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jueves, mayo 14, 2020

El artista brasileño Abraham Palatnik (1928-2020) y su relación con Joan Miró.

El artista brasileño Abraham Palatnik (1928-2020) y su relación con Joan Miró.

O artista Abraham Palatnik, 85, posa em sua casa na Urca, no Rio de Janeiro (RJ)

El artista brasileño (Natal, 2-II-1928-Río de Janeiro, 9-V-2020), uno de los más importantes creadores abstractos de su país, nació en una familia de origen judío ruso. Desde 1931 a 1948 se formó en Tel Aviv, donde estudió estética y arte en talleres de pintura y escultura, y entre 1943 y 1947 en el Instituto Municipal de Arte. En 1948 retornó a Brasil con su familia y desde entonces vivió en Río de Janeiro, donde se integró en los círculos de vanguardia y desarrolló su estilo personal, influido por el arte de los locos, la abstracción y el cinematismo. 

Kinetic Object - Abraham Palatnik — Google Arts & Culture


Palatnik rompió con los criterios convencionales de composición, abandonando la pintura figurativa y buscando una mayor libertad de forma y color. Alrededor de 1949, comenzó a estudiar en el campo de la luz y el movimiento, creando su primer Aparato Cinecromático, exhibido en 1951 en la Primera Bienal Internacional de São Paulo, donde recibió una mención de honor del jurado internacional, y consolidó su creciente prestigio en los años 50 y 60 al participar en varias exposiciones internacionales.

Abraham Palatnik - 35 obras de arte - pintura

Miró admiró al brasileño en la Bienal de Venecia de 1964, donde expuso aparatos cinecromáticos, muy afines a los de Alexander Calder y a las bioformas de Joan Miró. En una entrevista en 2013 al diario “Folha de S. Paulo” explicó que el director de la muestra le contó que Miró pidió una silla para contemplar mejor su obra: ‹‹Quería estar sentado, cómodo, admirando mi trabajo. Se quedó allí un buen rato.››

abraham palatnik - 18.10 - 24.11.2012 | Nara Roesler


FUENTES.
Internet.

Artículos y entrevistas.
Küchler, Adriana. Barrado na Bienal, Palatnik inventou máquina de pintar com luz e virou um dos grandes da arte mundial. “Folha de S. Paulo” (29-IX-2013). [https://www1.folha.uol.com.br/serafina/2013/10/1347848-barrado-na-bienal-palatnik-inventou-maquina-de-pintar-com-luz-e-virou-um-dos-grandes-da-arte-mundial.shtml]
Galarraga, N. Obituario. Abraham Palatnik, movimiento y color para poner en marcha el arte cinético. “El País” (13-V-2020). 

domingo, febrero 16, 2020

El artista francés Albert Marquet (1875-1947) y su relación con Joan Miró.

El artista francés Albert Marquet (1875-1947) y su relación con Joan Miró.


Albert Marquet (Burdeos, 27-III-1875-París, 13-VI-1947). Pintor francés. De familia humilde, sus inicios guardan ciertas similitudes con los de Joan Miró: tuvo que superar su fracaso escolar y la oposición de su padre a que fuera pintor; también compartieron su gran afición a practicar el boxeo. Gracias a su madre se instaló en París en 1890 y estudió en las Escuelas de Artes Decorativas y de Bellas Artes, y en el taller de Moreau.

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Amigo de Matisse desde 1898, se integró en el grupo fauvista, con obras de un estilo colorista simplificador, de composiciones antitradicionales en atrevidas diagonales.

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Marquet viajó por gran parte de Europa, pintando sobre todo los puertos, y así estuvo en Barcelona en marzo de 1917 y en las Baleares el 11 de abril del mismo año. Residió en Argelia gran parte de su vida desde 1920, aunque murió en uno de sus ocasionales viajes a París. En los años 30 colaboró con el ceramista Josep Llorens Artigas.

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Relación con Miró
Marquet se convirtió en una más de las influencias fauvistas sobre el joven Miró, como vemos en  el juego de diagonales de varias pinturas de Miró hacia 1915-1919.

Resultado de imagen de Albert Marquet, André Rouveyre

Un buen ejemplo es el retrato André Rouveyre (1904). [Óleo sobre tela (92 x 61). Col. MNAM, París. Reprod. Dorival. La escuela de París en el Museo de Arte Moderno. 1962: 135.], en el que resalta la influencia de Manet.

Resultado de imagen de Albert Marquet, de Fécamp

Este mismo juego se repite en el paisaje Playa de Fécamp. [Óleo sobre tela (51x 61). Col. MNAM, París. Reprod. Dorival. La escuela de París en el Museo de Arte Moderno. 1962: 137. El cat. <Albert Marquet 1875-1947>. Bilbao. Museo de Bellas Artes (26 enero-16 abril 2001) muestra numerosos ejemplos de estas composiciones en diagonal.].


Resultado de imagen de Albert Marquet, sargent coloniel

De la misma época es El sargento del ejército colonial (1905). [Óleo sobre tela (81 x 65). Col. Musée des Beaux-Arts, Burdeos. Reprod. Freeman. *<Fauves>. Sidney. The Art Gallery of New South Wales (1995-1996)] en la que nuevamente trasluce el influjo de Manet. Es un precedente por su encuadre y su sencillez de los retratos de Miró de 1917-1919.


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El puente Saint-Michel y Notre Dame (1905). 

Es posible que Miró conociera a Marquet personalmente, pues éste pasó por Barcelona en marzo de 1917 y es probable que visitara las galerías de la ciudad y se reuniera con el círculo de artistas europeos de Dalmau, antes de marchar a las Baleares en abril. Además, pudo admirar una pintura suya en la gran exposición de arte francés de 1917. En 1920 le escribe a Ràfols que ha visto en galerías de París obras ‹‹de Marquet y Matisse, las tienen muy bonitas, pero hacen muchas porque sísólo para el marchand y la peseta.›› [Carta de Miró a Ràfols. París (III-1920). cit. Soberanas; Fontbona. Miró. Cartes a J.F. Ràfols, 1917/1958. 1993: 39. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 72. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 83. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 119.

Fuentes.
Internet

Documentales / Vídeos.


Patrice Leconte: Albert Marquet. (2014) 5:06. [https://www.youtube.com/watch?v=jjqFYBniIpI

Expo: Albert Marquet (2016). 5:38. [https://www.youtube.com/watch?v=OkwbbkcWuyo]

Exposiciones.
*<Fauves>. Sidney. The Art Gallery of New South Wales (1995-1996). Freeman: 174-185.
<Albert Marquet 1875-1947>. Bilbao. Museo de Bellas Artes (26 enero-16 abril 2001). 101 obras. Cat. Textos de González, Ángel. Retrato del artista con un ojo cerrado (13-37). Ribemont, Francis. Marquet y Burdeos, el País Vasco y España (39-47). García, Françoise. La obra de Albert marquet a través de la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao (152-155)Paret, Michèle. Biografía de Albert Marquet (157-186). 187 pp.
<Albert Marquet>. París. MAM (25 marzo-21 agosto 2016). Retrospectiva. [http://www.mam.paris.fr/en/expositions/exhibitions-albert-marquet]

Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire. Gründ. París. 1976. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. vol. 9, pp. 250-252.
Dorival. La escuela de París en el Museo de Arte Moderno. 1962: 134-137.

El artista francés Henri Manguin (1874-1949) y su relación con Joan Miró.

El artista francés Henri Manguin (1874-1949) y su relación con Joan Miró.

Henri Manguin (París, 23-III-1874-Saint Tropez, 25-IX-1949). Pintor francés, formado en el taller de Moreau junto a Matisse, experimenta con el colorido vivo en su breve etapa como miembro de los fauves desde su primera exposición en 1902 hasta 1905, pero se separa pronto del resto de los miembros, al volver al clasicismo en 1907, y posteriormente se mantuvo ajeno al cubismo y el surrealismo. 

Desde entonces se dedicó a copiar en el Louvre a Tiziano, Rembrandt, Poussin, Delacroix... en busca de la simplicidad, la armonía de las formas y la luz, que equilibraron su colorido, cada vez más suave. Viajó a menudo a Saint-Tropez, donde al final se instaló definitivamente, y otros lugares de la costa mediterránea en Francia e Italia, cuya luz y naturaleza impregnaron el resto de su obra.

Sus pinturas más destacables son los interiores burgueses, como Jeanne Manguin et son fils Claude ou la lecture (1905) [óleo sobre tela (65 x 54)], cuyos colores y tonalidades tienen una deuda con Cézanne; y los paisajes, siempre humanizados, como Le Filet (1911) [La red, óleo sobre tela (114 x 146)] que parecen influir en Joaquim Sunyer, y, a través de éste o al mismo tiempo, en el Miró de los primeros paisajes de la segunda mitad de los años 10, teñidos del fauvismo clasicista de Manguin que pudo admirar en la gran exposición de arte francés en 1917.

 

Fuentes.

Internet.

[http://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Manguin]

 

Exposiciones.

*<Fauves>. Sidney. The Art Gallery of New South Wales (1995-1996). Freeman: biografía de Manguin en 162-173.

<Manguin>. Bilbao. Fundación Bilbao Biskaia Kutxa (abril-mayo 2002). Reseña de Nora Gutmann. “Guadalimar”, año 28, nº 162 (abril-mayo 2002) 27-34.


Vídeo de exposición Manguin en Giverny (2017). 8:56. [https://www.youtube.com/watch?v=J10HovezBxs]

Vídeo de exposición Manguin en Giverny (2017). 3:04. [https://www.youtube.com/watch?v=tnQeD5YFx-w]

 

<Manguin. The joy of colour>. Giverny. Musée des Impressionnismes (14 julio-5 noviembre 2017).

 

Libros.

Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vols. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vols. vol. 9, pp. 145-146.

Dorival. La escuela de París en el Museo de Arte Moderno. 1962: 135.


lunes, enero 20, 2020

La escritora francesa Valentine Penrose (1898-1978) y su relación con Joan Miró.

La escritora francesa Valentine Penrose (1898-1978) y su relación con Joan Miró.


Andrée-Valentine Boué (Mont-de-Marsan, 1-I-1898, Chiddingly, Gran Bretaña, 7-VIII-1978), fue una escritora y artista del collage vinculada al surrealismo desde los años 20.

Se casó en 1925, en una relación nunca consumada físicamente (por una causa congénita de ella), con el rico escritor y artista británico Roland Penrose, y el matrimonio mantuvo una relación de amistad con André Breton, Paul Éluard, Max Ernst, Joan Miró y otros destacados surrealistas. Poeta estimable, en 1926 publicó sus primeros poemas, de una poesía automática del subconsciente, en “Cahiers du Sud” y fue una de las pocas autoras que colaboraron en la revista de Breton “La Révolution surréaliste”, en 1929. También aparecerá en la película de Buñuel y Dalí La Edad de Oro (1930, aparece en el minuto 31).

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Ella era más izquierdista que su marido y ambos, al estallar la Guerra Civil, marcharon durante un breve tiempo a España para apoyar al bando republicano, pero el matrimonio se distanció, probablemente por los impedimentos físicos para su vida sexual y sobre todo el carácter explosivo de ella, por lo que acordaron el divorcio, que se hizo efectivo en 1937, mientras ella, muy interesada por la mística y la filosofía hinduista, se refugiaba ese mismo 1936 en la India con su amante Alice Rahon, esposa de Wolfgang Paalen.

Resultado de imagen de valentine Penrose, Les magies (1972).

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Desde mediados de los años 30 realizó collages y dibujos, una faceta artística que cultivó ocasionalmente también hasta 1951, cuando publicó su libro ilustrado Dons des Féminines, de una poesía visual en francés e inglés, con prefacio de Paul Éluard, y del cual hubo una reedición acompañada de dibujos de Picasso, una prueba más del extenso círculo de amistades de Valentine.
Retornó a Londres en 1939 y se volvió a relacionar con los surrealistas y ya durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como chófer en el ejército de la Francia Libre de De Gaulle, y en trabajos humildes en Córcega y Argel, hasta que volvió a convivir desde la posguerra con su exesposo y su nueva esposa, la fotógrafa Lee Miller, en la casa familiar de Farley Farm (Chiddingly), en un arreglo a tres propio de la amistad intelectual, más allá de las convenciones sociales de la época, aunque pasaba largas temporadas con su familia francesa en París.

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Su fama se basa en el libro Erzsébeth Báthory, la comtesse sanglante (1962), basado en la feroz vida criminal de la condesa húngara Elizabeth Bathory. Admirado por Georges Bataille, los surrealistas, tuvo una gran difusión e influencia, por ejemplo en las poetisas argentinas Alejandra Pizarnik y María Negroni.

Resultado de imagen de valentine Penrose, Les magies (1972).

Su amigo Joan Miró le ilustró con una litografía el libro Les magies (1972).


FUENTES.
Internet.

Enlaces.
El historiador de arte y artista británico Roland Penrose (1900-1984) y su relación con Joan Miró.*

Documentales / Vídeos.


La Condesa Sangrienta. Adaptación coreográfica de la novela de Penrose.  0:30 minutos. [https://www.youtube.com/watch?v=Va3uq7D-Kp8]

Libros.
Penrose, Valentine. La condesa sangrienta. Traducción de Mª Teresa Gallego Urrutia y Mª Isabel Reverte Cejudo. Siruela. 1987 (1962 francés. Gallimard). 266 pp. Reed. Wunderkammer. 2020.
Penrose, V. Les Magies. Les Mains libres. París. 1972. 28 pp.
Penrose, V. La loca de los sargazos. Trad. de Lourdes Andrade. Casa Juan Pablos. 1999. 70 pp. Poemario.
Penrose, V. La surrealista ocultaWunderkammer. 2020. 336 pp. Poemarios.

Artículos.
Massot, Josep. Valentine Penrose, una joya surrealista. “El País” (20-I-2020). [https://elpais.com/cultura/2020/01/19] Se reedita su libro de culto La condesa sangrienta, así como una edición de su poesía.

sábado, noviembre 23, 2019

La influencia del fauvismo en Miró.

La influencia del fauvismo en Miró.

Índice.
El fauvismo.
La influencia de los fauves sobre Miró. 
El fauvismo de Miró.
Fuentes.

El fauvismo.

La primera exposición colectiva de Les fauves (fieras), los pintores así llamados peyorativamente por el crítico Louis Vauxcelles (¡Donatello entre las fieras!, gritó espantado de su salvaje atrevimiento al ver rodeada una estatua suya por aquel grupo), se celebró en la sala VII del Salón de Otoño de París de 1905, aunque ya habían mostrado sus obras el año anterior.

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Matisse. La alegría de vivir (1906).

El movimiento de los fauves duró sólo tres años hasta su final en el otoño de 1907, debido a las divergencias entre sus miembros, de personalidades demasiado acusadas para permanecer juntos mucho tiempo: Henri Matisse (el líder, como ya lo reconoció Pierre Salmon en 1912), André Derain, Maurice de Vlaminck, y en un segundo orden, Georges Braque, Charles Camoin, Kees van Dongen, Raoul Dufy, Émile-Othon Friesz, Henri Manguin, Albert Marquet, Jean Puy, Georges Rouault, Louis Valtat.
John Elderfield, en su libro de referencia, El fauvismo, 1983 (1976) [p. 15], clasifica a sus artistas en tres círculos: 1) Matisse y sus condiscípulos de la época del taller de Gustave Moreau y de la Académie Carrière: Camoin, Marquet, Manguin y Puy; 2) la “escuela de Chatou”: Derain y Vlaminck; 3) los últimos miembros, provenientes de Le Havre: Braque, Dufy y Friesz. Más tarde se unirían el independiente Van Dongen (Salón de Otoño de 1906, el apogeo del grupo) [añadimos a Rouault y Valtat]. Elderfield, además, divide [19 y ss.] la evolución del grupo (siempre determinada por Matisse) en tres fases: 1) la evolución anterior a 1905 [21-53], con un hito en 1892 por la influencia del simbolista Moreau (la ruptura con todo dogma), de los neoimpresionistas [25], Van Gogh, Cézanne y Gauguin, hasta llegar al prefauvismo de 1901-1904 de Matisse y Marquet; 2) las obras aclásicas” del fauvismo de Matisse con Luxe, Calme et VoluptéJoie de vivreMujer con sombreroLa línea verde, entre 1905 y 1907 [55-104]; 3) las obras “imaginativas” de un mundo pastoral, primitivo e ideal, hacia 1907-1908 [105-151].
La nómina de sus miembros abruma, lo que evidencia la fertilidad de esta propuesta, de la que surgirán corrientes de larga duración en el arte del siglo XX. Una parte de los principios fauves se mantuvieron en la producción posterior de Matisse y Dufy, y tuvieron una inmediata repercusión en el grupo “die Brücke” (El Puente), a través de Kandinsky y Jawlensky, mientras que en Barcelona influyó muy pronto en Joaquim Sunyer —lo conoció a partir de 1903 en sus viajes a París y fue a través suyo que el colorido fauve se difundió entre sus seguidores catalanes—, Joaquim Mir (en una breve fase hacia 1908-1910) y más tarde en Josep Mompou, Joan Serra… y Joan Miró. Su huella pervivirá mucho después, en las experiencias cromáticas más desatadas de parte del expresionismo abstracto (pensamos en De Kooning) y del aformalismo europeo (por ejemplo De Staël o el grupo CoBrA).

Resultado de imagen de Suzanne Pagé 1999 fauvisme

Suzanne Pagé (1999), en su texto del catálogo para la mayor retrospectiva dedicada al fauvismo en París desde 1966, insiste en la idea de que el fauvismo es el primer movimiento vanguardista moderno en el arte occidental, abriendo un fructífero camino a los otros movimientos. Sin rechazar este criterio, en nuestra opinión el fauvismo es un movimiento artístico a la vez vanguardista y tradicional (y esta mezcla lo hacía particularmente interesante para Miró), por cuanto a su ánimo de ruptura con las convenciones de representación del color y la luz, aúna que se basa aún en la concepción renacentista de la obra de arte como descripción del mundo objetivo y natural, de modo que el espectador pueda reconocer sin dificultad el hecho o la experiencia representados.

La influencia de los fauves sobre Miró. 
El fauvismo no constituye un grupo muy homogéneo pero sus miembros comparten una experimentación sobre la capacidad expresiva del color, un afán de liberarlo de los condicionamientos derivados de la apariencia natural y de la percepción impresionista. De resultas, su banderín de enganche es la crítica contra los impresionistas, a los que acusan de haber olvidado el objeto y de estar obsesionados por los efectos de luz, no olvidando el color, pero sí dejándolo como un elemento secundario. ¿Qué podía ser más atractivo para Miró, nos preguntamos, quien en sus inicios justamente destacaba sólo como colorista y todavía se le resistían otros recursos formales?
Los fauves toman varios rasgos, todos ellos advertidos en diferentes obras de Matisse a lo largo de estos años, de varias fuentes posteriores al impresionismo: de Georges Seurat el divisionismo patente en varias de las primeras obras fauvistas, sobre todo de Dufy; de Van Gogh la pincelada espesa y suelta, visible en la obra de Vlaminck; de Paul Gauguin el colorido plano y extenso así como el interés por los temas exóticos; de los nabis (sobre todo Bonnard y Vuillard) el gusto por el arabesco y los colores planos; de Henri Rousseau el ingenuismo a la par del clasicismo en la composición; de Cézanne la férrea estructura del cuadro, ordenado según pautas muy meditadas y elaboradas, tan reconocible en Braque y que le llevará directamente poco después hacia las primeras experiencias cubistas. Otras influencias bien advertibles son las del arte primitivo en lo que destaca Derain, dueño de una amplia colección de arte africano, mientras que Matisse bebe del arte islámico en sus vertientes persa y magrebí, y del arte oriental, sobre todo el japonés. Un mescolanza especialmente seductora para Miró, al que estos intereses le calzan como un guante.
Miró, durante la época final de su instrucción con Galí, ve como la influencia noucentista parece diluirse en un magma mucho más complejo, pero dominado por el fauvismo. Conoce el estilo de los fauvistas más destacados, cuya obra llegaba a Barcelona, y aquí destacaremos su relación con el líder, Matisse, y seguimos con Derain, Dufy, Manguin, Marquet, Rouault, Van Dongen y Vlaminck, mientras que son testimoniales sus afinidades con Camoin y Friesz, y su relación con Braque la exploramos en su vertiente cubista.

El fauvismo de Miró.

Resultado de imagen de Miró, El campesino (1914)
El campesino (1914) [DL 2].

Al estudiar el fauvismo de Miró surgen varios problemas. El primero qué duración tuvo. Nuestra opinión es que se prolonga entre 1914 y 1917, perviviendo luego mezclada y contrapuesta con otras influencias. El inicio en 1914 lo demuestra El campesino (1914) [DL 2], un cuadro unánimente reconocido como fauve, pero que estuvo mal datado en 1915 durante muchos años, hasta que en 1999 Dupin y Lelong-Mainaud lo fecharon más correctamente. Este error explica que Dupin, Rubin y Malet fechasen los inicios en 1915, salvo Soby (1959) que los data en 1917. [Soby. <Joan Miró>. MOMA (1959): 28. El error se debería con casi toda seguridad a la mala memoria de las confidencias que Miró le hizo en 1956.] El final es más abierto, porque el propio artista dudaba entre 1917 y 1918, y su obra de estos dos años ciertamente no es unívoca, porque a principios de 1917 ya entran en juego nuevas influencias (sobre todo cubofuturistas) que entran en contradicción con algunos de los postulados fauvistas.

La historiografía ha resumido los rasgos fauves de su pintura en estos años.
Dupin (1961, 1993) aborda el autoproclamado fauvismo de Miró hasta 1918, aplicado sobre todo en el color de sus paisajes de esta época:
‹‹Los paisajes de dicho período fauve fueron pintados en torno a cuatro pueblos: Mont‑roig, Cambrils, Siurana y Prades. Sólo unos cuantos fueron pintados en Barcelona y sus alrededores. Miró gustaba de calificar de fauve toda su producción hasta 1918. Las influencias conjugadas u opuestas de Cézanne y Van Gogh, de los fauves y del cubismo, son totalmente asimiladas y transformadas por la visión y el lirismo del pintor, que es ante todo y esencialmente un pintor catalán. Pero lo que domina y caracteriza con más fuerza dichas telas es el empleo del color, que precede directamente de la técnica fauve. La yuxtaposición de tonos puros en relaciones contrastadas, el libre juego del color empleado por su propio valor expresivo y exento del tono local son, sin la menor duda, características del fauvismo. La pincelada de Miró no se parece, en cambio, a la de ningún pintor fauve. Es a la vez más ruda y amplia, más caprichosa también, estrictamente sometida a pulsiones violentas y bruscas. En vano buscaríamos, desde otro punto de vista, los colores claros, alegres y diáfanos de los pintores franceses. Miró dispone de una paleta a la vez rica y severa, sorda y luminosa, como si la luz contenida en el color fuera irradiando lentamente a través de la resistencia que oponen las materias espesas. Dominan los ocres, los verdes sombríos, los amarillos y los naranjas terrosos, los carmines opacos y los azules profundos. Su densidad y saturación resisten a los arrebatos del gesto, lo frenan y le dan forma. Miró compone entonces por grandes ritmos contrastados, como olas que rompen y se inmovilizan, prisioneras del color y de la forma, aunque conservan toda su fuerza salvaje, oscuramente reprimida.›› [Dupin. Miró. 1993: 49.]

Resultado de imagen de Miró, Nord-Sud (1917)
Nord-Sud (1917).

Rubin (1968) extiende el fauvismo de 1915 hasta 1917 y realza la influencia de la estructura de Matisse, destacable sobre todo en Nord-Sud, con sus tonos puros y sin modelar
‹‹From its beginnings in 1915 until a climax was reached in 1917, Mirós painting was more Fauve than anything else. (...) Miró knew Matisses painting even before the big wartime exhibition of French painting rhat was held in Barcelona by Ambroise Vollard at the request of the French cultural attaché there. The unmodeled pure tones ans transparent quality of Mirós Nord-Sud (1917) are inconceivable without Matisse. Miró himself readily accepts the label Fauve for his art if this period, but except for such pictures as Nord-Sud, the canvases of this time are really very personal in style.›› [Rubin. Dada and Surrealist Art. 1968: 151.]

Malet (1983) resume que Miró comienza su experiencia fauvista en 1915:
‹‹La primera pintura catalogada de Joan Miró, El campesino, data de 1915, época en la que aún asistía a la escuela de Francesc Galí. El tema que aquí se aborda por primera vez se irá repitiendo en su obra. Así comprobamos cómo, ya desde el principio, aparecen las raíces de la tierra y las influencias recibidas durante sus estancias en Mont‑roig. El contorno del personaje queda ahogado por la exuberancia de colores y la pincelada gruesa a la manera de los fauves. La influencia del fauvismo, caracterizada por cierta distorsión de las formas, los colores irreales y la pincelada gruesa, se hace patente en la mayoría de sus obras de juventud›› [Malet. Joan Miró. 1983: 8.]
Malet prosigue afirmando, en base a lo que le contó el artista, que la influencia continúa en 1916 y 1917 y la mantiene (ya no en estado puro) hasta 1918:
‹‹Entre 1916 y 1917, Miró realiza una serie de paisajes de Mont‑roig, Cambrils, Siurana, y uno de Barcelona (La reforma) de acuerdo con las mencionadas características fauves. El propio Miró califica de fauve toda su producción hasta 1918, por más que, al emplear este término, se ha de tener presente que el fauvismo de Miró no es el mismo de la escuela francesa. Si tanto en un caso como en otro asistimos a la yuxtaposición de colores puros que generan contrastes y actúan estrictamente en función de su valor expresivo al margen de la realidad, la pincelada de Miró es más libre y, como queda dicho, mucho más gruesa que la de los fauves.›› [Malet. Joan Miró. 1983: 8-9.]

Resultado de imagen de Exposición de Arte Francés> en Barcelona de 1917

El segundo problema es cómo le llegó la influencia fauve. Debemos guiarnos por la suposición de que la recibió como los demás artistas catalanes, a través de las pocas exposiciones y de las publicaciones francesas que se difundían en Barcelona, porque sólo algunos afortunados, como Joquim Sunyer, que viajaban frecuentemente a París, pudieron conocerlo in situ, y actuaron como elementos indirectos de difusión al incorporar en sus propias pinturas el colorido fauvista y al ser estas vistas en la capital catalana. Hay dos significativas y concordantes declaraciones de Miró explicando que vio telas fauves francesas por primera vez en la *<Exposición de Arte Francés> en Barcelona de 1917: en la primera le declara a Vallier en 1960 que le supuso un auténtico “coup de foudre” [Vallier, Dora. Linterieur de lart. 1982: 140.] y lo corrobora a Raillard en 1975 especificando que Matisse le asombró. [Raillard. Conversaciones con Miró. 1993 (1977): 26.] Pero en esa exposición sólo había una pintura de Matisse, la famosa Nature morte aux coloquintes (1916) [Bodegón con calabazas (1916). Óleo sobre tela (71 x 99). Col. The Barnes Foundation, Merion, Pennsylvania. Véase en https://collection.barnesfoundation.org/objects/5435/Still-Life-with-Gourds-(Nature-morte-aux-coloquintes)/], de una simplificación geométrica muy cezanniana (e innegables sugerencias cubistas en el busto femenino sobre la mesa) con que equilibraba el apasionado colorido de sus primeras obras fauves.

¿Cuál fue el concreto influjo de los fauvistas sobre Miró? Para responder apenas contamos con sus declaraciones y con las pruebas de sus obras. Miró le explica hacia 1956 a Soby: ‹‹Matisse nos enseñó a nosotros como todo ese color autónomo, con o sin modelado, podía producir una estructura a través de contrastes o sutiles yuxtaposiciones.›› [Soby. <Joan Miró>. Nueva York. MOMA (1959): 28.] Por lo demás, las menciones de Miró respecto a Matisse y sus compañeros fauves fueron siempre escuetas. El joven Miró concebía el fauvismo como el movimiento sintetizador de los hallazgos anteriores de los realistas, los impresionistas, los postimpresionistas. En los artistas fauves contempla, estudia y comprehende las enseñanzas de varias generaciones. El mismo Miró define que su rasgo esencial es la síntesis: ‹‹el fauvismo sintetizar››. [Carta de Miró a Ràfols. Mont-roig (13-IX-1917). cit. <Joan Miró 1893-1993>: 126.] En este sentido, considero que Matisse posiblemente será junto a Picasso uno de los puentes de Miró hacia el clasicismo de Ingres, una de sus influencias primordiales de principios de los años 20. [Sobre este interés de Matisse por el clasicismo ingresiano véase Jack Flam. Matisse and Ingres. “Apollo”, v. 62, nº 464 (X-2000) 20-25. Destacan las afinidades de composición y la inspiración en motivos orientales.] Así, el Miró fauvista es todavía un artista tradicional, pero sus notas personales de libertad en la pincelada denotan ya su búsqueda de una innovación esencial, que llegará poco después, cuando comience a experimentar el influjo de Cézanne y del cubismo.

Penetrando en las características fauvistas que se relacionan con Miró, constatamos:
- Carecen de una doctrina científica. Al contrario, rechazan a los movimientos pretendidamente científicos como el neoimpresionismo. Miró también tomará cierta distancia respecto a los artistas teorizadores. Empero, Matisse no escapará en 1908-1909 a la tentación de publicar su pensamiento en unas cartas en las que reflexionaba sobre las clases de pintura que dio en 1907-1909, y Miró pudo leerlas en la biblioteca del Cercle de Sant Lluc a partir de 1913 y aplicó sus enseñanzas. Por ejemplo, siempre respaldará como virtud del pintor concentrarse en lo esencial, como razona Matisse:
‹‹La expresión para mí no es descubrir la pasión con llamaradas en el rostro o hacerla evidente con algún gesto violento. Es en la entera disposición de mi pintura el lugar ocupado por las figuras, el espacio vacío alrededor de ellas, las proporciones que todo juega su papel. Composición es el arte de arreglar, en una manera decorativa, los varios elementos de que el pintor dispone para la manifestación de sus sentimientos. En una pintura cada parte separada será visible y tomará esa posición, principal o secundaria, que le va mejor. Todo lo que no tiene utilidad en la pintura es por esa razón perjudicial. Una obra de arte debe ser armoniosa en su integridad: cada detalle superfluo ocupará en la mente del espectador el lugar de otro detalle que es esencial.›› [Matisse. Notes dun peintre. “La Grande Revue”, París (25-XII-1908). cit. Sweeney. Plastic Redirections in 20th Century Painting. 1934: 14, n. 6.]

- Son el primer movimiento que crea un nuevo lenguaje puramente pictórico, en el que el significante (la forma y el color) adquiere valor en sí mismo, aunque tenga significaciones emocionales y simbólicas. Miró asume este avance durante toda su vida, pero lo relativiza.

Matisse. El estudio rojo (1911). Óleo sobre tela (181 x 210,3). Col. MoMA, Nueva York.

- Usan colores puros sobre una superficie plana, sin modelado ni claroscuro (un choc cromático, utilizando el color como los cubistas utilizarán la forma); es el concepto del color-objeto. No pintan los colores que ven sino los colores que sienten. El color no ha de subordinarse a la figura, pues el color tiene vida independiente, lo que proporciona una alegría desenvuelta a los cuadros, en los que se puede encontrar un mar de color chocolate, un árbol con hojas de diferentes colores, un hombre azul desde los cabellos hasta los pies, un mar amarillo. No hay dramatismo sino sensualismo gozoso. Miró usará esta técnica en la mayoría de sus obras de la segunda mitad del decenio, lo que le valdrá enseguida la perenne acusación de ser un pintor decorativista. En 1978 dirá que aprendió de Matisse que el color podía bastar para equilibrar la pintura. [Miró. Documental de Chamorro. Miró. 1978. nº 54.] Más tarde, el colorido de muchos de sus fondos, con ejemplos tan significativos como las pinturas oníricas de 1925-1927 o los campos de color de los grandes óleos de los años 60, seguirá esta pauta de un colorido plano y arbitrario, que obedece a pensamientos propios del artista e independientes del objeto representado, esto es, que toma conciencia de que la superficie del cuadro es sólo una membrana tensa y estirada sobre la que disponer colores, parafraseando a Elderfield (1976) en su estudio del fauvismo. [John Elderfield. *<The Wild Beasts. Fauvism and its Affinities>. Nueva York. MOMA (1976): 52.]

- Buscan la síntesis en la representación. Es una característica esencial para el desarrollo del estilo de Miró a lo largo de los años 10 y 20. Comparemos al respecto el progresivo despojamiento de las pinturas de Miró a partir de los esbozos previos, con el proceso de sintetización de Matisse, que conocemos bien gracias a un documental realizado en 1945 por Reveillé que muestra las diez versiones realizadas por el pintor entre diciembre de 1939 y mayo de 1940 del cuadro La blusa rumana (1940; 0,92 x 0,72; col. MNAM, París), con una constante labor de eliminación y síntesis que reduce progresivamente su atención al color plano de la blusa recortado sobre el fondo monocromo en rojo. [Dorival. La escuela de París en el Museo de Arte Moderno. 1962: 130-131.]

- Exageran el dibujo y la perspectiva. Delinean fuertemente los contornos, en un cloisonismo como el de Gauguin. Miró la utiliza en varias ocasiones, aunque es posible que la tomará directamente de la obra de Gauguin.

- Tienen una intención decorativa. Es un rasgo común con los modernistas y ha sido relacionado con el interés por captar un público burgués (una pretensión confesada por Miró en sus primeros años), pero también con un retorno a la representación en su estadio infantil (parece claro que Miró ya estaba interesado por este problema desde finales de los años 10, cuando razona en su correspondencia que el artista debe ser como un niño) y con la búsqueda de una relación inmediata con el espectador (Miró buscaba ya entonces el impacto directo, como un golpe seco). Es seguro que Miró exploró el mismo camino de Matisse, incluso parece que copiando los mismos modelos, como Greenberg advierte en el cubista Desnudo de pie (1918), donde el tapiz y la alfombra están tomados de un modelo de Matisse [Greenberg. Joan Miró. 1948: 12. Lo fecha en 1918.], lo mismo que se puede decir de Desnudo con pájaro y flor (1917) y Desnudo con espejo (1919), cuya decoración de lazos es tan similar a una obra de Matisse muy conocida, La desserte (1909) [Matisse. La desserte (1909). Reprod. en Sweeney. Plastic Redirections in 20th Century Painting. 1934: 13, lám. 3b.]. Matisse estaba desarrollando en esos mismos años de 1917-1919 y con total independencia, una figuración sorprendentemente similar a la de Miró, en una línea fauvista y cezanniana. Podemos comprobarlo si comparamos las anteriormente citadas pinturas de Miró con una pintura de Matisse, Nu au tapis spagnol (1919) [Matisse. Nu au tapis spagnol (1919). Reprod. en <Henri Matisse>. Zurich. Kunsthaus (15 octubre 1982-16 enero 1983): nº 59.]. Las similitudes (las tonalidades de la carne, el cloissonisme de las líneas, la tela verde bajo las mujeres, los tapices de fondo...) son extraordinarias. Pero hay una diferencia insalvable: Miró era detallista mientras que el más maduro Matisse ya había llegado a una extrema depuración y sencillez decorativa.

- Se basan en las enseñanzas de los mismos precursores cercanos: de Van Gogh la desatada expresividad del color y la pincelada, así como las distorsiones de las formas; de Gauguin el color no descriptivo y el acento decorativo; de Seurat la planificación racional y el divisionismo de los colores; de Cézanne el modelado estructurado por el color; de los nabis —y en especial del Paul Sérusier (1864-1927) de Le Bois d’Amour— las superficies de color denso que simplifican y sintetizan el paisaje, tratado sin perspectiva. Influencias todas ellas repetidas en Miró.

- Experimentan el influjo del primitivismo, del arte islámico y del oriental. En cuanto al arte primitivo, es conocido el interés de Matisse por todas las artes primitivas, y hay constantes referencias a la pasión mironiana por las mismas. Matisse también se interesó por el arte del tapiz islámico (el persa y el magrebí, sobre todo bereber) [Matisse recibe la influencia del arte oriental desde finales de los años 1880, gracias primero a las estampas japonesas y después por el estudio concienzudo del resto de su mundo estético. Con ello no hacía más que continuar y profundizar el camino abierto por el romántico Delacroix. Véase en Neret, Gilles. Matisse: recuerdos de Oriente. “Debats”, 46 (1993) 4-10.], como Miró desde su visita en las Galerías Dalmau a la exposición *<Miniaturas persas> (15 enero-15 febrero 1912), que influye en su iconografía de los próximos años. Asimismo, es por demás reconocida la influencia por entonces en Europa, desde el impresionismo y especialmente en el fauvismo, de la estampa japonesa, con su lograda representación esencialista sin necesidad de usar los recursos propios del arte occidental (perspectiva, claroscuro), como Miró plasmará en su fauvista Retrato de E.C. Ricart (1917) [https://www.wikiart.org/en/joan-miro/portrait-of-e-c-ricart], con su fondo japonés y su firma al modo de Hokusai, el artista japonés que siempre admiró más. [Sobre la temprana influencia del arte japonés en la obra de Miró, veáse Cabañas. La fuerza de Oriente en la obra de Joan Miró. 2000: 40-81.]

- Buscan impresiones reales de la vida en la calle. Como para los impresionistas, todo lo que existe en la vida cotidiana es un objeto válido para el arte. Miró se vuelve constantemente hacia su mundo real de cada día en sus paisajes de Mont-roig.

- Viven una relación estrecha con la Naturaleza. Nuevamente, es una característica común del romanticismo y el modernismo, basada en la resistencia de las élites creadoras de Occidente contra el ascenso del maquinismo y la defensa de un mundo rural utópico y puro. Pero los fauves no copian en pacífica mímesis la Naturaleza sino que violentan las normas de su representación, hasta el punto que algunos críticos han creído erróneamente que la desdeñaban. Miró reproduce incesantemente su entorno natural de Mont-roig. Todo esto se manifiesta en la predisposición a una similar temática en los fauvistas y Miró: el paisaje, la figura y, ocasionalmente, el bodegón.

Fuentes sobre el fauvismo.
Exposiciones.
*<The Fauve Lanscape>. Los Angeles. Los Angeles County Museum of Art (4 octubre-30 diciembre 1990). Cat. Textos de Judi Freeman et al. 350 pp.
*<Fauves>. Sydney. The Art Gallery of New South Wales (8 diciembre 1995-18 febrero 1996). Melbourne. National Gallery of Victoria (29 febrero-13 mayo 1996). Cat. Textos de Judi Freeman. 251 pp.

Resultado de imagen de Suzanne Pagé 1999 fauvisme

*<Le Fauvisme ou lépreuve du feu. Eruption de la modernité en Europe>. París. MAMV (29 octubre 1999-27 febrero 2000). 214 obras de Matisse, Braque, Derain, Dufy, Friesz, Kupka, Mondrian, Pechstein, Van Dongen... Cat. Textos de Suzanne Pagé (directora del museo) et al. Reseña de Henry Meyric-Hughes. Fauvism in Paris. “Apollo”, v. 62, nº 462 (VIII-2000) 54-55. / Geoffrey-Schneider, Bérénice. Entrevista a Suzanne Pagé. “Beaux Arts”, 186 (XI-1999) 54-56.
*<Los años fauves. 1904-1908>. Barcelona. La Pedrera (9 octubre 2000-7 enero 2001).

Libros.
Denvir, Bernard. El fauvismo y el expresionismo. Labor. Barcelona. 1975 (1974). 63 pp. más 62 ilus.
Elderfield, John. El fauvismo. Alianza Forma. Madrid. 1983 (1976). 183 pp.
Giry, Marcel. Le Fauvisme. Ses origines, son évolution. Ides et Calendes. Neuchâtel. 1981. 271 pp.
Leymarie, J. Fauves and Fauvism. Skira. Ginebra. 1987. 120 pp.