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sábado, junio 02, 2012

El artista italiano Giorgio de Chirico (1888-1978) y su relación con Miró.

El artista italiano Giorgio de Chirico (1888-1978) y su relación con Miró.

Giorgio de Chirico. Foto tomada de Wikipedia.es.

Abstract.
El artículo resume la relación entre los artistas Giorgio de Chirico y Joan Miró, deteniéndose en la evolución artística del primero, sobre todo en cuanto muestra afinidad con Miró, y revisa la historiografía al respecto. Explora la importante influencia de Chirico sobre Miró hacia 1923-1925 y su rápido alejamiento a partir de entonces cuando el italiano evolucionó hacia un clasicismo conservador.
The article summarizes the relationship between the artist Giorgio de Chirico, Joan Miró, stopping in the artistic evolution of former primarily as an affinity with Miró, and reviews the historiography about it. Explore the important influence of de Chirico 1923-1925 and looked away quickly thereafter when the Italian evolved into a classical conservative.

El artículo es una versión para blog del artículo de Boix Pons, Antonio. Giorgio de Chirico (1888-1978) y su relación con Miró. “Octopus” RDCS, nº 17 (V-2012) 4-12.  

Giorgio de Chirico —como gran parte de la historiografia francesa prefiero Chirico a De Chirico, pero ambos modos son válidos— (Volos, Grecia, 10-VII-1888-Roma, 19 a 20-XI-1978) es un famoso pintor italiano, hermano del poeta surrealista Alberto Savinio.[1]
Estudia arte en Atenas y desde 1906 en Múnich, donde admira La isla de los muertos del pintor tardorromántico y simbolista Böcklin (y en menor grado Klinger y Kubin), uno de sus puntos coincidentes con Miró. Reside en París en 1911-1915, siendo amigo de Picasso y Apollinaire. Sirve en el ejército italiano (1915-1917) y conoce en Ferrara a Carrà, con quien crea la pintura “metafísica”, caracterizada por un onirismo clasicista, con paisajes arquitectónicos, irreales y enigmáticos, que alumbrará algunas de las obras más influyentes y copiadas del arte del siglo XX.
Desde 1918 reside en Florencia y Roma, pasando temporadas en París. Los surrealistas le reivindican en 1924 como miembro de su grupo, del que forma parte brevemente su hermano Alberto Savinio. Crispolti le considera incluso el verdadero “inventor” del surrealismo pictórico[2], pero Chirico denuncia la pintura moderna en cuanto anticlásica y se aparta del grupo pese a haber participado en algunas muestras colectivas, como la primera de 1925 en la Galerie Pierre.

La relación personal Miró-Chirico es mínima, porque el italiano estuvo en París entre 1911 y 1915, no volvió enseguida tras la guerra, ya que desde 1918 residió en Florencia y Roma, y no regresó a París hasta mucho después, en el otoño de 1925, cuando con casi toda seguridad coincidió con Miró en reuniones y exposiciones, aunque no hay visos de que Chirico y Miró mantuvieran correspondencia y Chirico no alude a Miró ni una sola vez en el capítulo de sus memorias dedicado a su relación con los surrealistas[3] La ultima estancia parisina de Chirico fue larga, pues salvo algunos viajes, se alargó desde 1925 hasta 1930, justamente los años en que los surrealistas le reivindicaban como miembro del grupo.

Héctor y Andrómaca (1917.

Por entonces a Miró le inspira en su animación de lo inanimado, la confrontación de cosas incongruentes y en su perspectiva fantástica para algunos de los “paisajes animados” de 1926-1927. Buen ejemplo de las obras que llaman su atención es Héctor y Andrómaca (1917; óleo sobre tela, 90 x 60. Col. Mattioli, Milán), con significativas influencias cubistas y bioformas.
Y es que Chirico es una influencia inevitable en esta época en los artistas surrealistas. Miró reconocía su interés ya en una carta a Leiris en 1924: ‹‹No me olvido del número de “Valori Plastici” dedicado a G. de Chirico, lo encargaré cuando vuelva.››[4] y mucho después, contará a Dupin en 1977 su admiración por el italiano, junto a Masson hacia 1923-1925: ‹‹En la Rue Blomet se hablaba mucho más de pintura. (...) Pero ambos compartíamos la misma admiración por Chirico, cuyos cuadros podíamos ver en la casa de Paul Guillaume››.[5] Podían ver sus obras con frecuencia, brevemente en la exposición de 23 pinturas que presentó Léonce Rosenberg en su galería L’Effort Moderne en mayo de 1925 y más tarde incluso permanentemente en la Galerie Paul Guillaume, como ocurrió durante la estancia de Chirico y Raissa Gurievich en París en el invierno de 1925-1926; o, tiempo después, en la retrospectiva <Oeuvres Anciennes de Georges de Chirico> en la Galerie Surréaliste (15 febrero-1 marzo 1928), cuyo catálogo llevaba un prefacio de Aragon.
Pero justo por entonces Chirico se alejaba del surrealismo y en especial del automatismo, y así se iban separando pues los caminos del pintor catalán y del italiano. Pero durante estos años Chirico está cambiando hacia una pintura “de orden” e incluso denuncia la pintura moderna en cuanto anticlásica. Abandona la pintura metafísica, salvo obras puntuales como la ilustración de los Caligrammes de Apollinaire en 1930, para dedicarse a copiar la “gran pintura clásica”. Cuando en junio de 1926 Breton fustigue como “un genio perdido” y “un pintor muerto”, por la exposición de Chirico en la Galerie Paul Guillaume y su asistencia en febrero-marzo en la muestra en Milán del grupo Novecento, demasiado cercano al fascismo, el pintor italiano reacciona proclamando que ya no quiere “mezclarse con los surrealistas, personas estúpidas y hostiles”[6] y años después los denostará incluso en términos más ofensivos: ‹‹grupo de degenerados, de gamberros, de hijos de papá, de gandules, de onanistas y de abúlicos››.[7] Todavía es, empatado con Picasso, el artista con más reproducciones (15) en el libro de Breton Surréalisme et peinture (1928), en el que éste reivindica en el italiano un brillante periodo surrealista, anterior al decadente actual, pero ese mismo 1928 otro surrealista, Raymond Queneau, le tratará de siniestro, renegado y copista.[8] Este rechazo general podría explicar que Miró jamás vuelva a citar a Chirico en sus declaraciones.
Todavía Chirico expondrá en mayo de 1936 en la Galeria Esteva de Barcelona una antológica de 1914 a 1935 y en la inauguración Francesc Pujols lee una conferencia sobre Catalunya davant el surrealisme. Pero el italiano cae en los años 40, desde su definitivo regreso a Italia, en el decadente academicismo figurativo que marcará el resto de su obra.
En suma, Miró tiene escasas concomitancias con la metafísica surrealista italiana de Chirico (y sus temporalmente afines Carrà y Morandi)[9], de la que le separan demasiados puntos, puesto que cultiva un colorido suave y de escasa variedad, mientras que Miró prefiere uno intenso y más variado; un figurativismo a menudo muy naturalista, mientras que él tiende a la abstracción o cuando menos a la simplificación esquemática; y, sobre todo, un creciente academicismo que contrasta con la permanente capacidad mironiana de transgresión.
La historiografía ha dedicado alguna atención a sus afinidades.
Krauss; Rowell (1972) explican su posible influencia en Paisaje catalán (El cazador), Pastoral (1923-1924) y otras obras hacia 1923-1027, aunque matizan que tal vez sea una coincidencia de intereses entre surrealistas:
‹‹Two images in The Hunter probably reflect the appeal de Chiricos work had for the Surrealist as well as for Miró. The draftsmans triangle which appears in the lower left corner (and reappears in many paintings of the mid-1020s (...) [mención a Pastoral]), has a clear precedent in the series of metaphysical still lifes which the Chirico painted in the late teens. The three pairs of cones and spheres also relate to the geometric shapes which inhabited those de Chiricos; the dotted lines indicating movement recall the stitched seams seen on the Chiricoss mannequins.››[10]
Dupin (1961, 1993) advierte su influencia en la serie de “fondos grises” de 1924:
‹‹(...) Descubrimos (...) aún más la de Chirico, que era entonces uno de los grandes maestros para todos los artistas y poetas de lo irracional. Miró retuvo de él, probablemente, algunas figuras simbólicas como la escuadra, que aparece a menudo en sus telas, los autómatas y, fundamentalmente, el extraño clima metafísico, muy sensible en los fondos grises, aunque expresado por medios muy distintos a los de Chirico. (...)››[11]
Beaumelle (1998) menciona que ya antes de esta época Miró podía estar interesado en la utilización de motivos sagrados, metafísicos, en su obra, como en el caso de La granjera (1922-1923).[12]

Fuentes.
Internet.
Exposiciones.
<Giorgio de Chirico>. Múnich. Haus der Kunst (17 noviembre 1982-30 enero 1983). París. MNAM (24 febrero-25 abril 1983). Cat. Textos de William S. Rubin, Wieland Schmied y Jean Clair. 303 pp.
 <Giorgio de Chirico. I temi della metafisica>. Milán (mayo-junio 1985). Cat. 92 pp.
 <Giorgio de Chirico>. Zaragoza. Museo Pablo Gargallo (octubre-diciembre 1988). Cat. 143 pp.
<Giorgio de Chirico. Pictor Optimus>. Roma. Palazzo delle Esposizioni (16 diciembre 1992-8 febrero 1993). Cat. 329 pp.

*<On classic ground: Picasso, Léger, De Chirico and the new classicism 1910-1930>. Londres. Tate Gallery (1993). 174 obras (2 de Miró). Cat. 264 pp. Textos de Elizabeth Cowling y Jennifer Mundy.
<Giorgio de Chirico. Betraying the Muse>. Nueva York. Paolo Baldacci Gallery (21 abril-28 mayo 1994). Cat. 266 pp.

*<Sipario / Staged Art. Balla. De Chirico. Savinio. Picasso. Paolini. Cucchi>. Milán. Castello di Rivoli, Museo d’Arte Contemporanea (20 febrero-25 mayo 1997). Obras de decoración para teatro y ballet. Cat. 282 pp.
<Giorgio de Chirico and the Myth of Ariadna>. Filadelfia. Philadelphia Museum of Art (2002). Londres. Estorik Collection Museum (enero-abril 2003). Serie dedicada a Ariadna en 1912-1913. Comisario: Michael R. Taylor. Reseña de Yvars, J. F. Al hilo de Ariadna. “La Vanguardia” (26-I-2003), en Yvars. Los colores del hierro. Una aproximación al arte moderno. 2003: 290-294.
<El siglo de Giorgio de Chirico. Metafísica y arquitectura>. Valencia. IVAM (19 diciembre 2007-17 febrero 2008). 240 obras. Comisario: Vincenzo Trione. Reseñas de Bono, Ferran. En la ciudad metafísica de Giorgio de Chirico. “El País” (18-XII-2007) 49. Jarque, Vicente. “El País” Babelia 843 (19-I-2009) 31.
Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, désignateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vs. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vs. Vol. 3, pp. 598-601.
Geblesco, Nicole. Giorgio de Chirico: 120-121. Biron; Passeron. Dictionnaire Général du Surréalisme et de ses environs. 1982.
Calvesi, M.; et al. Los impresionistas y los creadores de la pintura moderna. De Chirico - Ernst - Miró - Magritte. 2000: 5-65.
Chirico, Giorgio de. Sobre el arte metafísico y otros escritos. Librería Yerba. Murcia. 1990. 135 pp.
Chirico, Giorgio de. Mémoires de Chirico. La Table Ronde. París. 1965 (1962 italiano). 307 pp. The memoirs of G­iorgio de Chirico. Da Capo Press. Nueva York. 1994. 262 pp.
Clébert, Jean Paul. Dictionnaire du Surréalisme. 1996: 192-198, resumen de las relaciones del artista con el surrealismo.
Crispolti, Enrico. Le Surréalisme. Fabbri. Milán. 1969: 9-15, sobre Chirico y su influencia en el surrealismo.
Durozoi, Gérard. History of the surrealist movement. 2002 (1997): 666.
Gimferrer, Pere. De Chirico. Polígrafa. Barcelona. 1988. 128 pp.
Lista, Giovanni. Giorgio de Chirico, suivi de L’Art métaphysique. Hazan. París. 2009 (1ª 1991). 303 pp.
Artículos.
Ribemont-Dessaignes, Georges. G­iorgio de Chirico. “Documents” 6 (1930) 336-345.




 [1] Albert Savinio en Clébert, Jean Paul. Dictionnaire du Surréalisme. 1996: 537-539.
 [2] Crispolti. Le Surréalisme. 1969: 9.
 [3] Chirico. Mémoires de Chirico. 1965 (1962): 138-148, especialmente en 140 y ss. sobre las dificultades de relación y odio posterior.
 [4] Carta de Miró a Leiris. Mont-roig (10-VIII-1924). cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 87. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 98. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 142.
 [5] Miró. Recuerdo de la calle Blomet (1977, tránscrito por Dupin). cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 102. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 115. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 163. / Didier Ottinger. André Masson en el filo de la navaja (Los primeros años, 1919-1924). <André Masson>. Madrid. MNCARS (2004): 74-75 para el interés de Masson por Chirico.
 [6] Chirico. cit. Ferrier. El arte del siglo XX. II. 1920-1939. 1993: 309.
 [7] Chirico. cit.Calvesi, M.; et al. Los impresionistas y los creadores de la pintura moderna. De Chirico - Ernst - Miró - Magritte. 2000: 52.
 [8] Queneau. “La révolution surréaliste”, nº 11 (1928). cit. Calvesi, M.; et al. Los impresionistas y los creadores de la pintura moderna. De Chirico - Ernst - Miró - Magritte. 2000: 55.
 [9] La corriente metafísica la componen Chirico, el ex-futurista Carlo Carrà y Giorgio Morandi, según la exposición *<Pittura Metafisica> en la Bienal de Venecia de 1948, organizada por Francesco Arcangeli y comisariada por Roberto Longhi, otrora enemigo de Chirico. He buscado infructuosamente concomitancias significativas entre Miró y Morandi, aparte de que influyeron a la vez en artistas como Ben Nicholson, tal como evidencia la muestra *<El legado de Morandi. Influencias en el arte británico>. Estorick Collection. Londres (5 abril-18 junio 2006). Reseña de Lourdes Gómez. Londres muestra la profunda influencia de Giorgio Morandi en el arte británico. “El País” (5-IV-2006) 46.
 [10] Krauss; Rowell. <Joan Miró: Magnetic Fields>. Guggenheim Museum (1972-1973): 78.
 [11] Dupin. Miró. 1993: 99-100.
 [12] Beaumelle. <Joan Miró. La colección del CGP>. México. CCAC (12 febrero-24 mayo 1998): 89. La autora trata sobre Chirico en p. 86.
Antonio Boix, en Palma de Mallorca (20-IV-2012).
Se advierte que en principio todas las obras citadas tienen derechos de copyright, pertenecientes a los citados museos e instituciones, y en el caso de Miró además a ADAGP © Successió Miró. 

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