Mis Blogs.

Mis Blogs son: Actual (Actualidad y Aficiones), Heródoto (Ciencias Sociales, Geografía e Historia), Plini (Ciències Socials, Geografia, Història i Història de l’Art), Lingua (Idiomas), Oikos (Economía y Empresa), Paideia (Educación y Pedagogía), Sophia (Filosofía y Pensamiento), Sport (Deportes), Thales (Ciencia y Tecnología), Theos (Religión y Teología), Tour (Viajes), Altamira (Historia del Arte y Arquitectura), Diagonal (Cómic), Estilo (Diseño y Moda), Pantalla (Cine, Televisión y Videojuegos), Photo (Fotografia), Letras (Literatura), Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura), Odeón (Ballet y Música).

sábado, octubre 10, 2015

El artista estadounidense Robert Motherwell (1915-1991) y su relación con Joan Miró.

El artista estadounidense Robert Motherwell (1915-1991) y su relación con Joan Miró.


Robert Motherwell (Aberdeen, Washington, 24-I-1915-Provincetown, 16-VII-1991). Pintor y crítico de arte norteamericano.
Estuvo casado tres veces (1941; 1958, con la artista Helen Frankenthaler; y 1972); tuvo dos hijas y se ha comentado, ambiguamente, que tuvo estrechas relaciones con homosexuales, como su alumno Cy Twombly, en 1951-1953.
Estudió arte en el Otis Art Institute, de Los Ángeles, y en la Universidad de Stanford, donde además estudió filosofía. Cursó después estudios de estética en la Universidad de Harvard y de historia del arte en la de Columbia. En su faceta de ensayista de arte, publicó numerosos estudios, como Pintores y poetas del movimiento Dada, una monografía sobre Kandinsky (de la que regaló un ejemplar a Miró) y otra sobre la pintura y la poesía dadaísta (1951).
Muy comprometido políticamente, vivió en España parte de la Guerra Civil, pintó la Serie Iberia —en 1941 destaca su Pequeña prisión española— y sobre todo su serie de entre 150 a 200 “elegías a la república”, iniciada en 1948-1949 y finalizada en 1976, con obras de afinidad mironiana como Elegy to the Spanish Republic nº 70 (1961) y durante la II Guerra Mundial trata a los exiliados surrealistas en Nueva York.
Fue un gran amigo de Miró, cuya obra admiraba por su automatismo y de quien parece que toma su poética de los collages y el automatismo expresivo; se relacionaron en sus viajes a Nueva York, París y Barcelona. Miró será quien le pondrá en contacto con el galerista mallorquín Josep Pinya, que le expondrá en su galería Pelaires.




Su pintura se clasifica dentro del expresionismo abstracto, siendo tal vez la más clásica del grupo. Su primera exposición individual fue en Art of this Century en Nueva York (1944) y en 1948 fundó en Nueva York con Rothko, Newman, Baziotes, Hare y Still la escuela Subjects of the Artist. Fue profesor en esos años en el Black Mountain College, donde difundió la obra mironiana.
Destacan su exposición antológica en la Royal Academy of Arts de Londres (1978), su primera individual en España en la Fundación Juan March (1980) y de la col. Kenneth Tyler de su obra gráfica —con significativas afinidades con Miró, como la postrera serie Luz mediterránea (1991)— en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca (1996), y la retrospectiva <Motherwell> en la Fundació Antoni Tàpies (12 noviembre 1996-12 enero 1997) y Madrid. MNCARS (4 febrero-28 abril 1997).
La Dedalus Foundation prepara su Catalogue Raissonné of Paintings and Collages.

Motherwell y el método creativo de Miró.
La historiografía en general ha seguido y desarrollado la descripción de los tres pasos que Miró explicó a Sweeney en 1948: primero la sugestión, usualmente a partir de un objeto material inspirador; segundo, la organización consciente; tercero, el enriquecimiento de la composición.[1]
Considero que las dos mejores aproximaciones generalistas son las de Robert Motherwell (1959, revisada en 1978) y Lourdes Cirlot (1984), pero hay una historiografía mucho más amplia: Dupin, Weelen, Green, Beaumelle… 

El primer intento de Motherwell de una explicación sobre el método creativo de Miró es The Significance of Miró [“Art News”, v. 58, nº 4 (V-1959) 32-33, 65-67] y en mi opinión es el mejor durante el cuarto de siglo siguiente. Su artículo tiene origen en una exposición antológica de Miró en el MoMA y apunta las causas de su admiración por Miró, resumiéndolas en su libertad de inspiración a partir de la realidad, así como en su fuerza expresiva en lo formal. Se basa en las notas y entrevistas de Sweeney —como él, Motherwell defiende la teoría de que Miró es surrealista en su método—, y que tiende a legitimar la posición teórica del expresionismo abstracto. Interesa el inicio, donde establece un inusual paralelismo (basado en el “realismo naturalista”) entre la pintura de Miró y la del clasicismo renacentista y alaba la calidad de sus fondos: 
‹‹How Miró makes a painting is interesting. As Renaissance painters did, he proceeds by separate steps (though his process has nothing else in common with Renaissance painting, any more than does his image of reality). The whole process is pervaded throughout by an exquisite “purity”, that is, by a concrete and sensitive love for his medium that never distorts the essential nature of the medium, but respects its every nuance of being, as one respects someone one loves. The nature of the medium can be distorted by a brutal or insensitive artist, just as a person’s nature can be distorted by another human being. The painting medium is essentially a rhythmically animated, colored surface-plane that is invariably expressive, mainly of feelings —or their absence—... The expression is the result of emphasis, is constitued by what is emphasized, and, more indirectly, by what is simply assumed or ignored.
In “bad” painting, the emphases are essentially meaning-less, i.e., not really felt, but counterfeited or aped... There are not many painters as sensitive to the ground of the picture at the beginning of the painting-process as Miró —Klee, the Cubist collage, Cézanne watercolors, Rothko come to mind, and the Orient, with which he otherwise has no affinity—. When Miró has made a beautiful, suggestive ground for himself, emotionally the picture is half-done (technically third-done) (...)››.
A continuación desarrolla los tres pasos del método surrealista (que extiende a toda su producción de madurez) de Miró, del que enfatiza su automatismo, y que resumo primero para una mejor comprensión, con sus tres pasos sucesivos: el primero, la preparación cuidadosa de un fondo e inspiración en un pequeño objeto real o un accidente del material; el segundo, el automatismo para crear una imagen; y el tercero, la meditada elaboración final
1) El coloreado del fondo, y apuntemos que usa los términos del color (p.e. color all-over) y escoge los maestros del color (Klee, Cézanne, Matisse) con la voluntad de destacar las afinidades del colorido mironiano con el expresionismo abstracto, lo que se corresponde muy bien con la propia pintura de Motherwell o las de Rothko o Clifford Still, pero no con la de De Kooning o Pollock.
2) El automatismo surrealista (su sentido de lo “inconsciente” es inaccesible) con un “garabateo” (doodling) a partir de la sugestión mediante accidentes y seguido en el mismo paso por la supresión de lo secundario.
3) La corrección consciente, con la búsqueda de una composición equilibrada, generalmente con nuevos elementos secundarios y toques vivaces de color.
‹‹(...) There are not many painters as sensitive to the ground of the picture at the beginning of the painting-process as Miró —Klee, the Cubist collage, Cézanne watercolors, Rothko come to mind, and the Orient, with which the otherwise as no affinity—. When Miró has made a beautiful, suggestive ground for himself, emotionally the picture is half-done (technically a third-done), whether he chooses a beautiful piece of paper (sand or rag) and just leaves it as the ground, or whether he scrubs it with color, color-patches, or a single color all-over, or color-patches and a main color both. Indeed, there is a picture in the present exhibition at The Museum of Modern Art that is simply a blue-brushed color plane, punctured in the upper left corner by a hole the roundness of a pencil, and in the lower right corner his tiny signature and the year. The picture stands. Brancusi polished his statues with the same love. Matisse did it the other way round. He made his revisions on working canvases, and then made the final version as clean and pure as Miró’s paintings, but with an infinitely more subtle and varied brush —but then Matisse’s brush is the most subtle since Cézanne’s, the most complicated and invariably right in its specific series of emphases—. What a miracle it is! It is as though the brush could feel, breathe and sweat and touch and move about, as though sheer being contacted sheer being and fused. After the artist who did it is dead and gone, we can still see that intense moment captured on the canvas. That is the miracle for the audience. Miró’s miracle is not in his brushing, but in that his surface does not end up heavy and material, like cement or tar or mayonnaise, but airy, light, clean, radiant, like the Mediterranean itself. There is air for his creatures to breathe and move about in. No wonder he loves Mozart.
To speak of Miró’s second step is to be forced to introduce two words that are perhaps the most misunderstood critical terms in America. “Surrealist automatism”. Miró’s method is profoundly and essentially Surrealist, and not to understand this is to misunderstand what he is doing, and how he came upon it, and usually derives from a mistaken of ideas, had its greatest expression of all in literature, in French, and which produced the greatest painters and sculptors of the post-Picasso generation in Europe —Jean Arp, Max Ernst, Alberto Giacometti and Joan Miró—, as well as a masterpiece of art literature, The Secret Life of Salvador Dalí. Painting is a secondary line in Surrealism and the dream images of Dalí-Tanguy-Magritte-Delvaux, on which popular image is based, are a secondary line of its painting, which appears in a major way in the early de Chirico.
Surrealist ideas pervade some of the most alive literature in Europe today. I for my part, though this is not my subject, believe that Surrealism is the mother, as certain philosophers are the father, of a major part of the attitudes in contemporary Existentialist literature in art. I believe, too, that the fact of Parisian Surrealists being here in New York in the early forties had a deep effect on the rise of what is now called Abstract-Expressionism (...).
Miró is not merely a great artist in his own right; he is a direct link and forerunner in his automatism with the most vital painting of today. The resistance to the word “automatism” seems to come from interpreting its meaning as “unconscious”, in the sense of being stone-drunk or asleep, not knowing what one is doing.
The truth is that the unconscious is inaccessible to the will by definition; that which is reached is the fluid and free “fringes of the mind” calle the “pre-conscious”, and consciousness constantly intervenes in the process. What is essential is not that there need not be unconsciousness, but that there be “no moral or aesthetic a priori” prejudices, (to quote André Breton’s official definition of Surrealism) for obvious reasons for anyone who wants to dive into the depths of being. There are countless methods of automatism possible in literature and art —which are all generically forms of free-association: James Joyce is a master of automatism— but the plastic version that dominates Miró’s art (as it did Klee’s, Masson’s in his best moment, Pollock’s and many of ours now, even if the original automatic lines are hidden under broad colored areas) is most easily and immediately recognized by calling the method “doodling” [garabateo], if one understands at once that “doodling” in the hands of a Miró has no more to do with just anyone doodling on a telephone pad that the “representations” of a Dürer or a Leonardo have to do with the “representations” in a Sears catalogue.
When Miró has a satisfactory ground, he “doodles” [garrapatea] on it with his incomparable grace and sureness, and then the pictures finds it own identity and meaning in the actual act of being made, which I think is what Harold Rosenberg meant by “Action-Painting”. Once the labyrinth of “doodling” is made, one suppresses what one doesn’t want, adds and interprets as one likes, and “finishes” the picture according to one’s aesthetic and ethic —Klee, Miró, Pollock and Tanguy for example, all drew by “doodling”, but it is difficult to name four artists more different in final weight and effect—.
The third, last stage of interpretation and self-judgement is conscious [y cita aquí la frase de Miró sobre su método que aparece en la entrevista de Sweeney de 1948].››[2]

Motherwell madurará su concepción y en 1978 modifica parcialmente los tres pasos descritos por Miró a Sweeney, eliminando el primero (aunque resiste como una inicial preparación de fondo) y dividiendo el segundo en dos, con lo que resta así: 1) “garabateo” a partir de una sugestión mediante accidentes, objetos o materiales que escoge al azar; 2) supresión de lo secundario o ajeno a lo pretendido; y 3) corrección final mediante la interpretación y autocrítica consciente.[3]

Fuentes.
Internet.

Exposiciones.
<Motherwell>. Barcelona. La Caixa (febrero-abril 1980). Cat.
<Robert Motherwell>. Barcelona. Galeria Joan Prats (octubre-noviembre 1986). Cat.
<Motherwell>. Barcelona. Fundació Antoni Tàpies (13 noviembre 1996-12 enero 1997). Madrid. MNCARS (5 marzo-5 mayo). Cat. 319 pp. Español / inglés.
*<Les Surréalistes en exil et les débuts de l’École de New York>. Estrasburgo. Musée de Strasbourg (2000). Borràs, M.L. Joan Miró et Guernica sur le continente americain: 76, sobre su admiración por Miró; biografía en 326.
*<El arte moderno en los Estados Unidos>. Barcelona. Palacio de la Virreina y Museo de Arte Moderno (24 septiembre-24 octubre 1955). Obras seleccionadas por Dorothy C. Miller, conservadora del MoMA, entre los expresionistas abstractos y otros vanguardistas norteamericanos, como Albers, Baziotes, Calder, Davis, De Kooning, Gorky, Kline, Man Ray, Motherwell, Pollock, Rothko, Still, Tobey... y proyectos de los arquitectos Philip Johnson, Mies van der Rohe, Richard J. Neutra y Frank Lloyd Wright. Probablemente Miró asiste a estas exposiciones y tiene así ocasión de conocer mejor el expresionismo abstracto.

Libros.
Arnason, H.H. Robert Motherwell. Int. por Dore Ashton. Entrevista a Motherwell, por Barbaralee Diamonstein. Harry N. Abrams. Nueva Yorlk. 1982. 250 pp.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, designateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vols. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vols. vol. 9, pp. 899-901.
Flam, Jack. Motherwell. Phaidon. Londres. 1991. 128 pp.
Hughes, R. Visiones de América: La historia épica del arte norteamericano. 2001: 506-509.
Terenzio, Stephanie. The Prints of Robert Motherwell. Catálogo razonado 1943-1984 por Dorothy C. Belknap. Hudson Hill Press. Nueva York. 1984. 304 pp.

Artículos.
Anónimos. Obituario. Robert Motherwell. “El Mundo” (18-VII-1991).
Anónimos. Obituario. Robert Motherwell. “Avui” (18-VII-1991).
Bonet, José Manuel. Motherwell en el recuerdo. “Arte y Parte”, Madrid, 5 (X a XI-1996) 7-12.
Ràfols-Casamada. Proximidad de Motherwell. “Arte y Parte”, Madrid, 5 (X a XI-1996) 17-20.
Torner, Gustavo. Con Motherwell. “Arte y Parte”, Madrid, 5 (X a XI-1996) 13-16.

Massot, J. El ‘motherwell’ que Franco quiso borrar. “El País” (6-I-2026). La documentación inédita del MoMA sobre un episodio de censura sobre un cuadro de Motherwell, Elegía a la República Española XXXV, que el régimen franquista quiso cambiar el título por Elegía o Pintura en una exposición en Madrid en 1958.


NOTAS.
[1] Sweeney. Joan Miró: Comment and interview. “Partisan Review”, 2 (II-1948) 206-212.
[2] Motherwell. The Significance of Miró. “Art News”, v. 58, nº 4 (V-1959) 32-33, 65-67. Reprod. <Miró in America>. Houston. Museum of Fine Arts (1982): 122-123. Un resumen en Coyle. The Monsters in America: The Presentation and Reception of Miró’s Sculpture in The United States. <The Shape of Color. Joan Miró’s Painted Sculpture>. Washington. Corcoran Gallery (2002-2003): 74.
[3] Motherwell. La significación de Miró. Especial Miró a los 85. “Daily Bulletin” (1978) 119-121.

viernes, octubre 09, 2015

El artista y crítico estadounidense George L. K. Morris (1905-1975) y su relación con Joan Miró.

El artista y crítico estadounidense George L. K. Morris (1905-1975) y su relación con Joan Miró.

G. L. K. (George Lovett Kingsland) Morris (Nueva York, 1905-Stockbridge, Massachusetts, 1975). Escritor, político, crítico de arte, pintor y escultor norteamericano. Se formó en la Yale University, con John Sloan y K.H. Miller en la Arts Students League de Nueva York y con Léger y Ozenfant en la Académie Moderne de París en los años 30, época en la que conoció a Miró, Arp, Mondrian y Hélion entre otros vanguardistas que le influyeron.
Fue un crítico formalista que coeditó con Arp y su esposa de la revista parisina “Plastique” y fundó en Nueva York la revista de inspiración trotskista “Partisan Review”, en la que colaborarán dos especialistas mironianos como Greenberg y Sweeney, y que dedicará en 1948 un espacio para una famosa entrevista de Sweeney a Miró, así como otras dedicadas a Arp y Picasso y los expresionistas abstractos; Morris escribirá un texto centrado en el compromiso republicano de Miró.




Fue desde 1936 promotor de la importante asociación de American Abstract Artists que presidió entre 1948 y 1951, y como artista cultivó el expresionismo abstracto, en una variante geométrica de bioformas y automatismo, influida por Arp, Léger, Miró y otros surrealistas. Falleció en un accidente de coche.

Fuentes.
Internet.

Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, designateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vols. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vols. vol. 9, pp. 873-874.
Kandinsky, Vassili; Albers, Josef. Kandinsky - Albers: une correspondence des années trente. MNAM. París. 1998: biografía en 153.
Maillard. Le Robert. Dictionnaire universel de la peinture. 1975: vol. 5, p. 48.

jueves, octubre 08, 2015

El zoólogo y artista británico Desmond Morris (1928) y su relación con Joan Miró.

El zoólogo y artista británico Desmond Morris (1928) y su relación con Joan Miró.

Desmond Morris (Purton, cerca Swindon, Wiltshire, 24-I-1928). Artista y zoólogo británico, licenciado en la Universidad de Birmingham. Considerado el artista más mironiano de Gran Bretaña, decenas de sus pinturas desde finales de los años 40 siguen las pautas de los biomorfismos y otros rasgos de Miró, cuya obra le impresionó a partir de 1947 cuando Morris era el miembro más joven del grupo surrealista británico. 
Miró y Morris se conocieron personalmente en septiembre de 1964, cuando el primero visitó con Penrose el zoo de Londres, en el que trabajaba Morris, que ha descrito esta experiencia como muy agradable e interesante y que se alargó con una visita a la cercana casa de Morris, que le regaló una obra pintada por un entonces famoso chimpancé llamado Congo y del que Picasso tenía otra obra. Miró, a cambio, le regaló un boceto y otro para su esposa. En abril de 1975 Morris le visitó con Penrose en su casa de Palma y le regaló una estatuilla de terracota precolombina de Colima y constató que Miró no había perdonado todavía a Dalí. En una entrevista reconoce la influencia de Joan Miró ye Yves Tanguy y explica sobre sus encuentros con el primero: ‹‹I had a show with Miró at the London Gallery in 1950 and in 1964 he visited me at the zoo, which is when I hung a large python round his neck. Later I went to see him at his home in Palma in 1975, to take him a birthday gift. (…) I gave him a small pre-Columbian figurine. He was so pleased with it that he took the trouble to write me a letter of thanks. The figurine was recently rediscovered and is now on exhibition in Canada in a display case next to Miró's paintings.›› [1]

Morris tiene una personal clasificación del surrealismo: paradójico (Magritte), atmosférico (Delvaux), metamórfico (Miró), biomórfico (Tanguy) y abstracto (Gorky). En el metamórfico de Joan Miró: ‹‹El artista representa imágenes reconocibles, pero sus formas, colores y otros detalles están distorsionados. Las figuras están metamorfoseadas, pero aún es posible reconocer el punto de partida. En su forma más extrema las figuras se convierten prácticamente en jeroglíficos surrealistas.››­­[2]




Otras influencias sobre Morris son Arp, Dalí y Tanguy. Su primera exposición individual de pinturas surrealistas fue en 1948 y su primera muestra individual en la London Gallery coincidió en la misma galería con otra de Hamersma y una de <Joan Miró> (2-28 febrero 1950).
Fue director en 1967 del Institute of Contemporary Arts (ICA) y en los años 70 consejero del Museum of Modern Art de Oxford.
Es famoso como autor de The Biology of Art (1962), sobre las raíces del proceso estético, y de libros de zoología y conducta humana como el famoso The Naked Ape (1967), The Human Zoo y Manwatching.
Posee una gran colección de arte chipriota antiguo, desde su primer viaje a Chipre en 1967, un tema al que ha dedicado un libro de referencia, The Art of Ancient Cyprus. Phaidon. Oxford. 1985. 368 pp.

NOTAS.
[1] Entrevista a Desmond Morris por Ruth Millington, publicada en 4-IX-2020.[https://artuk.org/discover/stories/desmond-morris-on-meeting-miro-and-surreal-life-in-lockdown] La historia se narra con más detalle en Morris. La vida de los surrealistas. 2018: 191-193.
 [2] Morris. La vida de los surrealistas. 2018: 8.

Fuentes.
Internet.

Exposiciones.
<Desmond Morris>. Madrid. Galería Guillermo de Osma (27 septiembre-28 octubre 2005). Primera exposición en España. Reseña de Javier Maderuelo. Surrealismo y animales. “El País”, Babelia, nº 726 (22-X-2005) 19.


Desmond Morris: The Last Surrealist. Online Talk (I). The Redfern Gallery (2022). 10:00. [https://www.youtube.com/watch?v=UYGmZ7I18HY]


Desmond Morris: The Last Surrealist. Online Talk (II). The Redfern Gallery (2022). 10:015. [https://www.youtube.com/watch?v=pyHVgjYJAOk]

<Desmond Morris: The Last Surrealist>. Londres. The Redfern Gallery (11 mayo-10 junio 2022). Pinturas y dibujos recientes. [https://www.redfern-gallery.com/exhibitions/82-desmond-morris-desmond-morris-the-last-surrealist/overview/]

Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, désignateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vols. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vols. vol. 9, p. 873.

Morris, Desmond. La vida de los surrealistas. Trad. de Teresa Jarrín Rodríguez. Blume. 2018. 272 pp. Bibliografía (255-261). Índice (267-272). Ensayo sobre las vidas de 32 artistas surrealistas Morris da en el prólogo su personal clasificación del surrealismo: paradójico (Magritte), atmosférico (Delvaux), metamórfico (Miró), biomórfico (Tanguy) y abstracto (Gorky). Miró aparece en Prólogo (7-10) e  Introducción (11-17), y en la suya y en muchas de las otras 31 biografías: Eileen Agar (20-26). Jean (Hans) Arp (27-31). Francis Bacon (32-39). Hans Bellmer (40-45). Victor Brauner (45-51). André Breton (52-63). Alexander Calder (64-70). Leonora Carrington (71-76). Giorgio de Chirico (77-81). Salvador Dalí (82-93). Paul Delvaux (94-99). Marcel Duchamp (100-109). Max Ernst (110-117). Leonor Fini (118-124). Wilhelm Freddie (125-130). Alberto Giacometti (131-138). Archile Gorky (139-143). Wifredo Lam (144-149). Conroy Maddox (150-155). René Magritte (156-165). André Masson (166-171). Roberto Matta (172-178). E. L. T. Mesens (179-184). Joan Miró (185-193) —publicado por primera vez en “Tate Etc.” 22 (verano 2011)—. Henry Moore (194-200). Meret Oppenheim (201-206). Wolfgang Paalen (207-213). Roland Penrose (214-222). Pablo Picasso (223-233). Man Ray (234-240). Yves Tanguy (241-249). Dorothea Tanning (250-254).

Oakes, Philip. The Secret Surrealist. The Paintings of Desmond Morris. Phaidon. Oxford. 1987. 112 pp.

Remy, Michael. Surrealism in Britain. Ashgate Pub. 1999. 404 pp. Morris: 321-326.

miércoles, octubre 07, 2015

El escritor y artista español José Moreno Villa (1887-1955) y su relación con Joan Miró.

El escritor y artista español José Moreno Villa (1887-1955) y su relación con Joan Miró.


José Moreno Villa (Málaga, 16-II-1887-Ciudad de México, 25-IV-1955). Pintor y poeta. Formado en Málaga, Alemania y Madrid, fue funcionario de Archivos, Bibliotecas y Museos desde 1920. Poeta de creciente prestigio desde 1913, destacó también como ensayista y crítico de arte con numerosas publicaciones.
Fue un pintor autodidacto, con intensa dedicación sólo desde 1924, a los 37 años, tras un viaje a París, con un estilo cubista al que más tarde incorpora notas surrealistas, en una “pintura poética” de formas orgánicas sobre fondos monocromos, que, como otro andaluz, su gran amigo García Lorca, parecen provenir en gran parte del universo onírico de Miró, como Sin título (1930, Museo de Málaga), que se relaciona con los paisajes imaginarios mironianos de 1926-1927, o de una fusión de Miró y Dalí, como en en Mujer (1930, col. particular) y Visión daliniana / Paisaje lírico (1932, Museo de Málaga). En los años 30 fue miembro de la Sociedad de Artistas Ibéricos (SAI), como Miró.


Partidario de la República, en 1937 partió a EE UU y luego a México, donde se casó en 1939 y residió hasta su muerte.

Fuentes.
Internet.

Exposiciones.
*<Telúricos y primitivos. De la Escuela de Vallecas a Miquel Barceló>. Málaga. Museo Carmen Thyssen (17 octubre 2025-1 marzo 2026).  64 obras entre pinturas, esculturas, dibujos, fotografías, grabados y tejidos, de 45 artistas: Benjamín Palencia, José Moreno Villa (cat. 3, p. 65). Alberto Sánchez, Ángel Ferrant, Maruja Mallo, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Pablo Picasso, Joan Miró, Manolo Millares, César Manrique, Eduardo Chillida, Martín Chirino, Juana Francés, Miquel Barceló… Comisarios: Bárbara García Menéndez (Primitivos, 37-55) y Alberto Gil (Telúricos, 19-33). Catálogo. 184 pp. Español e inglés.
*<1924. Otros surrealismos>. Madrid. Fundación Mapfre (6 febrero-11 mayo 2025). Comisaria: Estrella de Diego. Catálogo. 340 pp. Incluye Mujer (1930, col. Particular, cat. 124, p. 197), una pintura de Moreno Villa con evidente influencia de Miró y Dalí (en menor grado), en el paisaje de dos franjas monocolores y las formas oníricas.

Libros.
Antolín Paz, M. (dir.). Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX. 1994: 2825-2826.
Bonet, J. M. Diccionario de las vanguardias en España (1907-1936). Alianza. Madrid. 1995: 429-431.
Bozal, V. Pintura y escultura españolas del siglo XX (1900-1939). 1992: 455-462.
Carmona, Eugenio. José Moreno Villa y los orígenes de las vanguardias artísticas en España (1909-1936). Colegio de Arquitectos. Málaga. 1985. 145 pp.
Moreno Villa. Autobiografía Vida en claro. El Colegio de México. México. 1944. 278 pp.
Moreno Villa, José. Memoria. Residencia de Estudiantes. Madrid. 2011. 700 pp. Diario sobre el inicio del asedio franquista a Madrid. Reseña de Rodríguez Marcos, Javier. ‘Los niños jugaban a los fusilamientos’. “El País” (18-XII-2011) 38.

martes, octubre 06, 2015

El crítico de arte español José María Moreno Galván (1923-1981) y su relación con Joan Miró.

El crítico de arte español José María Moreno Galván (1923-1981) y su relación con Joan Miró.


José María Moreno Galván (Puebla de Cazalla, Sevilla, 10-XI-1923-Madrid, 23-III-1981), crítico e historiador de arte. Estuvo casado con la artista del tapiz Carola Torres. Formado en Sevilla, se instaló en Madrid en 1951 y se graduó tardíamente en periodismo en 1955.
MIlitante de la oposición al franquismo, fue colaborador con el seudónimo Juan Triguero de la revista "Ruedo Ibérico" que se publicaba en el extranjero, participó en homenajes a la Segunda República, Antonio Machado, Allende o Picasso, y fue condenado en febrero de 1973 por el Tribunal de Orden Público (TOP), a dos años de prisión.
Se dedicó a la crítica y el ensayo en varias publicaciones como “Cuadernos Hispanoamericanos”, “Papeles de Son Armadans”, “Gaceta Ilustrada”, “Destino”, “El Alcázar”, “Goya”, “Ya” o “Triunfo”. Fue miembro del consejo de redacción de “Artes Plásticas” (desde 1975), miembro del equipo de de José Luis Fernández del Amo del MEAC de Madrid (1955-1959), director de la Galería Darro (1959) —donde ya en el primer año consiguió que Miró participase en la colectiva *<Blanco y Negro>—, ponente de congresos, comisario de exposiciones como *<El arte español entre 1925 y 1935>, se relacionó con gran parte de los núcleos de la vanguardia española y fue uno de los mejores defensores de Miró, Sempere, Millares, Chillida... en los años 50-70. También intermedió para que Miró colaborase en el Museo de Solidaridad Salvador Allende.  
Autor de varios libros, escribió numerosos artículos sobre Miró, algunos muy importantes porque fijaron la imagen del artista entre el público y los artistas de vanguardia de los años 60 y 70.

Moreno Galván expone en 1968 en un largo reportaje para la revista "Triunfo" su tesis de un Miró prehistórico, lo que, sin embargo, no equivale a un Miró primitivo sino más bien a un artista que busca las raíces primigenias de la creación artística. El texto no aporta novedades significativas a sus propias ideas anteriores, tomadas a su vez de la historiografía y la crítica francesas, pues nos resume con un verbo fácil ideas sobre Miró que ya circulaban en los años 20 y 30 sobre su evolución desde el cubismo al surrealismo y, aunque no lo cita, se basa libremente en un texto de Queneau de 1949 en el que introduce cambios terminológicos sobre lo prehistórico.[1] Lo ve como un artista homogéneo, parece que exclusivamente pintor, pues de la cerámica, la escultura o el grabado no hay la menor referencia, y no debe sorprendernos que se deslicen errores biográficos, pues sus fuentes son artículos anteriores, en un interminable círculo vicioso. Se reproduce aquí íntegramente el largo texto de Moreno Galván sobre todo porque fue un texto canónico durante años para muchos espectadores progresistas de las exposiciones de Miró, que a menudo aceptaban sus juicios a pies juntillas.
Comienza por preguntarse el porqué de la pureza de su obra y responde que es por su raíz “prehistórica”, esto es, por sostener una nostalgia de lo primigenio, lo inicial y lo más puro de nuestra existencia.
‹‹¿Qué es ese fenómeno capaz de producir en el hombre de nuestra edad una de las impresiones más genuinas y verdaderas sobre la pureza primaria de las cosas?
Esta es mi respuesta: el arte de Joan Miró es la expresión más fiel, más acabada, más verídica de la resistencia prehistórica del hombre de nuestros días. Quiero decir —repito viejas palabras— que en el hombre de nuestros días se esconde subrepticiamente una nostalgia, una elegía, del hombre del séptimo día de la creación. La justificación de eso último no está solamente en ese “malestar de la cultura” que hoy nos atenaza, ni en ese rechazo de la “civilización del consumo” capaz de producir tantos acontecimientos, sino en ese grito previo a la melodía —prehistoria de toda melodía— con que la parte más verídica de la humanidad de hoy, la juventud, trata de identificarse, en cualquiera de sus manifestaciones, no sólo las musicales.››
Pero rechaza considerarlo sin más como un primitivo, un ingenuo o un naif, al modo del Aduanero Rousseau, porque, a diferencia de éste, Miró sabe incorporar un conocimiento histórico del arte a su propia obra, aunque sea para rechazarlo, para transgredirlo, para ejecutar su “asesinato de la pintura”:
‹‹¿Qué quiere decir todo eso, que Miró es un primitivo de nuestros días? No. Al menos, yo no lo creo. Todas las semblanzas que conozco sobre la persona de Miró se complacen presentándolo como un hombre ingenuo. Lo será, como todos los grandes hombres. Mejor dicho, no será un hombre ingenuo; será un hombre sencillo, como todos los sabios. El sabio es un tipo de hombre que posee la capacidad y el lujo específico de admirarse todos los días del crecimiento de las lechugas en su huerto: así Miró. Pero no es un primitivo. Si fuese un primitivo sería, pictóricamente hablando, un “naif”, y eso, definitivamente, no lo es Joan Miró.
Un “naif” es un hombre que no puede, que no sabe, acumular la experiencia heredada de la historia del arte a su propia experiencia personal. Miró incorpora ese conocimiento histórico a su obra, aunque sea para rechazarlo.››
Resulta así una contradicción que tensa la obra de Miró, entre su situación presente en el trono de los artistas más vanguardistas de la modernidad y su obra que se ancla en lo más antiguo y permanente del hombre, y el artista la resuelve con una síntesis genial, sumiendo lo actual en el pasado, reconstituyendo las raíces prehistóricas de la modernidad:
‹‹De todo eso se deduce una contradicción. Pues Miró, hombre de nuestros días, hombre histórico, realiza una obra que expresa y sintetiza la resistencia prehistórica de los hombres. Sí, eso es contradictorio, como la obra de todo verdadero artista, sobre todo si es de nuestro tiempo. Todo artista auténtico vive en el seno de la contradicción, pero su obra significa una síntesis. ¿Cómo se produce la síntesis en la obra de Miró? Se produce una síntesis reduciendo a la historia en la prehistoria: es decir, convirtiendo en prehistoria a todo conocimiento histórico y a todas las circunstancias históricas que se viven.››
Esa síntesis de modernidad y tradición explica que en una misma obra mironiana se muestren a la vez la energía de las constelaciones adoradas por los hombres prehistóricos y el ritmo de una canción francesa de nuestros días:
‹‹Los síntomas de todo ello podemos encontrarlos, de la manera más elemental, volviendo sobre la obra de Joan Miró: sobre sus mismos argumentos. Esos argumentos no son sólo perros que ladran a la Luna, o teorías de constelaciones: son también referencias a la vida de nuestros días o al conocimiento de una historia muy posterior a la prehistoria, como una canción francesa, el retrato imaginado de un personaje imaginario o un interior holandés. Pero todo ello —lo que tiene una edad en el tiempo, como la canción, y lo que no tiene edad, como el perro que ladra a la Luna— queda identificado en el mismo tipo de síntesis expresiva.››
El comentarista se arriesga a definir a Miró como un artista “figurativo”, en oposición a “representativo”, pero de una figuración reducida a una escritura de signos propios:
‹‹Y hablo de síntesis, no sólo por esa capacidad superadora de todos los presupuestos antitéticos, sino también por la capacidad economizadora de todos los presupuestos expresivos y significativos. Joan Miró no es “representativo”, sino “figurativo”: él no pinta lo que ve, sino lo que conoce. Y eso que conoce, lo reduce —siempre el mecanismo de la reducción— a su más estricta economía gráfica y expresiva: lo convierte en signo de su propio conocimiento.
Así, la pintura de Joan Miró se convierte –también— en una escritura: todos los signos aglutinados componen palabras, las cuales componen ideas. Una escritura en la que todos los signos son peculiarmente suyos, genuinamente suyos. Podríamos desconocerle sus propias claves. Podríamos desconocer los signos, pero no sus significaciones. Es decir, sería legítimo ignorar, si no contáramos con el título, que tal cuadro suyo quiere significar, por ejemplo, un interior holandés. Pero eso no importaría decisivamente. Porque el argumento fundamental de esa obra no sería el interior holandés en sí mismo, mero dato inicial de la obra, sino ese idioma gesticulativo de la prehistoria en el cual nos reencontramos: nosotros, poniendo en juego nuestra apetencia, si se quiere, de un perdido paraíso; él movilizando su mecanismo signográfico, pleno de todas las significaciones. Es decir, lo que verdaderamente importa en Miró no es su mundo descriptivo, sino su mundo climático.››
Bucea luego en la inclusión de Miró en el movimiento surrealista, en su relación con los grandes intelectuales y artistas de la modernidad parisina de los años 20 que habían reivindicado el onirismo, un realismo ideal superior a la realidad misma:
‹‹Como se sabe, Miró perteneció, desde el primer día, al movimiento surrealista: no sólo firmando [es un error biográfico] el célebre manifiesto de 1925, sino participando en sus exposiciones, desde la primera, celebrada aquel mismo año en la galería Pierre, con Jean Arp, Giorgio de Chirico, Max Ernst, Paul Klee, Man Ray, André Masson, Pablo Picasso y Pierre Roy. Con razón diría, en cierta ocasión, André Breton, refiriéndose a él, que “es el más surrealista de todos nosotros”. Con razón... ¿Por qué? Es necesario tener en cuenta ciertos antecedentes para la demostración que aquí se pretende.
En su tiempo, el surrealismo fue como la respuesta al problema que, conscientemente o no, venía planteando la pintura contemporánea desde la muerte de Cézanne: el de la presunta validez exclusiva de la obra de acuerdo con sus valores intrínsecos, de acuerdo a sus valores exclusivamente formales. Era la época en que con más reiteración se exhumaban las palabras de Maurice Denis: “La pintura es un juego de formas y colores organizados según un cierto orden”. Es verdad que ya en aquellos tiempos, la facción expresionista de la pintura contemporánea había significado una oposición manifiesta a aquella “ideología”, con su acerba exhibición de una caracteriología dramática y una temperatura existencial. Pero faltaba una confirmación explícita. Ese fue el surrealismo. Su reivindicación del onirismo, su clarísima exhibición de un realismo ideal, superior a la realidad misma, significaban una enérgica negación polémica de aquellas tesis. Y aun cuando, en realidad, la negación estaba en la esencia misma de la pintura, pues no hay pintura sin realidad que la provoque, en aquel tiempo aquella afirmación del surrealismo se hacía necesaria.››
Miró afrontaba gracias a su relación con este grupo la tensión entre la realidad, o sea la figuración, y la representación, que los primeros surrealistas no habían sabido resolver, cayendo en una supra-realidad que más bien era super-representación. Sólo Miró solucionó la cuestión, apelando a otra representación para comunicar sus realidades: una representación nacida de la comprensión de la realidad según el conocimiento y no según la visión:
‹‹El problema de fondo que había suscitado tal ideología era otro; ahora podemos verlo, retrospectivamente, con más claridad. El problema consistía en que la pintura —el arte en general— necesitaba demostrarse a sí mismo, materializándolo en su mismo cuerpo, la dualidad que existe entre el problema de la realidad y el problema de la representación. Es decir, lo que el arte necesitaba demostrarse en aquel tiempo es que “la realidad” es un problema absolutamente distinto de “la representación”. Por eso, tenían razones suficientes los cubistas y, más tarde y con más energía aun, los abstractos, para negar la representación. Pero muchas más razones poseían aun los surrealistas para reivindicar la realidad.
Ahora bien, el surrealismo de esa primera hora, ¿reivindicó a la realidad o reivindicó, en verdad, a la representación? Todos los síntomas son de lo último. Basta volver mínimamente sobre toda aquella pintura para darse cuenta de que, más que de una super-realidad, se trataba de una super-representación. Se trataba, en verdad, de un descoyuntamiento super-representativo para alcanzar la super-realidad propuesta. Menos en el caso de la pintura de Joan Miró y, tal vez, de la de Pablo Picasso. Miró no negó definitivamente a la representación. Pero la despojó de todos sus poderes. Creo otra representación, la que necesitaba su pintura comunicadora de realidades: una representación que no se atenía a las normas reproductoras de la realidad según la visión, sino a las que dictaba la realidad según el conocimiento. Por eso, según Breton, él fue el más surrealista de todos los surrealistas, aunque fuese el menos super-representativo de todo aquel neo-representativismo.››
Antes de 1923 su pintura era representativa, influida por un cubismo que le llevaba a la frontera misma de su propio hallazgo de una realidad misteriosa radicada en su mente:
‹‹Lo cual ratifica incluso la historia misma de su pintura. Antes del sintetismo gráfico que hoy lo caracteriza, cuya iniciación puede fecharse, aproximadamente, alrededor de 1923, Miró había ejercitado una pintura representativa —de paisajes o de bodegones con figuras e interiores— en la que, sin que se le pueda considerar “cubista”, había sin embargo muchos valores plásticos puestos en evidencia por el cubismo. Pero quien tiene conciencia de sus orígenes encuentra siempre la noción de su propia originalidad. Aquellos procedimientos cubistas lo habían puesto en contacto con una realidad que no tenía nada que ver con el cubismo, sino, por su propio vehículo y sin penetración influencial alguna, con los valores plásticos y misteriosos de lo que ciertos italianos —Chirico a la cabeza— llamaron “pintura metafísica”; pintura a la que con toda evidencia, podemos considerar “presurrealista”. Aquí reproducimos algunos cuadros de esa importantísima época mironiana.››
Rememora las raíces catalanas de Miró en el románico y Gaudí:
‹‹Y a propósito de la historicidad de Joan Miró —de esa historicidad que circula, como la sangre, por todo el cuerpo de su prehistoricidad estilística— ella no se demuestra solamente por los recuerdos acumulados de la historia del arte que incorpora en su obra, como rechazo o como conocimiento. Ella se demuestra, en primer lugar, por la proyección de todo lo que lega. Entre el románico catalán y Gaudí hay toda una tradición de formas culturales y populares, formas esquematizadas y sintetizadas, cuya presencia en la obra de Miró es evidentísima. Es que todo artista verdadero es hijo de padres conocidos. (…)››
Y se refiere a su poderoso influjo sobre Tàpies, Millares, Saura, Guinovart..., sin que su magisterio haya mermado la independencia de estos:
‹‹(…) Pero también todo verdadero artista proyecta su obra sobre hijos artísticos que lo continúan.
Antoni Tàpies, por ejemplo, en su obra actual, tiene ya muy poco —o nada— que ver con la obra de Miró. Pero —y él mismo se complace en reconocerlo, lo que le honra— en sus comienzos está muy presente la lección gráficamente esquematizadora del gran maestro de su tierra. Es natural que sea así, puesto que todo maestro se cimenta en las soluciones de otro maestro; luego, si tiene, como Tàpies, casta magistral, sobre esas soluciones cimenta él su propio problema, que pasa automáticamente a ser solución para sus discípulos. Así se produce, siempre, la historia del arte. Y no sólo Tàpies: muchos de los más significativos artistas jóvenes de la hora actual de la pintura española reconocen complacidos aquel ejemplar magisterio más o menos indirecto: Millares, Saura, Guinovart, etc.
Casi todos ellos, por cierto, ahora que ya no pueden llamarse sus discípulos, conservan una fiel amistad hacia el maestro, de la misma manera que el maestro la conserva hacia ellos.
Parece normal conservar una amistad hacia el maestro. Lo que ya no es tan normal es conservar una fidelidad hacia el discípulo. Esa es una cualidad de Joan Miró, el cual sabe apreciar con generosidad la independencia de los que empezaron dependiendo estilísticamente de su obra.››[2]

NOTAS.
[1] Queneau, R. Joan Miró ou le poète préhistorique. Albert Skira. París. 1949. 8 pp.
[2] Moreno Galván, José María. Joan Miró y su mundo prehistórico. “Triunfo” 327 (7-IX-1968) 30-39. Fotos de Xavier Miserachs. 

Fuentes.
Internet.

Documentales / Videos.

La autocrítica de arte: José María Moreno Galván. 53:49. [https://www.youtube.com/watch?v=hgOtHT3TOMY]


Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván (2017). Puebla de Cazalla. 3:24. [https://www.youtube.com/watch?v=_PXAYynuxGI]

Libros.
Calvo Serraller (dir.). Enciclopedia del arte español del siglo XX. 1991-1992): t. II. 284-285.
Camón Aznar, José (pr.) et al. La crítica de arte en España. Publicaciones españolas. Madrid. 1967. 394 pp. Una selección de críticas de arte de Aguilera Cerni, Areán, Bozal, Moreno Galván...
Díaz Sánchez, Julián; Llorente Hernández, Ángel. La crítica de arte en España (1939-1976). 2004: 519.
Moreno Galván, José María. Introducción a la pintura española actual. Publicaciones Españolas. Madrid. 1960. 192 pp.



Pérez Castillo, María Regina. José María Moreno Galván. Biografía de un resistente (1923-1981). Editorial Comares. 2023. 188 pp.

Artículos.
Moreno Galván, José María. El ejemplo de los setenta y cinco años de Picasso. “El Globo”, Barcelona (X-1956) 7. FPJM, v. VI, p. 129. Primera referencia a Miró.
Moreno Galván, J. Mª. El arte español entre 1925 y 1935. “Goya”, Madrid, 36 (1960) 377-384.
Moreno Galván, J. Mª. Discriminación apresurada de la abstracción en España. “Acento Cultural” 6 (enero-febrero 1960). Reprod. Lorente. Historia de la crítica de arte. Textos escogidos y comentados. 2005: 451-460; Miró en 455-456.
Moreno Galván, J. Mª. Joan Miró y su mundo prehistórico. “Triunfo”, Barcelona, nº 327 (7-IX-1968) 30-39. Fotos de Xavier Miserachs. FPJM H-3491.
Moreno Galván, J. Mª. Joan Miró pone su signo en Barcelona. Happening en las calles de Barcelona. Joan Miró pinta un mural sobre unas vallas. “Triunfo”, 362 (10-V-1969) 12-13. Sobre el mural efímero en el Col·legi d’Arquitectes de Barcelona.
Moreno Galván, J. Mª. El pintor contra su obra. Miró se autodestruye. “Triunfo”, 371 (12-VII-1969) 27-30. También titulado Miró autodestructor... Yo protesto.
Moreno Galván, J. Mª. Miró: “palper c’est déjà esculpter”. “L’Art vivant”, 12 (VII-1970) 18.
Moreno Galván, J. Mª. La civilización Miró. “Triunfo”, 423 (11-VII-1970) 66-67.
Moreno Galván, J. Mª. Arte: Exposición Miró en la sala Pelaires, Palma de Mallorca. Los dos “miró” de Tarragona, en la sala Gaspar de Barcelona. “Triunfo”, 437 (17-X-1970) 41.
Moreno Galván, J. Mª. El “homenatge a Joan Prats” de su amigo Joan Miró. “Triunfo”, 496 (1-IV-1972) 38-39.
Moreno Galván, J. Mª. Carta abierta a Joan Miró, a propósito de la muerte de Picasso. “Triunfo”, 553 (5-V-1973) 70-71.
Moreno Galván, J. Mª. Arte: Galería Kreisler: Miró, obras sobre papel. “Triunfo”, 624 (14-IX-1974) 46.
Moreno Galván, J. Mª. El surrealismo en España. “Guadalimar”, Madrid, 1 (IV-1975) 15-19.
Moreno Galván, J. Mª. Galería 42 “El cántico al sol”, de San Francisco, interpretado por Joan Miró (Barcelona). “Triunfo”, 660 (24-V-1975) 70.
AA.VV. Especial Espagna 1936-1976. “Bolaffiarte”, Turín, 62 (VII-1976) 50-59. Vicente Aguilera Cerni, Elias Díaz, José Maria Moreno Galván, Daniel Giralt-Miracle, J. Dols Rusiñol, Alexandre Cirici, Francesc Miralles, Carles Santos.
Moreno Galván, J. Mª. Miró y Tàpies, dos catalanes hacia las cavernas. “El País” (6-VIII-1976).
Moreno Galván, J. Mª. Dos catalanes, Miró y Tàpies, conquistan Madrid. “Triunfo” (27-V-1978).

jueves, octubre 01, 2015

El artista español Josep Mompou (1888-1968) y su relación con Joan Miró.

El artista español Josep Mompou (1888-1968) y su relación con Joan Miró.
Josep Mompou i Dencausse (Barcelona, 9-II-1888-Vic, 1968). Pintor español. Su vida y evolución artística muestra varios paralelismos con Miró. Nació en una familia acomodada y de gran cultura; su padre era un exitoso abogado y su madre era francesa; fue hermano mayor del famoso compositor y pianista Frederic Mompou (1893-1987), uno de los músicos favoritos de Miró,
Formado como autodidacta y más tarde en el Cercle de Sant Lluc, sin pasar por el movimiento del noucentisme se decantó enseguida por la vanguardia, siendo uno de los antecedentes directos de Miró. Expuso por primera vez en una colectiva en 1907 e individualmente en 1908, a los veinte años, hizo caricaturas en la prensa gráfica, inició una labor escasa pero interesante como grabador y fotógrafo, y fue un miembro destacado de los grupos barceloneses “els Evolucionistes” y, más tarde, “les Arts i els Artistes”.
De estilo figurativo, recibió en los años 10 la influencia de Cézanne, el fauvismo y el cubismo, y cultivó hacia 1919 el desnudo femenino, una afinidad con el interés mironiano por el mismo tema en esa época. Atraído por la aventura de Miró, es destacable que fue el primer comprador de su obra en Barcelona; ambos tuvieron una relación cordial, aunque jamás mantuvieron correspondencia ni se admiraron mutuamente, pues el estilo surrealista de Miró les distanció.


Su estilo personal, fusión de los influjos anteriormente citados, ya en los años 30, fue un sintetismo de gran austeridad formal, en el que alternaba paisajes mediterráneos con retratos.
Enfermo de tisis, se exilió en Suiza entre 1936 y 1939. Volvió a Sitges en 1940 y realizó grandes murales decorativos de carácter sagrado, pero el aislamiento de la posguerra le ancló en una pintura desfasada, en los últimos años casi fauvista, poco apreciada por la crítica y el público.

Fuentes.
Exposiciones.
<Josep Mompou>. Barcelona. La Pedrera (9 frebrero-14 junio 2009). 128 obras. Comisario: Francesc Fontbona. Reseñas de Morán, David. La Pedrera reivindica la pintura de Josep Mompou con una amplia retrospectiva. “ABC” (8-II-2009). / José Ángel Montañés. Reivindicación del ‘otro’ Mompou. “El País” Cataluña (9-II-2009) 11.
Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, designateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vols. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vols. vol. 9, p. 737.

Cirici. L’art català contemporani. 1970: 85-89.