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domingo, octubre 14, 2012

El pintor francés Paul Gauguin (1848-1903) y su influencia sobre Joan Miró.


El pintor francés Paul Gauguin (1848-1903) y su influencia sobre Joan Miró.

Abstract.
El artículo resume la relación entre los artistas Paul Gauguin y Joan Miró, deteniéndose en la evolución artística del primero, sobre todo en cuanto muestra afinidad con Miró, y revisa la historiografía al respecto.
The article summarizes the relationship between artists Paul Gauguin and Joan Miró, stopping in the artistic evolution of former primarily as an affinity with Miró, and reviews the historiography about it.

 
Paul Gauguin (París, 7-VI-1848-Tahití, 8-V-1903) tuvo una vida excepcional, constituyendo junto a su amigo Van Gogh tal vez el prototipo de artista maldito de finales del siglo XIX.  De ascendencia francesa y peruana, en su juventud fue marino y más tarde fue corredor de Bolsa y modesto coleccionista de arte, al tiempo que comenzaba su vocación artística como un pintor aficionado autodidacta, con pequeñas obras de figuras y paisajes.
El gran paso fue conocer a su maestro Pissarro (1875), con el que aprendió el método “a­nalítico” de los impre­sio­nistas, y participó en algunas exposiciones impresionistas (1880-1886). En 1883 perdió su empleo debido a una crisis económica y decidió dedicarse por completo a la pintura, por lo que abandonó a su familia (mujer y cinco hijos).
En 1886 y 1888 visitó Pont-Aven (Bretaña), junto a su amigo Bernard, y evolucionó del impresionismo al simbolismo, bau­tizando su nuevo método como “sinté­tico” de la forma y del color, con obras apasionadas de vivos colores. A continuación expuso en París y Bruselas con los simbolistas franceses (1889).
Gauguin. Mujeres de Tahití (1891).

Un hito decisivo fue su primer viaje a Polinesia, donde residió en Tahi­tí y las islas Marquesas (1891-1893), impregnándose de su primitivismo y colores, con una temática que le muestra muy interesado por la cultura popular de los pueblos primitivos, especialmente los oceánicos, paradigma entonces de un anhelado paraíso terrenal.
Tras volver a París y Bretaña (1893-1895) y comenzar a ser conocido, se estableció definitivamente en Tahití desde 1895 hasta su muerte. Pintó entonces sus famosas obras finales, de figuras femeninas y una naturaleza primitiva y viva, con colores brillantes. Mientras, en París se celebraban sus exposiciones individuales en la Galerie Vollard (1898 y 1899). Pero su triunfo llegó con una retrospectiva póstuma en el Salon d’Automne (1906), con 240 obras, admirada por Picasso, y que le proclamó como maestro del primitivismo y de las vanguardias.
Gauguin influyó enseguida en el entorno catalán del joven Miró, como se vislumbra en artículos del crítico Joan Sacs, al que leían y comentaban todos o casi todos los artistas jóvenes de entonces. En 1914 le considera el ‹‹fundador de l’escola primitivista moderna››[1], el artista que ha abierto un fértil camino a los siguientes primitivistas. Y en otro artículo tres años después (1917) profesa admiración por los impresionistas y los postimpresionistas como Gauguin: ‹‹En Gauguin no pretenia altra cosa que inculcar l’esperit del primitivisme, que és tot ell realisme pur, per oposició al verisme de la pintura contemporània nostra i volia treure d’un cop totes les capes de convenció que han ocultat, durant el curs de les edats, la pura realitat que els primers homes havien certament copçat, a jutjar per les llurs obres.››[2]
El influjo de Gauguin es pronto patente en Nonell y en el Picasso de los periodos azul y rosa, que Miró tanto admiraba. Por todo ello, es lógico que Miró se interesara por el francés desde muy pronto, ya en los años 1910, especialmente por características como su espíritu rebelde, el gusto por el intenso colorido cloisonné que se desvincula de la mera representación —o sea, valora la fuerza simbólica antes que la veracidad óptica, lo que será un hallazgo fundamental que aplicará sistemáticamente desde sus pinturas de los años 20—, y la querencia por la estampa japonesa y el arte japonés en general, el arte infantil, la naturaleza salvaje y la pureza del mundo primitivo.
La primera ocasión en que Miró pudo ver directamente su obra fue con casi toda seguridad su vi­si­ta en el Palau de Belles Arts de Barcelona de la enorme *<Exposition d’Art Fran­çais> (23 abril-1 julio 1917) orga­ni­zada por Vollard, donde fi­guraban junto a Gauguin otros maestros como Dau­mier, Courbet, Degas, Manet, Cé­zanne, Monet, Seu­rat, Toulou­se-Lautrec, Bonnard, Vuillard, Re­don y Matisse. Posteriormente, pudo ver muchas exposiciones en las que estaba representado Gauguin, aunque en su correspondencia no hay ni un comentario específico, y tuvo el honor de participar él mismo en numerosas muestras colectivas junto al maestro francés.
Los escritos de Gauguin fecundaron, directa o indirectamente (Miró guardo reseñas de las exposiciones del francés), la estética de Miró, que hizo suyas frases de Gauguin como ‹‹El artista debe tomar los elementos de la naturaleza y crear un nuevo elemento›› o ‹‹El color, que es vibración como la música, es capaz de alcanzar lo que hay de más general, y al mismo tiempo más vago, en la naturaleza: su fuerza interior.››[3]
Gauguin. Moorea.

María Dolores Jiménez Blanco (2004) centra la influencia de Gauguin en el arte español en la unión entre color y emoción, que aporta al arte moderno una nueva relación entre arte y sentimiento, como se revela la representación no mimética del Miró de Hermita de Sant Joan d’Horta (1917) o de Pueblo e iglesia de Mont-roig (1919).[4] En mi opinión, probablemente le interesaba más de Gauguin cómo usar el color como instrumento de limpidez en la estructuración del cuadro, obedeciendo a un interés estructural que era común entre los innovadores vanguardistas de finales del siglo XIX, como Cézanne.
Mucho después siguió siendo una fuente de inspiración. Le escribió a Cramer, respecto a su propio libro À toute épreuve, en 1948: ‹‹Estoy totalmente absorbido por este maldito libro, espero hacer algo sensacional, lo más importante que se haya hecho en grabado sobre madera, desde Gauguin. (…)››[5] E insistió en otra carta a Cramer en 1949: ‹‹Respecto al grabado en madera, de todo cuanto se ha hecho modernamente sólo puedo aceptar a Gauguin; pues nien, me permitirá que le diga que mi ambición es ir aún más lejos››[6] Incluso en sus últimos años utilizó sus obras para inspirarse, como demuestran las 12 xilografías de su libro Los dioses (Te Atua) (1893-1894)[7] que el momento de su muerte tenía en el taller Sert (allí tenía las obras de consulta frecuente, sobre todo imágenes), mientras que en su biblioteca guardaba el librito de Robert Rey, Onze menus de Paul Gauguin, que reproduce 11 menús con dibujos polinesios de Gauguin.
 Fitxer:Onze Menus Menu barbare.jpg
Menu barbare, de Onze menus de Paul Gauguin.

Fuentes.
Exposiciones.
<Paul Gauguin>. Tokyo. National Museum of Modern Art (6 marzo-17 mayo 1987). Aichi Prefectural Art Gallery (12-28 ju­nio). Cat.
<Paul Gauguin>. París. Grand Palais (10 enero-24 abril 1989). Cat. Tex­tos de Françoise Cachin. 494 pp.
<Gauguin y los orígenes del Simbolismo>. Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza (28 septiembre 2004-9 enero 2005). Comisario: Guillermo Solana. Cat. 328 pp. (Miró 103).

*<Obras maestras de la colección Carmen Thyssen>. Barcelona. (22 noviembre 1999-enero 2000). Col. Carmen Thyssen. 66 pinturas y una escultura, de Miró, Degas, Monet, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Matisse, Picasso, Casas, Kandinsky. El paso de las vanguardias del siglo XIX a los años 30.
*<Gauguin y el viaje a lo exótico>. Madrid. Thyssen-Bornemisza (8 octubre 2012-13 enero 2013). Obras de Gauguin y artistas influidos  por él, como Kandinsky, Klee, Matisse, Nolde, Pechstein… Comisaria : Paloma Alarcó. Reseña de Vozmediano, Elena. Gauguin y el salvaje interior. “El Cultural” (5-X-2012) 26-29. Muñoz Molina, Antonio. Gauguin y Tahití, sueños sucesivos. “El País” (5-X-2012) 45. Verdú, Vicente. Gauguin desnudo y trajeado. “El País” (13-X-2012) 35. Jarque, Fietta. El primer paraíso de Paul Gauguin. “El País” Babelia 1.091 (20-X-2012) 10-11.

Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, designateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vs. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vs. Vol. 5 : 908-913.
Boudaille, Georges. Gauguin. Daimon. Barcelona. 1966. 271 pp.
Cachin, François. Gauguin. Flammarion. Paris. 1988. 311 pp.
Chasssé, Charles. Gauguin sin leyendas. Labor. Barcelona. 1968. 144 pp.
Gauguin, Paul. Escritos de un salvaje. Debate. Madrid. 1989. 267 pp.
Gauguin, P. Correspondance de Paul Gauguin 1873-1888. Fondation Singer-Polignac. Paris. 1984. 12 más 561 pp.
Gauguin, P. Noa Noa. Gauguin’s Tahiti. Edición y notas de Nicholas Wadley. Phaidon. Oxford. 1985. 160 pp.
Marchiori, G. Gauguin. Thames & Hudson. Londres. 1984 (1968). 39 pp. más 85 ilus.
Prather, Marla; Stuckey, Charles F. (eds.). Gauguin. A Retrospec­tive. Random House, Park Lane. Nueva York. 1989. 387 pp.
Rewald, J. El postimpresionismo. De Van Gogh a Gauguin. Alian­za Forma. Madrid. 1982 (1956). 530 pp.
Tazartes, Maurizia; et al. Los impresionistas y los creadores de la pintura moderna. Rousseau - Gauguin - Van Gogh - Seurat. Ed. Carroggio. Barcelona. 2000: 65-127.
Wildenstein, Daniel; Cogniat, Raymond. Gauguin. Thames & Hudson. Londres. 1975 (1972 italiano). 95 pp.

Artículos. Orden cronológico.
Estienne, Charles (firma prefacio como “C. E.”); See, J.-C. De Gauguin à lart daujourdhui. “Combat”, París (24-I-1949). FPJM, v. III, p. 44.
Descargues, Pierre. Gauguin et ses amis. “Arts”, París (28-I-1949). FPJM, v. III, p. 42.
Elgar, F. La grande leçon de Gauguin ouvre lère atomique. “Carrefour”, París (16-V-1950). FPJM, v. III, p.103.
Wright, Alastair. Paradise Lost. “Art Forum” (IX-2010) 174-176. Critica sus plagios y alaba sus innovaciones en la distorsión de la realidad y la complejidad de la estructura.

Este texto es una versión para blog  del artículo: Boix Pons, Antonio. El pintor francés Paul Gauguin (1848-1903) y su influencia sobre Joan Miró. “Octopus” RDCS, nº 22 (X-2012) 16-21.
Se advierte que en principio todas las obras citadas tienen derechos de copyright, pertenecientes a los citados museos e instituciones, y en el caso de Miró además a ADAGP © Successió Miró.



 [1] Sacs. Gauguin i el primitivisme. “Revista Nova”, Barcelona, 20 (20-VIII-1914) 4. Reprod. *<La generación del 14, entre el novecentismo y la vanguardia (1906-1926)>. Madrid. Fundación Cultural Mapfre Vida (26 abril-16 junio 2002): 259-260, cit. 260.
 [2] Sacs. La pintura francesa moderna fins al cubisme. 1917: 111.
 [3] Gauguin. reprod. Ferrier. El arte del siglo XX. I. 1900-1919. 1993: 53.
 [4] Jiménez Blanco. Sobre Gauguin y el Sintetismo en el arte español. <Gauguin y los orígenes del Simbolismo>. Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza (2004-2005): 103-104.
 [5] Carta de Joan Miró a Gérald Cramer. Barcelona, Passatge del Crèdit, 4 (5-IV-1948). [Giroud (ed.). Joan Miró - Gérald Cramer. Une correspondance à toute épreuve. 2002: 22-23. / Lax; Bordoy. Cronología, en AA.VV. Miró. Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca. 2005: 539, n. 856.]
 [6] Carta de Miró a Gérald Cramer. Barcelona (10-VI-1949). [cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 214. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 236. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 299.]
 [7] <Joan Miró. Territorios crea­tivos>. Las Palmas, Gran Cana­ria. ­CAAM (1997): pp. 213-225.]

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