo promovía en la sección Amics de Gaudí Japón. despertando en su país una enorme pasión que todavía perdura.


En medio de esa impresionante ola de revival gaudiano, Miró visitó de nuevo en 1956 y 1957 el Parque Güell para preparar el proyecto de los murales de la Unesco en París. El parque y otras obras ofrecieron por entonces a Miró un amplio repertorio iconográfico. Las torres de la Sagrada Familia le inspiraron una pareja de cerámicas monumentales, Gran palmera (1956) CRC 278 y, mucho más evidente, la Palmera (1956) CRC 279, mientras que los discos cerámicos de los muros y el banco sinuoso del Parque Güell, así como las otras cerámicas Art Nouveau de los modernistas Alexandre Bigot, Jean-Joseph Carriès, Ernst Chaplet y Auguste Delaherche, y, más tarde, las de Picasso en el taller de Madoura desde 1947, son precedentes muy afines a los platos y discos cerámicos de Miró y Artigas de 1954-1956 CRC 177-223, y pocos años después, desde 1961 hasta 1981, esos motivos gaudianos son una base fundamental para el largo proyecto del Laberinto Miró de la Fondation Maeght en Saint-Paul-de-Vence, en el que vemos claras referencias a los motivos circulares gaudianos de los muros y el banco del Parque Güell en la mesa-disco Cerámica redonda (1973) CRC 343, los discos de las Placas murales I, II y III (1963) CRC 344-346, así como el dragón-salamandra, que forma parte con otros motivos de la primera fuente de la escalinata principal del Parque Güell, que para Gaudí es una representación del mundo, es transformado por Miró en un Lagarto (1963) CRC 347 que trepa por el muro, y también son muy afines otras sorprendentes piezas de 1968 en el Laberinto como la gárgola y los dos grotescos personajes en los muros catalogados como CRC 350-352.

Destaca el influjo del motivo gaudiano del sol del techo de la sala hipóstila, del que Miró (1981) explica: ‹‹(…) Del Parque Güell me ha fascinado siempre el techo cerámico [en el que hay otro motivo solar] de la llamada sala hipóstila, en donde Gaudí ya realizó un collage muy valiente y precursor, al incorporar incluso cabezas de muñecas, que por desgracia se han estropeado. (…)››[4] y se inspiró también en otro motivo solar gaudiano del mismo lugar para el ovalado sol rojo de un muro cerámico que hizo con Artigas para la Unesco, el Mural del sol (1957) CRC 424: ‹‹ Más que nuestro modernismo lo que de veras me interesó siempre ha sido Gaudí. De sus obras las que quizá prefiero son la cripta de la Colonia Güell y, por supuesto, el Parque Güell. Pues bien, justo antes de entrar, en un rincón sucio y que la gente suele aprovechar para mear, di con un gran círculo como esculpido en bajorrelieve en un muro enorme. Aquello me atrajo de inmediato por las calidades naturales que poseía, y de ahí me vino la idea del círculo que representa al Sol en uno de los Muros de la Unesco. (…)››[5]

Los de Gaudí son unos motivos figurativos con representaciones naturalistas mediterráneas que se asemejan notablemente al universo simbólico de Miró. En este sentido, Penrose, siguiendo las explicaciones del propio artista, establece su relación con la arquitectura orgánica de Gaudí, concretamente del Parque Güell y el templo de la Sagrada Familia y apunta que en los años 60 al hacer sus obras monumentales para el Laberinto  de la Fondation Maeght de Saint-Paul-de-Vence, encuentra en la naturaleza objetos que le recuerdan a Gaudí, como una arquitectura escondida en los pequeños objetos.[6] Ciertamente, cuando paseamos por el Laberinto mironiano en el paisaje provenzal, sentimos como si nos trasladásemos al paisaje catalán del Parque Güell, con los pinos y matorrales, las sorpresas del encuentro con las pequeñas piezas en los muros y el impacto de los grandes monumentos como edificios escultóricos.


Miró también promovió en 1958 un homenaje a Gaudí en la Unesco, del que escribió a Prats: ‹‹Amb en Peter Bellew parlàrem de fer una sessió Gaudí a l’Unesco, amb projeccions del film de Català-Roca [hoy desaparecido] i del fotoscop de Prats-Gomis, pots escriure-li amb urgència per posar-te d’acord a 12, rue Galilée, París (16). Estarà molt bé si es fa això.››[7]

De este decenio fundamental son los dos únicos libros gaudianos que Miró tuvo en su biblioteca, las monografías de Juan-Eduardo Cirlot, El arte de Gaudí (1950) y Joan Bergós, Antoni Gaudí. L’home i l’obra (1954), y además ilustró la cubierta y la sobrecubierta del libro de Sert y Sweeney, Gaudí, preparado desde que vieron las fotos que Gomis había tomado en 1946 y publicado por fin en Buenos Aires en 1960 por la editorial Infinito.[8] También ilustró la cubierta que lleva inscrita ‘Homenaje a Gaudí’ del número de la revista “Papeles de Son Armadans” de 1959.[9]

Barcelona reivindicaba a sus grandes figuras artísticas y tras inaugurar el Museu Picasso de Barcelona el 9 de marzo de 1963, se abrió la Casa-Museu Gaudí en el Parque Güell el 28 de septiembre de ese mismo año.


Miró también participó en la polémica en 1964-1965 sobre la continuación de las obras del templo barcelonés de la Sagrada Familia y firmó la famosa carta colectiva aparecida el 9 de enero de 1965 en “La Vanguardia” de Barcelona, con el título ­Las obras del templo de la Sagrada Familia, que pedía parali­zar la construcción al consi­derarla un grave error urbanístico, artístico, cultural y pastoral. En resumen, de acuerdo a esta carta y sus declaraciones posteriores, Miró consideraba que después de la muerte del arquitecto las obras posteriores desvirtuaban el proyecto originario y no tenían en cuenta que Gaudí introducía numerosos cambios espontáneos, así que la Sagrada Familia resultaría al final un pastiche poco fiel.

Enlace: Arte Miró. 1965. Biografía.  Joan Miró y la polémica de la continuación de las obras de la Sagrada Familia.* [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com/2026/04/joan-miro-y-la-polemica-de-la.html]


En 1967 llegó otro hito en la recuperación de Gaudí, cuando Nikolaus Pevsner publicó el libro The Sources of Modern Architecture and Design, que defendía que las formas libres y funcionales del Art Nouveau estaban en los orígenes del diseño moderno, lo que rescató definitivamente a sus grandes maestros Guimard, Horta, Gaudí y Mackintosh, así como a otros arquitectos que fueron sus satélites.


Al mismo tiempo, desde los años 60, la historiografía, encabezada por Jacques Dupin de una manera oficial con el beneplácito de Miró, destaca la importancia de la influencia modernista a partir de la temprana enseñanza de su maestro Josep Pascó y el ejemplo posterior de Antoni Gaudí, del que Dupin (1961, 1993) realza su faceta presurrealista y su compendio de tradición e innovación:

‹‹Gaudí vuelve al gótico, a la iluminación de los grandes místicos, pero también a la simplicidad de los elementos y los objetos de la naturaleza. Y de golpe libera a la arquitectura de todas las reglas, de todas las convenciones, de todos los modelos académicos. Inventa el collage con pedazos de mosaico roto. Prefigura todos los delirios surrealistas, todas las liberaciones formales del arte abstracto, las audacias del arte gestual. (...) Gaudí es la fuerza visionaria en estado puro y es la libertad. La libertad de un pueblo, el amor a su tierra, su grito de libertad.››[10]

Dupin se explaya las facetas de Gaudí más influyentes en Miró, desde la inspiración en la naturaleza, al collage del trencadís, la colaboración con artesanos o maestros de otras artes o el uso de los métodos espontáneo y meditado:

‹‹Habrá que esperar seis siglos para que los arquitectos góticos tengan en Gaudí un sucesor capaz de superarlos. Gaudí llevó hasta el paroxismo la rica diversidad y el genio contradictorio de Cataluña, descubrió posibilidades arquitectónicas que están lejos de haber sido agotadas. A principios de siglo edificó en Barcelona y sus alrededores casas de vecindad, palacios, una capilla, un parque y una catedral que desafían a la imaginación. Además innovó en el mobiliario y la decoración, experimentó incansablemente nuevas estructuras y nuevos materiales con una audacia a la vez sosegada y vertiginosa. La extrema libertad que se otorgaba reposaba, sin embargo, en el detallado estudio, en el conocimiento intuitivo de la naturaleza y sus leyes. Tenía muy en cuenta la configuración, la luz y todas las características de los lugares en los que pensaba construir. Se inspiraba asimismo, muy libremente, en las formas de las rocas, los árboles y los animales, hasta el extremo de integrar en sus construcciones vaciados de animales y plantas. Inventó la columna inclinada imitando a un árbol que despliega sus ramas, al tiempo que la estructura de las conchas le dictaba nuevas soluciones para la bóveda, más ligera y resistente gracias al alabeo de sus formas. En el admirable parque Güell construyó los muros y las terrazas respetando y prolongando las ondulaciones de la colina en la que se asienta, utilizando incluso la piedra extraída de su propio suelo. Inventó suntuosos mosaicos a partir de fragmentos de cerámica de todos los colores, donde se ha visto uno de los orígenes del collage moderno. Y tuvo el acierto de dejar que los obreros compusieran libremente según su propia imaginación. Miró retuvo esa lección de creación colectiva cuando tuvo que colaborar con ceramistas, litógrafos o grabadores. Un viejo obrero que había trabajado en la construcción de la capilla de la Colonia Güell le contó a Miró que, para realizar una escalera en espiral, Gaudí le había indicado lo que deseaba con un simple gesto ondulatorio de la mano, sin más precisiones. Sin embargo, esa inspirada manera de trabajar no excluía los más doctos cálculos, ni un virtuosismo técnico que dejaba boquiabiertos a los constructores.››

Luego Dupin se centra en la influencia artística de Gaudí sobre Miró en la estructura y el ritmo, el gusto por la curva, y, sobre todo, en el estudio de la naturaleza como privilegiada inspiración:

‹‹Podemos ver la influencia de Gaudí en las estructuras y en los ritmos mironianos, en la insistencia de las líneas curvas y onduladas, en la obsesión por la espiral, en la continuidad dinámica y en la proliferación orgánica de las formas. Pero el pintor, que siente por el arquitecto una admiración sin límites (“en cabeza de los genios le confesó una vez a Georges Duthuit coloco a Antoni Gaudí”), ha retenido fundamentalmente el espíritu del proceso mental en lo que este tiene básicamente de puesta en entredicho total del medio de expresión, sin retroceder ante ninguna audacia y, a la vez, sin olvidar el profundo respeto a las leyes de la naturaleza, alternando los cálculos más precisos con los momentos de pura improvisación.››[11]  

Entre los que seguirán la pauta marcada por Dupin, citemos unos pocos autores.

Jean Cassou (1962) explica la notable relación entre la sensibilidad estética de Gaudí y de Miró, formado en la Barcelona modernista de la vejez del primero, del que sigue rasgos como el gusto por la artesanía y los oficios manuales.[12]

El suizo Manuel Gasser (1965) en un pequeño libro dedicado a Miró y tomado en su mayor parte de Dupin, resume la vida del artista, mencionando como una característica e influencia crucial su catalanidad (Cataluña y Mallorca, a la par espiritualmente, en pp. 5-6) y como segunda influencia a Gaudí (8).[13]

Margit Rowell (1986) resume: ‹‹Otro catalán por el que Miró expresó una admiración sin límites fue Antoni Gaudí, y es comprensible. Gaudí mostró una reverencia casi mística hacia la naturaleza, no solo por sus criaturas sino por su estructura orgánica. Considerado un visionario loco por sus formas animales y vegetales pululantes y sus excentricidades estructurales, fue su buen sentido práctico y su conocimiento supremo de los materiales y de las técnicas de construcción los que hicieron de su arquitectura la manifestación de genio única y sin parangón por la cual es hoy finalmente reconocido. De este modo, la pasión, el sentido común y la audacia para formularlos constituyen el espíritu de Cataluña, el espíritu que configuró a Miró y que su arte encarnaba.››.[14]

Robert S. Lubar (1989) destaca entre las influencias sobre Miró la de Gaudí porque: ‹‹La ornamentación de su obra es radial, dura, expresionista, arcaica, a la vez que el reflejo de una recreación fantástica del ciclo cósmico››.[15] 

Jean-Louis Augé (2003), antes de tratar sobre la serie de grabados Gaudí (1979), resume la influencia de Gaudí, en la doble faceta de arquitecto y artesano, sobre Miró:

‹‹Miró est fasciné par la prise de risque, l’imagination, la liberté de Gaudí, par le caractère extravagant et colossal de la Sagrada Familia (commencée en 1883) et les bancs colorés, les mosaïques et les faïences rutilantes du Parc Güell (1885-1888). Gaudí suggère à Miró les possibles d’une création rompant avec l’idée traditionnelle de construction et ouvrant l’accès à d’ineffables rêveries d’infini. Miró admire aussi en l’architecte, l’artisan qui se fait tour à tour décorateur, maître céramiste, forgeron, créateur de meubles. Miró lui-même, petit-fils de forgeron, fils d’orfèvre horloger, respecte la rigueur et la minutie du travail artisanal et l’associe tout au long de sa carrière aux artisans, enrichissant ainsi ses modes d’expression. (...)››[16]


En sus años finales, Miró volvió a uno de los grandes maestros de su juventud y desde al menos 1974 acometerá varios proyectos relacionados con Gaudí, como la serie homónima de grabados en 1975-1979, el uso del revestimiento de trencadís en el pavimento del “Pla de l’Os’ (1974) en las Ramblas, y en su monumental escultura cerámica Mujer y pájaro (1981-1982), y en 1973 asume el proyecto de los vitrales de Saint-Frambourg-de-Senlis (1973-1979) para la Fondation Cziffra, con una primera fase de ocho vitrales, de los que entregó los primeros dibujos en 1976 y el vidriero francés Charles Marcq realizó tres vitrales en 1977, inaugurados el 22 de septiembre de 1979, y tras la muerte de Miró, Marcq terminó otros cinco, que entregó en 1986-1987.

Miró estaba muy interesado por experimentar con el vitral, siguiendo la senda de su admirado Gaudí, otro creador de un arte total que integraba varias artes. Había admirado desde joven sus vitrales y los consecuentes juegos de luz multicolor con un efecto místico en el Palacio Güell, la cripta de la Colonia Güell, la restauración de la Catedral de Palma y la Sagrada Familia.

Miró (1978) declara respecto al proyecto de Senlis:

‹‹He buscado nuevos caminos de expresión al margen de la pintura: cerámica, escultura, tapices, mosaicos, grabados. Siempre me hizo ilusión hacer vidrieras de color. Por fin lo he conseguido. El pianista Cziffra compró en la localidad francesa de Senlis la capilla real, que la hacían servir de garaje. Es una iglesia gótica soberbia. La mandó restaurar para convertirla en un importante centro de actividades culturales. Cziffra me pidió que hiciera ocho vidrieras. Estoy muy satisfecho de trabajar en ello. Me apasiona realizar obras que están en lugares públicos.››[17]

Había, además, otro proyecto de vidrieras que le hacía mucha ilusión: en 1979 ofreció do­nar tres vitra­les a la Cate­dral de Pal­ma de Mallorca, por mediación de Sert y a instancia de Baltasar Coll, director del Museo Catedralicio; pero el Cabil­do de la Seu re­chazó ese mismo año la ofer­ta y cuando finalmente cedió en 1981, la mala salud del artista le impidió realizarlos.[18]


Entretanto, Miró le homenajeó en la serie Gaudí de 21 grabados, pensada desde 1974 y realizada entre 1975 y 1979. 

Enlace: Arte Miró. 1979. Obra. Joan Miró: La serie de grabados Gaudí (1979).* [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com/2026/04/el-arquitecto-espanol-antoni-gaudi-1852.html]


Imagen de Gaudí en la procesión del Corpus Christi de 1924 o 1925, frente a la Catedral de Barcelona. [https://patrimoni.gencat.cat/es/catalunyapaisdarxius/recurso- digital/recurso/document/antoni-gaudi-a-la-processo-de-corpus-christi/]


Una señal del tipo de estrecho vínculo emocional que estableció con Gaudí durante la preparación de la serie homónima es que en la pared del taller de Palma colgó desde 1974 hasta su fallecimiento nueve años después, la reproducción de una de las pocas fotografías que nos han llegado del arquitecto en su vejez, Antoni Gaudí en la procesión de Corpus Christi, celebrada en 1924 o 1925, en la que le vemos dentro del grupo del Centre de Sant Lluc, frente al portal mayor de la Catedral de Barcelona.[19] Tenemos además varias declaraciones suyas, ya citadas, en estos últimos años, entre 1974 y 1981, que abonan su continua admiración hasta el final.


Es la época en que Miró se interesa más en el uso por Gaudí y Jujol del recurso del trencadís de fragmentos rotos (en catalán trencats) de cerámica, vidrio y otros materiales de desecho, recompuestos al azar en los mosaicos murales de revestimiento interior y exterior de los edificios tiene su origen en la forma abstracta de los muros de mampostería del campo catalán. Esto enlazaba con la experimentación de la escritura automática del surrealismo y encajaba en el interés de Miró en su época más surrealista por una doble vertiente creativa: desde un origen figurativo en objetos naturales o cotidianos se desarrolla de manera espontánea una obra abstracta con efectos estéticos y simbólicos (la luz y el color del universo creado por Dios).


Trencadís en el Parque Güell, vista desde la plaza superior. 


Miró conocía desde joven la técnica del trencadís, pero esperó mucho para aplicarlo, a las series de grabados Gaudí (1979) y Enrajolats (1979), a las dos litografías Gos i Ocell, y Vol espacial para el catálogo de <Joan Miró. “Homenaje a Gaudí”> (1979), y a dos de las obras monumentales más conocidas de sus últimos años.


Miró comienza con su boceto para el pavimento del “Pla de l’Os’ (1974), en las Ramblas, como señala Jeffett (2005) respecto a dos dibujos preparatorios: el FPJM-1061 (sin fecha), menos detallista que otros en los colores, y que hace una referencia a la técnica del trencadís de Gaudí y Jujol: ‹‹(…) com el Dragó del / parc Güell… recordar groc, blau blancs / vidres trencats / i ampolles com / ceràmica i vidres i formigó››; y el FPJM-648 (sin fecha), el más completo en su descripción, con dos figuras y un campo de color variegado, con una inscripción que también se refiere al trencadís: ‹‹ciment / formes negres creusés / incrustar-hi objectes / i colors de / tota manera / vidres trencats / ceràmics (trencades) / botelles / ferros››.[20]

La conclusión de Jeffett es que durante la preparación Miró pensaba usar la técnica del trencadís, pero que al final optó por usar losetas de cerámica de color y de forma regular. Mi opinión es que cambió porque se dio cuenta del enorme trabajo que representaba la distribución de cada pequeño trozo en la gran superficie del pavimento, una labor que él hacía pegando papeles de colores sobre una gran maqueta, y además por la cuestión práctica de que con tantas personas caminando sobre los fragmentos, éstos se desgastarían y desgajarían muy pronto, por lo que hubiera resultado una obra demasiado efímera (de hecho, la restauración de 2006 ha sustituido las losetas originales por una mezcla de cemento blanco y vidrios de color triturados). Finalmente, acabó su proyecto en octubre de 1974 y decidió donar sus honorarios; se ejecutó en los meses siguientes y se instaló antes del 24 de septiembre de 1976 para que se usara ya durante las fiestas de la Mercè, y se inauguró el 23 de diciembre.[21]


La segunda obra es de las últimas. Miró (1981) le explica a Permanyer la inspiración en el trencadís gaudiano para la superficie cerámica de la escultura monumental Mujer y pájaro (1983, basada en un proyecto iniciado en 1974, cuya forma se inspira también en la estructura biomórfica de las torres de la Sagrada Familia) del actual Parc Miró de Barcelona:

‹‹Más que nuestro modernismo lo que de veras me interesó siempre ha sido Gaudí. (…) Pero sobre todo me entusiasma aquel banco serpenteante hecho con fragmentos rotos de cerámica, procedimiento llamado “de trencadís” y que ahora mismo he decidido aplicar en la gigantesca escultura de hormigón que será colocada en el futuro Parque del Matadero de Barcelona.››[22] No pudo inaugurarla por sus problemas de salud y falleció pocos meses después.


* Continúa en: 

Una mirada sobre las afinidades de Gaudí y Miró.*

NOTAS.

[1] Greenberg. Joan Miró. 1948: 28. El apartado sobre la influencia del Art Nouveau sobre Miró se prolonga en las pp. 28-30 y destaca especialmente a Gaudí y las formas biomórficas de su Sagrada Familia. En cuanto al novecentismo no emplea el término, sino que lo considera un apéndice modernista tardío en Cataluña, destacando a Manolo, Joan Junyer y Torres García.

[2] Greenberg. Joan Miró. 1948: 28-29.

[3] Greenberg. Joan Miró. 1948: 30. 

[4] Per­manyer, Lluís. Entrevista a Miró. El arte ha de vol­ver a la pureza de sus orí­ge­nes. (Fechable entre mayo y diciembre, 1981).

[5] Per­manyer, Lluís. Entrevista a Miró. El arte ha de vol­ver a la pureza de sus orí­ge­nes. (Fechable entre mayo y diciembre, 1981).

[6] Miró. Theatre of Dreams. Escrita y na­rrada por Roland Pen­rose. BBC 1978.

[7] Carta de Miró a Joan Prats. París VII, Pont-Royal Hotel, 7 rue Mon­talembert (17-XI-1958) FJM. En la carta también pide que le envíe un ejemplar a Penrose.

[8] Se informa del proyecto de Sert y Sweeney sobre Gaudí en la p. 155 de Martín Nieva, Helena. El MoMA y la Gomis-Prats connection, 1946-1960. Joan Miró, Antoni Tapies y Antoni Gaudí. (145-159). En libro: Grupo investigación GRHACCI; Rovira, Josep. M.; Granell Trías, Enrique; García Estévez, Carolina Beatriz (coordinadores). Destino Barcelona, 1911-1991: arquitectos, viajes e intercambios. Fundación Arquia. Barcelona. 2018. 359 pp. La referencia a Martín Nieva la tomo del catálogo de Montaner y Ramos para *<Miró, Gaudí, Gomis. El sentido mágico del arte> (2019): nota 6 de p. 24.

[9] “Papeles de Son Armadans”, año IV, tomo XV, nº XLV bis de diciembre de 1959. El número consta de 160 páginas e incluye Introducción a Gaudí por Enrique Casanelles, La catedral de Gaudí por Azorín, y Poliformismo de Gaudí por Alberto Sartoris, con fotografías del Palacio Güell y el Parque Güell y láminas con ilustraciones dedicadas a Gaudí.

[10] Dupin. Miró. 1993: 12-13.

[11] Dupin. Miró. 1993: 16.

[12] Cassou. <Joan Miró>. París. MNAM (1962): 5.

[13] Gasser, Manuel. Joan Miró. Barnes & Noble. Nueva York. 1965: 89 pp. Marabout Uni­versité. París. 1967. 90 pp. Emecé. Buenos Aires. 1969. 89 pp. El texto de Gasser en 5-18 y 73-84. Lista de ilus. (85-90). Gaudí en p. 8.

[14] Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 4. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 12. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 31.

[15] Lubar. Miró before the Farm... 1989. cit. Dupin. Miró. 1993: 13.

[16] Augé, Jean-LouisSérie Gaudí*<Sous le signe de Miró: Miró et l’atelier Barbarà>. Castres. Musée Goya (2003): 66. En p. 66 aparece el autor con acrónimo E. H.

[17] Permanyer, L. Revelaciones de Joan Miró sobre su obra. El gran artista catalán que cumple 85 años. “Gaceta ilustrada”, 1.124 (23-IV-1978) 45-56. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 294. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 312. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 382-383.

[18] Juncosa, Patricia. Cronologia comparada. *<Miró - Sert: La construcció d’una amistat>. Palma de Mallorca. FPJM (2006- 2007): 217.

[19] La fiesta del Corpus Christi es el 60º día después del Domingo de Resurrección y celebra la Eucaristía, un tema asociado estrechamente a la Sagrada Familia. La foto del grupo fue tomada por el fotógrafo Josep Brangulí (1879-1945) y se guarda en el Archivo Nacional de Catalunya, fechada en 1924, con lo que la fecha exacta sería el 19 de junio. Se reprodujo un recorte centrado en Gaudí en la “Gaseta de les Arts” (1-VII-1926), en el artículo de homenaje a los pocos días del fallecimiento L’Arquitecte Gaudí [reprod. <Universo Gaudí>. Barcelona. CCCB (2002): 117.], pero databa la foto en 1925, año en que el Corpus Christi se celebró el 11 de junio. Miró la recortó de un diario, probablemente de “La Vanguardia” del sábado 2 de febrero de 1974, cuya fecha se colige de la página posterior, que trata sobre el XII Salón Náutico Internacional de Barcelona, celebrado entre el 2 y el 12 de febrero de 1974, con una entrevista a su vicepresidente, el deportista y político Jacinto Ballesté, con una caricatura de José Antonio Irurozqui, quien trabajaba entonces para la prensa local barcelonesa. Miró la donó en 1981 al fondo de la FPJM (registro TS-0279 y NIG 2139). Ese mismo día de ese diario Miró recortó una noticia sobre una generosa donación de novecientas mil pesetas para el Hospital de San Juan de Dios, en la que había participado.

[20] Jeffett. “Hay que situar de nuevo el arte en la vida”: La Fundación Pilar i Joan Miró a Mallorca, en AA.VV. Miró. Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca. 2005: 70-71.

[21] Redacción. Joan Miró ha terminado su boceto para el pavimento del “Pla de l’Os’, en las Ramblas. “La Vanguardia” (2-X-1974) 31.

[22] Per­manyer, Lluís. Entrevista a Miró. El arte ha de vol­ver a la pureza de sus orí­ge­nes. (Fechable entre mayo y diciembre, 1981).

Una mirada sobre las afinidades de Gaudí y Miró.

Una mirada sobre las afinidades de Gaudí y Miró


Introducción.

Este apartado trata sobre fotografías de los edificios de Gaudí que están relacionadas con obras de Miró, sea por afinidad o porque le sirvió de directa inspiración. Entre corchetes [] se señalan las fuentes de las fotos y a continuación se explican las obras de Miró relacionadas con la foto previa. En general hay varias obras relacionadas, pero por limitaciones de espacio solo indico una o unas pocas. 

En algunas obras Miró se inspira en varias fotografías, como, tal vez, tres para Mujer, pájaro, estrella (1978) CRP 1901: el tronco, la cabeza piramidal y la borla provienen de un pináculo de la Casa Batlló, y la vulva lemniscata es afín a un tragaluz de la cubierta de la Casa Milà ambos véanse en <Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): pp. 9 y 41 a—.

Además, para los brazos curvados hacia abajo de la mujer, Miró tal vez transforma las líneas curvas de uno de los ornamentos de hierro forjado en el interior de la Sagrada Familia [Gomis (1946), 18x18 cm. / https://www.museoreinasofia.es/colecciones/obra/sagrada-familia-gaudi], que aparece en una foto de 1946 en b/n sobre Dibond 50 x 50 cm del Fondo Joaquim Gomis, depositado en el Arxiu Nacional de Catalunya V 540, y expuesta en *<Miró – Gaudí - Gomis> (2019). Y es que había un común interés de Gaudí, Miró y Gomis por los arabescos, y Miró podía inspirarse en muchas otras fotografías, como una de dos sillas de tamaño disímil que parecen simbolizar el hombre (los mostachos) y la mujer (los senos y el corazón), Rigi Kuhlm, Suiza [Gomis (ca. 1936-1937). 17,8 x 17,9. / <Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): 50. / https://www.museoreinasofia.es/colecciones/obra/rigi-kuhlm-suiza]

Casi todas las fotos provienen del Fondo Joaquim Gomis, depositado en Arxiu Nacional de Catalunya. Las tomadas de <Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996) son fichadas todas, salvo indicación en contrario, como de gelatina de plata, 50 x 50 cm. Las fotos de *<Miró – Gaudí - Gomis> (2019). se fichan todas como b/n sobre Dibond (una técnica sobre aluminio, usada en fotografía digital), 50 x 50 cm.

También se utilizan otras fuentes, como las diversas de Francesc Català-Roca, o el libro de Tarragó. Antoni Gaudí. 1991, a su vez nutrido por los fotógrafos F. Aleu i Roca y Enric Casanelles, el Archivo Mas, el Archivo Amigos de Gaudí o el libro de Cirlot El arte de Gaudí (1950).

Uso el acrónimo CR para referirme al catálogo razonado de Miró, más las letras P para pinturas, D para dibujos, G para grabados, E para esculturas y C para cerámicas.

Los edificios y lugares están en Barcelona, salvo indicación contraria.


Casa Vicens (1883-1888).

El edificio neomudéjar fue el primer edificio íntegramente diseñado por Gaudí y alberga su museo modernista, con una panoplia de sus cerámicas decorativas, hierros forjados, muebles y proyectos. [https://casavicens.org/es/la-casa]


Reja de la calle. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. p. 15 b y 14. / <Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): 103. / Se aprecia mejor la monumentalidad en la sección de cuádruple franja guardada en el MNAC  https://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Oñós#/media/Archivo:Gaudí-Oños_Vicens.jpg14.

La verja de hierro colado realizada por el herrero Joan Oñós, de este edificio neomudéjar se finalizó con la reforma de 1925-1927, aprobada por Gaudí, y se construye con una predela inferior de arabesco, una franja doble de hojas de palmito (un pariente de la palmera, se llama también margallón o palma de abanico y Gaudí reprodujo uno que había en el solar) en forma de abanico y el remate de una hilera de finas y puntiagudas hojas ensiformes con función de puntera protectora. Cada una de las hojas de palmito está sostenida por un aro circular y acompañada por una retícula cuadrangular, de cuatro flores de caléndula (o “clavel de moro”) con los pétalos cerrados, repitiendo los ornamentos de la fachada del edificio.

El conjunto aparenta un sol y sus rayos que vitalizan la naturaleza, y Miró lo asocia al sexo femenino y la fecundidad en sus pinturas de los años 30 como en el pastel Mujer (1934) CRP 466 y pervive, por ejemplo, en la escultura cerámica Figurina (1956) CRC 69. Pero también puede tener un simbolismo solar de emanar energía, como vemos en el vibrante sol rojo de la pintura La ermita (1924) CRP 402 y procuró inspirarse en su contemplación a juzgar por el sol de cestería que presidía la gran sala de su estudio de Son Abrines [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): p. 131] y el sol artesanal de cañas que tenía sobre un armario en una habitación vecina [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): p. 120].

El conjunto aparenta un sol y sus rayos que vitalizan la naturaleza y Miró lo asocia al sexo femenino y la fecundidad en sus pinturas de los años 30 como en el pastel Mujer (1934) CRP 466 y pervive, por ejemplo, en la escultura cerámica Figurina (1956) CRC 69. Vemos una función distinta, de concha de caminante a Santiago en la escultura El peregrino (1972) CRE 277. También puede tener un simbolismo solar de emanar energía, como vemos en el vibrante sol rojo de las pinturas La ermita (1924) CRP 402­ y Pintura (El sol) (1927) CRP 288­, o el sol radiante, inspirado en una rueda, de la escultura Personaje y pájaro (1970) CRE 208. Hasta sus últimos años Miró procuró inspirarse con su contemplación a juzgar por el sol de cestería que presidía la gran sala de su estudio de Son Abrines [<Mirar Miró. El Joan Miró de Català-Roca> (1993): 18 y 19. / <Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): p. 131] y el sol artesanal de cañas que tenía sobre un armario en una habitación vecina [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): p. 120].


Casa de El Capricho (1883-1885) en Comillas (Santander).

Este edificio neomudéjar, que es probable que Gaudí nunca visitase hoy se ha reconvertido en museo dedicado a él, y destaca que, pese a ser tan pequeño, integra todos los elementos propios de su ideal por entonces de una "obra total", como los materiales de ladrillo visto, la colorida fachada decorada con girasoles que supone la primera aparición gaudiana de la iconografía solar —con su afín parentesco a Miró—, y la torre-minarete influenciado por el arte islámico.


Pabellones de la Finca Güell (1884-1887).


Reja de la entrada. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 25.] 

La reja, también obra del herrero Joan Oñós, está coronada con el símbolo del dragón, cuyos detalles vemos en las dos fotografías inferiores, dibujado con un arabesco curvilíneo que aparece tempranamente en la pintura de Miró Desnudo de pie (1918) CRP 57 y resurge en las pinturas de madurez, como en la serpiente voladora Pintura (Mujer y serpientes volando frente al horizonte) (1949) CRP 851, en Pintura (1953) CRP 939 o en Pintura (sin fecha, años 70) CRP 2004.


Reja de la entrada. Detalle del dragón. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 22.] 

Una aproximación de la foto anterior. El tema proviene de la mitología griega: el dragón Ladón de cien cabezas guardaba las manzanas de oro (algunas versiones las hacen naranjas; y ambos frutos simbolizan el amor y la fecundidad) del Jardín de las Hespérides, una idea que Güell recuperaba en su finca de Barcelona. Hércules venció al dragón y Hera, entristecida, lo convirtió en la constelación Draco, cuya forma alargada y sinuosa entre las constelaciones de la Osa Mayor y la Osa Menor veremos en varias obras mironianas.


Reja de la entrada. Detalle del dragón. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 23.]

Otra aproximación de la primera foto. El tema del dragón es recurrente en Gaudí y resurge en varias obras de Miró en su madurez, como en la serpiente voladora de Pintura (Mujer y serpientes volando frente al horizonte) (1949) CRP 851, en Pintura (1953) CRP 939 o en Pintura (sin fecha, años 70) CRP 2004.


Palacio Güell (1886-1888).

La historiografía ha alabado su interior como uno de más logrados por Gaudí en cuanto a la iluminación espiritual de sus vitrales, evocando una iglesia, aunque sea en un edificio laico. Miró amaba justamente esta sensación de retiro místico.

Tal vez lo más atrevido formalmente sean los dos arcos catenarios de la entrada —representan la inversión de la catenaria o curva ideal generada por una cadena o cuerda sin rigidez flexional, suspendida de sus dos extremos y sometida solo a su propio peso; Gaudí experimentó poco después, en 1888-1889, con más libertad en los muy parecidos arcos parabólicos del Colegio de las Teresianas, más espectaculares y de una estética goticista, y volvió a los arcos catenarios en la Cripta de la Colonia Güell y en la Sagrada Familia—.

Apunto que Miró entre los años 1944 y 1955 parece muy interesado en las posibilidades plásticas de las formas de estos arcos parabólicos, catenarios y apuntados, que surgen en los cuerpos femeninos en negro de decenas de pinturas, y de las que menciono solo los ejemplos de la apuntada de Pintura (Mujeres, luna, estrellas) (1949) CRP 840 y las redondeadas de Pintura mural (1951) CRP 893 y La noche se levanta al ritmo del alba traspasada por el deslizamiento de una serpiente (1954) CRP 965.


Interior de la cúpula. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 28.]

La doble cúpula (parabólica la interior y cónica la exterior) de la sala central, con su luz cenital que se funde con la lateral, parece fusionar dos influencias. La dominante es la bizantina de Santa Sofía (y yendo más allá el Panteón de Roma), visible en la disposición del óculo central, que es luna en el interior y sol en el exterior, y la sustentación del conjunto sobre un juego de planta cuadrada de pechinas, arcos torales y pilares, que permite la apertura de hileras de luminosos ventanales. La otra es la islámica, con un cielo estrellado en que los puntos de luz están dispuestos en una miríada de pequeños ojos de buey, que sugieren los lucernarios de los baños árabes de la Alhambra de Granada, cuyos, pequeños orificios en las bóvedas filtran una luz que evoca un ambiente íntimo y purificador, algo deseable para la relajación y el encuentro social de los visitantes de este Palacio Güell. 


Planta principal. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 29.]

Detalle de los soportes estructurales, con capiteles que parecen derivar de unos califales, y los vitrales con sendas franjas de motivos bulbosos abajo y arriba. Otros ventanales del palacio se hacen con una composición de piezas irregulares similares a los muros campesinos de mampostería, unas formas que volverá a usar en las rejas de hierro de las puertas de la Casa Milà y serán un precedente monocolor del trencadís multicolor de futuras obras de Gaudí y su ayudante Jujol.


Cripta para la iglesia de la Colonia Güell (proyecto de 1898 y construcción en 1908-1915) en Santa Coloma de Cervelló.

La Colonia Güell fue para Eusebio Güell un proyecto empresarial, social y cultural a la vez, que aprovechaba la energía hidráulica del río Llobregat y la poca distancia a Barcelona (hoy se tarda una media hora en coche) para albergar una industria textil puntera con un lugar residencial de gran calidad para los técnicos y obreros. Gaudí recibió el encargo de la iglesia en 1898 y comenzó las obras de la cripta en 1908, pero en 1915 no pudo continuar las ambiciosas obras del resto de la iglesia. Vemos hoy en la Cripta una especie de modelo a pequeña escala de lo que hubiera podido experimentar Gaudí en una Sagrada Familia sita en una zona rústica. Aquí, ya superando el Gótico, probó las soluciones arquitectónicas, como el uso empírico de arcos catenarios, que implantó en el gran templo, al modo en que Bramante hizo en 1502-1510 en el templete de San Pietro in Montorio un modelo de su proyecto para la Basílica de San Pedro del Vaticano.


Interior de la cripta. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 17.] 

Miró dijo que esta cripta era su lugar favorito y en esta foto podemos apreciar que los vitrales (unas copias sustituyen a los originales destruidos en 1936) de motivos vegetales filtran una luz tenue que recrea los claroscuros de una atmósfera espiritual tal como el artista amaba en la Catedral de Palma. Además, los pilares de facetas irregulares, inclinados y coronados con capiteles macizos, aparecen como unas estructuras primitivas que remiten a la materialidad de las basas cerámicas como en Figurina I, II y III ((1956)] CRC 79-81 o al prehistórico tótem-escultura Figura (1968) CRE 113.


Columnas y arcos del interior de la cripta. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 18 y 19.]

Dos fotografías que muestran el innovador sistema gaudiano de soportes usando y transformando con ladrillos los arcos diafragma que en la arquitectura catalana medieval transitaron del Románico al Gótico, con la extrema sencillez que podemos ver en el Saló de Cent del Ayuntamiento barcelonés, mientras que las cuatro inclinadas columnas de piedra basáltica muestran un tosco y poderoso tallado en su basas, fustes y capiteles, y trasmiten su peso al suelo de hormigón. Es la fusión de dos estilos medievales que Miró admiraba en especial porque encajaban en su visión espiritual de los espacios interiores de las iglesias.


Pórtico y pared lateral de la cripta. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 20 a.]

La historiografía ha invocado el primitivismo o rupestrismo del exterior de esta cripta, en la que Gaudí usa materiales sencillos propios de la arquitectura popular y, además, vuelve a usar en las ventanas de la pared lateral la forma de la almendra mística, resultando unos nichos lacrimales apuntados en la parte superior y redondeados en la inferior, que albergan los símbolos alfa y omega de Dios como inicio y fin del mundo, como en el románico Pantocrátor de Sant Climent de Taüll, admirado entre otros por Picasso y Miró, y la cruz de cuatro brazos en trencadís. Miró desde los años 20 usará este motivo místico para sus ojos y lo incorpora en el óvalo lacrimal de la escultura Mujer (1966) CRE 74, así como en numerosas pinturas.


Pórtico de la cripta. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 20 b.]

Otra imagen de primitivismo arquitectónico, abierta al exterior y que crea espacios sombreados en el interior. Lo más importante para Miró sería el uso de materiales pobres para conseguir una profunda espiritualidad.


Columnas y arcos del pórtico de la cripta. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 21.]

Otra imagen de primitivismo arquitectónico que muestra su compleja estructura de soporte que se abre a la luz exterior con una mezcla de elementos, sobresaliendo los arbotantes que descansan en los machones de los arcos románicos y góticos,


Parque Güell (1900/1901-1914).

La idea del Parque Güell nació como una urbanización de ciudad-jardín al estilo decimonónico inglés, sobre una enorme finca de 15 hectáreas cerca de Barcelona, con vistas privilegiadas sobre la ciudad y el mar, pensada para atraer unos compradores burgueses, pero no alcanzó el éxito financiero y dos decenios después acabó en manos municipales. Gaudí aprovechó aquel entorno rural aún virgen que le acercaba a la naturaleza de los campos de Tarragona y aplicó aquí múltiples soluciones plásticas, como las formas y materiales del pórtico y del muro de contención de tierras, que evocaban la rusticidad del arte primitivo, o los muros de superficies retorcidas (guerxades en catalán) con revestimiento irregular de trencadís o regular de damero, o su disposición, aparentemente al azar, pero probablemente muy estudiada, de una infinidad de motivos cósmicos, animales y vegetales que simbolizaban sus ideas sobre la naturaleza, la religión o Cataluña. Todo esto, como era previsible, encantó a Joan Miró, a Salvador Dalí, al resto de los surrealistas que visitaron Barcelona y a millones de visitantes que cada año enlazan esta excursión con la entrada en la Sagrada Familia.


Salvador Dalí y su primo en la escalera de la entrada del Parque Güell (1952). [AA. VV. Català-Roca. Obras maestras. 2010: p. 75.

Dalí se sitúa en el centro de la escalera, la cabeza bajo una corona y rellenando con su cuerpo el hueco central, cuya imagen recuerda la composición acampanada de los proyectos mironianos para un monumento. Podemos establecer una conexión con las esculturas Personaje (1972) CRE 267 y Proyecto para un monumento (1972) CRE 268.


Park Güell, Gaudi. [Gomis (1946). 18 x 17,9 cm./ https://www.museoreinasofia.es/colecciones/obra/park-guell-gaudi]

Una foto que revela los meditados juegos de líneas, formas, luces y colores (aunque sea en b/n) con las que Gaudí trabaja el trencadís, como un puzle gigantesco. Esta será tal vez una de las referencias para el similar juego que Miró emprenderá en 1975 en la serie Gaudí.


Banco de la plaza. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): tres fotos en pp. 32-33.] 

La línea serpentina es típica de Gaudí y la usa con gran libertad formal en la serpiente marina de los bancos decorados con trencadís de esta cornisa de la plaza del Teatro Griego, asentada en parte sobre la roca madre y el resto sobre la Sala Hipóstila. Miró adapta ese mismo arabesco en sus serpientes, casi siempre en los extremos inferior y superior de las composiciones, que unas veces son de movimientos quebrados como en Mujer delante del sol (1944) CRP 659 y otras, ondulados, como en La serpiente con amapolas arrastrándose sobre un campo de violetas poblado por lagartos en duelo (1947) CRP 809.

Además, Gaudí incorporó a la parte exterior de la cornisa unos plafones decorados con motivos muy variados, desde florales a anatómicos del cuerpo humano o incluso muy abstractos, de los que alguno lo podemos relacionar directamente con motivos de Miró, como han acertado a señalar Teresa Montaner y Ester Ramos (2019).


Plaza hipóstila. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 35. / Para ver con detalle el motivo del sol gaudiano del techo véase Descharnes; Prevost. Gaudí, The Visionary. 1969: p, 188.]

La foto muestra el interior del pórtico dórico del mercado bajo la plaza, con el bosque de las 86 columnas de fuste estriado, sin basa y con capiteles octogonales, rompiendo así con los órdenes clásicos, mientras que los medallones cerámicos circulares del techo muestran los símbolos del sol iluminando la enorme estancia con sus rayos, de la luna y de los ciclos estacionales.

La luna, siempre en su forma menguante, aparece en Miró por primera vez en La casa de la palmera (1918) CRP 64 y es más protagonista en La bañista (1924) CRP 104.

El sol es un motivo muy frecuente en Miró desde su primera aparición en La masía (1920-1921) CRP 81, hasta sus últimos años. Miró apreció, como le explicó hacia 1981 a Permanyer, el influjo del sol gaudiano como el collage del techo de la sala hipóstila del Parque Güell, con motivos cósmicos y florales, en el que recordaba incluso que Gaudí usó unas cabezas de muñecas (se cree en general que la idea fue de Jujol, un precursor que también habría incorporado en el trencadís objetos cotidianos a modo de objets trouvés tales como botellas, platos o vasos), que por desgracia se habrían perdido. El sol de este techo lo usará Francesc Català-Roca para una fotografía en la que la cabeza del vanidoso Dalí se superpone sobre el sol, a guisa de Rey Sol de la Pintura, tal como también le retrató Catalá-Roca en la escalera de entrada al Parque Güell.

 

Motivo del sol en el muro exterior del Parque Güell. [<Mirar Miró. El Joan Miró de Català-Roca> (1993): 34-35, en la parte inferior, a doble página, el Mural del Sol para evidenciar la similitud de la forma.]

Miró usó reconoció la afinidad o se inspiró en este motivo en el ovalado sol rojo de un muro cerámico que hizo con Artigas para la Unesco, el Mural del sol (1957) CRC 424.


Torre Bellesguard (1900-1909).

El sol y la luna menguante de Gaudí aparecen por primera vez en la medievalista Torre Bellesguard en la decoración, integrando la luz natural y el simbolismo astrológico en la arquitectura. [https://bellesguardgaudi.com/los-soles-de-bellesguard/] Son temas muy repetidos por Miró, como se apuntaba arriba.

 

Puerta y Muro de la Finca Miralles (1901-1902).

Iniciado el proyecto por el rico impresor Hermenegild Miralles, Gaudí diseñó una puerta monumental y un largo muro exterior del que hoy solo queda una parte, que parecen precedentes de las ideas mironianas, como vemos en una vista frontal del conjunto del portal principal [https://www.barcelona.cat/es/conocebcn/pics/la-puerta-de-la-finca-miralles-95109153319], con una evidente similitud con la Maqueta para Personaje (1971) CRE 266, realizada para una escultura monumental en Louisville. Además, el vano de la puerta es un gran arco lobulado cuya forma es similar al de las siluetas femeninas de Miró en los años 40 y 50, como vemos en Mujer (1945) CRP 751, y en la parte superior la puerta es una línea zigzagueante y retorcida que podemos relacionar con muchas de las bioformas mironianas, una de tantas afinidades, que no copias, entre los imaginarios de Gaudí y Miró.


Muro. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 26.] 

El revestimiento de mampostería similar a escamas y la franja ondulante blanca de la albardilla del muro exterior, y cerrado por una reja rematada en punchas, son típicos de Gaudí, aunque los usó con mayor libertad formal en el Parque Güell, y Miró sigue este arabesco en sus serpientes como en La serpiente con amapolas arrastrándose sobre un campo de violetas poblado por lagartos en duelo (1947) CRP 809.


Puerta de servicio. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 27.] 

Esta forma acampanada aparece solo vagamente en las mujeres de varias pinturas de Miró de 1942-1944, como Personajes en la noche (1944) CRP 737, pero interpreto que en estos casos más bien se inspiraba en imágenes de arte prehistórico y antiguo, para representar las abombadas vestiduras de sacerdotisas. Sin embargo, Miró tomó la forma de esta puerta de manera literal en una concha de langosta similar a un peluche [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): p. 127 (ca. 1948),] cuya parte central recortó cuidadosamente y le sirvió para las entrepiernas o puertas de varios proyectos de monumentos escultóricos desde los años 50, bastante transformados, como por ejemplo Pájaro lunar (1966) CRE 68.

 

Casa Batlló (1904-1906).

Este edificio fue un encargo del empresario Josep Batlló para reformar un edificio construido en 1877 y en él Gaudí plantea soluciones arquitectónicas y decorativas en las que avanza en la superación del lenguaje historicista neomudéjar o neogótico de sus proyectos anteriores y muestra su modernismo de madurez con numerosos motivos naturales de profundo simbolismo religioso. La fachada principal está revestida de piezas de cerámica y vidrio de un colorido que semeja el mar, mientras que los balcones, vistos desde la acera de enfrente porque desde abajo la perspectiva no es tan nítida, parecen antifaces o calaveras, con sus bioformas osiformes. El dragón del ático-desván y la azotea es la imagen más monumental y ya hemos apuntado su uso en Miró.

Una fotografía tomada en julio de 1944 por Odette Gomis, muestra en esta azotea a Miró, Joaquim Gomis, Joan Prats y Alexina ‘Teeny’ Matisse, entonces casada con el marchante de Miró en Nueva York, y después esposa de Marcel Duchamp. [Fondo Joaquim Gomis, depósito en Arxiu Nacional de Catalunya.]


Pináculo. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 9. / Tarragó. Antoni Gaudí. 1991: ilus. 13, p. 53. Archivo Mas] 

El fuste helicoidal de este grupo de chimeneas es afín en varias obras mironianas a personajes, en general secundarios a los lados del principal. La cima tiene un capitel decorado con flores de seis pétalos, y un prisma piramidal rematado por una borla, inspira la fémina de Mujer, pájaro, estrella (1978) CRP 1901.


Pináculo con estrella y cresta de dragón en la cubierta / La cubierta con cresta de dragón. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 10 a y 10 b.] 

La línea ondulada de la cresta, realizada por Gaudí con una ristra de botijos de cerámica, se relaciona con la línea serpentina de otras obras de Gaudí, como los bancos de la plaza superior del Parque Güell y sería uno de los precedentes de las serpientes de Miró.

En cuanto a las ollas verdes [detalle en <Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): 109.], Miró las usaba a menudo, a guisa de objets trouvésen sus esculturas desde 1969 por sus formas redondeadas y sinuosas que se prestaban a muchas combinaciones de objetos oníricos para simular el cuerpo femenino o una caracola, y encontramos un botijo, por ejemplo, en Pájaro migrador posado sobre la cabeza de una mujer en plena noche (1969) CRE 136, en Figura (1970) CRE 185, en Figura (1972) CRE 282 o en Mujer y pájaro (1972) CRE 284.

El pináculo, coronado tal vez por el pomo de una espada, sería un signo cristiano: San Jorge ensarta con su espada al dragón, y Miró se apropiaría tal vez la parte inferior del pináculo, de forma triangular, que aparece en muchos personajes femeninos, como Pájaro, estrellas (1944) CRP 683, y transformaría el pomo en unas volutas para representar la cabeza. Un juego visual muy parecido vemos en la cima de la escultura Mujer y pájaros (1972) CRE 285.


Baranda de la azotea. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 11.] 

Puede inspirar, entre otras formas, el óvalo hueco de esculturas mironianas de los años 70, como la que aparece en el retrato del marchante Aimé Maeght, que asoma por el hueco de Mujer, monumento (1970) CRE 192 [<Català-Roca, una nueva mirada> (2000)p. 64.]

La luz del óvalo en el suelo se convierte en un ojo barrado con la sombra de la verja, y crea un efecto de opuestos como el de Mujer con tres cabellos (1976) CRP 1812.


Vestíbulo y Vestíbulo y escalera [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 12 a y 12 b.] 

Gomis consigue mostrar en estas dos fotos cómo Gaudí es un genio para crear un espacio arquitectónico que es también pintura y escultura, con estructuras rotas en diagonal, claroscuros sugerentes y sombras ovaladas muy oscuras que aparecen por sorpresa en las paredes, y una decoración mural de franjas de motivos repetidos que proviene del mudéjar. Miró le es afín desde sus pinturas desde 1925 en esa aparente improvisación con la que llena el espacio sin recargarlo.


Reja de la azotea. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 13.] 

La reja y sus rayos puede relacionarse con varias obras de Miró, con la cabeza y las puntas que semejan cabellos y también el vuelo de los pájaros, como en Pintura (1979) CRP 1910.


Casa Milà (1906-1912).

La Casa Milà (1906-1912) es conocida popularmente como La Pedrera (la cantera en español) por el uso exterior de la piedra. Es un edificio-escultura de un naturalismo organicista paradigmático de Gaudí en su madurez, quien se inspira en la naturaleza del cuerpo humano para los motivos osiformes de la fachada y se atreve en las chimeneas de la azotea incluso a una experimentación cercana a las del cubismo y la abstracción. Aunque Miró en 1926 parece que hizo ante Gasch un juicio de valor negativo sobre esta obra, más tarde se rindió a su riqueza visual, que le ofrecía un amplio muestrario iconográfico.


Detalle de la fachada y puertas de la Casa Milà. [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012):  p. 112 (ca. 1946).]

Gaudí consigue un precedente del brutalismo, con el hormigón visto para la gran columna y las formas osiformes enmarcando las puertas. Es probable que Miró se inspirase en esta parte del edificio para la estructura de El arco (1963) CRE 66 y sus estudios y maquetas (CRE 58-60) del Laberinto de la Fondation Maeght, aunque lo ornara con volúmenes y grafías de su propio imaginario. El motivo del hueso como objet trouvé aparece también en esculturas como Mujer (1946) CRE 28 [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012): 127.] o Proyecto para un monumento (1951) CRE 46.

 

Puerta de entrada por la calle Provenza. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 44 a.]

Para este detalle de irregulares formas rectangulares Gaudí tal vez se inspira en las piezas medievales de Limoges conocidas como de esmalte tabicado o cloisonné (no confundir con el champlevé, cuyas celdas se excavan) una técnica que se relacionaba con la del vitral y así perduró en las vidrieras modernistas de Gaudí, y que componía alveolos en una placa de cobre u otro metal, para rellenarlos con esmaltes de colores o piedras preciosas, y luego se fijaban los laterales a golpe de cincel y un horneado. Estas piezas eran muy conocidas en Cataluña, con amplia presencia en las iglesias, para arquetas, cruces o relicarios. Gaudí cambia el material, hierro forjado en vez de cobre, Podemos encontrar en Miró numerosas obras de pintura o grabado que aparentan esta afinidad medieval. Por ejemplo, en la ilustración de libros en los años 70, cuando utiliza su estilo más meditado busca un sentido compositivo equilibrado con un damero al modo cloisonné multicolor, como cuando ilustra con 14 litografías el poemario de Patrick Waldberg La mélodie acide (1980), con unas variaciones sobre el tema de la metamorfosis en que predominan los contornos negros para los dameros multicolores.

 

Puerta de entrada por la calle Provenza. Detalle. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): dos fotos, p. 45 a y 45 b.]

Aquí vemos uno de los experimentos más abstractos de Gaudí, que tal vez inspirado en las formas de las células vegetales, cuyo estudio habían facilitado los avances del microscopio, crea una extraordinaria combinación de formas ameboides u oblongas, que un escultor surrealista como Jean Arp plasmará en muchas de sus piezas, y el propio Miró será un consumado creador de estas bioformas, como vemos en Mano apresando un pájaro (1926) CRP 218 y obras maestras como la serie de tres Interiores holandeses (1928) CRP 304-306.


Tragaluz de la cubierta de la Casa Milà. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 41 a.] 

La imagen sugiere la vulva de una mujer, Aparece en una forma sexualizada en pinturas de Miró de los años 30, como en el pastel Mujer (1934) CRP 476, la pintura-objeto Objeto del ocaso (1936) CRP 525, las Constelaciones de 1940-1941 y de las 23 el motivo, con distintas formas y funciones, está en 10, las CRP 631 y 641-649; o en las cerámicas Vaso (1941-1944) CRC 5 o Mujer (1956) CRC 103. También parece inspirar la vulva de la mujer en Mujer, pájaro, estrella (1978) CRP 1901.

  

Chimeneas de la azotea. <Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): 38 a.] 

Las formas irregulares del fuste y el capitel, con una cima redondeada a modo de casco o caperuza, son un ejemplo de la experimentación de Gaudí de una fusión de formas naturales y geométricas, que no tiene una afinidad precisa con una obra de Miró, pero sí con su afán experimental sobre lo que encuentra en la naturaleza.


Chimeneas agrupadas. [Tarragó. Antoni Gaudí. 199: ilus. 29, p. 97, tomada de Cirlot.  El arte de Gaudí. 1950: ilus. 41.]


Detalle de una de las chimeneas de la azotea (1946). [Tarragó. Antoni Gaudí. 1991: ilus. 14, p. 53. Archivo Mas] 

Gaudí hizo unas maquetas de yeso a escala 1x10 de todos los elementos de la azotea, con una ayuda técnica en escultura. Este ventilador escultórico muestra gracias a sus curvas lemniscatas (curvas algebraicas de cuarto grado con forma de “8”, símbolo del infinito) unas almendras cóncavas en forma de vulva, que albergan unos extraños ojos. Inspira a Miró en la escultura Cabeza (1949) CRE 34 dos formas: en una parte los ojos casi extraterrestres y, además, en su parte posterior, la vulva femenina. Retomará este motivo de la curva lemniscata en el grabado Gaudí XII (1979).


Techo de la Casa Milà. 1978. [<Català-Roca, una nueva mirada> (2000)p. 80.] 

La espiral del techo de un interior es afín a las bioformas oblongas de Miró. 


Sagrada Familia (1883-1926 y continúa).

El templo muestra la estrecha conexión iconográfica Gaudí-Miró.


Escalera de interior de campanario de la Sagrada Familia. [<Català-Roca, una nueva mirada> (2000)p. 78 (1949). / <Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): cubierta del libro.]  

Català-Roca fotografía esta escalera de caracol con un efecto óptico de sol gracias a los bordes de los peldaños, aparentando un centro del que surgen rayos y sombras. También la captó Gomis, sin fecha, con mucha más claridad lumínica; ya había tomado ca. 1935 en Formentor dos fotos de un objeto artesanal con una forma espiral [<Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual> (2012):  42 y 43] y un tema parecido, de un círculo interior con un simbolismo solar, lo fotografió en Far de Sant Sebastià. Costa Brava (1942) [<Joaquim Gomis>. Barcelona. FJM (2002): p. 50.]. Estas imágenes enlazan en Miró con el frecuente motivo de la espiral cósmica, como en Paisaje (La liebre) (1927) CRP 228, y con el motivo solar.


Interior del campanario. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 47.] 

La imagen de esta cúpula cuyo interior muestra una estrella de 12 nervios y cerrada por una clave circular con un halo solar es afín a los motivos solares de Miró, ya tratados.


Seis campanarios con pináculos. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 47.] 

Las formas conoides, según muchos autores tomadas del arte africano o de panales de abejas, terminan en unos pináculos triangulares con concavidades similares a la “almendra mística” medieval, de simbolismo cristiano, y coronados por cruces envueltas en glóbulos, Miró podría inspirarse en estas almendras para sus representaciones explícitas de la vulva del sexo femenino, que él no vincula siempre con el erotismo físico, sino también con la sagrada fecundidad, como en Tragaluz de la cubierta de la Casa Milà

 La afinidad más importante de la Sagrada Familia con Miró es tal vez la de estas torres del templo y sus remates, que reconocemos en las formas de varias esculturas y cerámicas de altos troncos, que Miró, en pleno revival de Gaudí, interpreta como figuras naturales en dos grandes cerámicas, Gran palmera (1956) CRC 278 y, más incluso, en la coetánea Palmera (1956) CRC 279, que remata con la composición gaudiana de un sol, una veleta y una cruz, y, años después, interpreta como figuras femeninas en otras obras posteriores, como con la escultura cerámica Mujer y pájaro (1962) CRC 328 y sus posteriores derivadas, en especial la monumental Mujer y pájaro (1981-1982) CRC 409, que además Miró quiso revestir con un trencadís de inspiración gaudiana. Miró ya vio en 1956 en una semejanza entre las formas alargadas de las dos torres de Gaudí en el Parque Güell y sus propias formas alargadas femeninas.


Dos pináculos de campanarios. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 48.] 

Más detalles.


Pináculo de un campanario. [<Atmosfera Gaudí. Fotografies de Joaquim Gomis> (1996): p. 53.] 

Más detalles.


Detalle de la fachada de la Sagrada Familia (1946). [*<Miró – Gaudí - Gomis> (2019).] 

Una foto de una corona vegetal, que inspira la de la escultura Mujer-sol (1966) CRE 78.