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sábado, marzo 15, 2014

Literatura polaca: listado de escritores, noticias y autores.

Literatura polaca.

LISTADO DE ESCRITORES. 
Jan Potocki (1761-1815, novela El manuscrito encontrado en Zaragoza), Adam Mickiewicz (1798-1855, patriota judío polaco; poesía),
Henryk Sienkiewicz (1846-1916, Premio Nobel de Literatura 1905, novela Quo Vadis, periodismo), Boleslaw Prus (1847-1912, novela), Wladislaw Reymont (1867-1925, Premio Nobel de Literatura 1924, novela), Stanisław Wyspiański (Cracovia, 1869–1907, pintura, arquitecto y ebanista; teatro, poesía), Janusz Korczak (1878-Treblinka, 1942, pedagogo, asesinado con los niños de su orfelinato; literatura infantil), Zofia Nalkowska (1884-1954, novela, cuento, teatro), Stanislaw Ignacy Witkiewicz (1885-1939, novela, teatro), Bruno Schulz (1892-1942, pintor, relato), Józef Czapski (1896-1993, Proust, memorias del Holocausto),
Aleksander Wat (1900-1967, poesía), Witold Gombrowicz (1904-1969, residente en Argentina; novela, teatro), Andrzej Kusniewicz (1904-1993, novela, poesía), Jerzy Andrzejewski (1909-1983, novela Cenizas y diamantes), Stanislaw Jerzy Lec (1909-1966, poesía, aforismo), Czeslaw Milosz (Szetejnie, Lituania, 1911-2004, de origen lituano-polaco, exiliado en EE UU; Premio Nobel de Literatura 1980, novela, poesía, ensayo, memorias), Kazimierz Brandys (1916-2000, residente en París, novela), Stanislaw Lem (1921-2006, novela, novela de ciencia-ficción), Wislawa Szymborska (1923, Premio Nobel de Literatura 1996, poesía), Jerzy Ficowski (1924-2006, traductor, erudito sobre Bruno Schulz; poesía), Zbigniew Herbert (1924-1998, poesía, teatro, ensayo de historia de arte), Tadeusz Konwicki (1926, cuento, director de cine), Slawomir Mrozek (Borzecin, 1930-Niza, 2013, nacionalizado francés en 1978; dibujo de cómic; cuento, teatro,), Wlodzimierz Odojewski (1930, novela), Ryszard Kapuscinski (1932-2007, periodismo, viajes, poesía), Adam Zagajewski (Lvov, 1945, poesía, ensayo), Andrzej Sapkowski (Lodz, 1948, novela de fantasía),
Tadeusz Slobodzianek (1955, teatro), Marek Bienczyk (1956, novela), Wojciech Jagielski (1960. periodismo literario, ensayo), Andrzej Stasiuk (Varsovia, 1960, novela, poesía, ensayo, crítica), Marek Krajewski (1966, novela negra de Eberhard Mock), Mariusz Szczygiel (1966, novela, ensayo),



Introducción.
Los inicios de la literatura polaca son inciertos. Probablemente había una literatura oral de cuentos populares, con elementos míticos, en los primeros siglos de la Alta Edad Media.
Cuando  a partir de 966 Polonia se incorporó a la cultura occidental cristiana, el latín se convirtió durante varios siglos en la lengua literaria y de cultura, lo que implicó la desaparición casi por completo de las tradiciones literarias anteriores, que pervivieron no obstante en las traducciones de sus temas al latín popular medieval.
La mejor literatura polaca de la Edad Media fue así la literatura en latín, generalmente de temática histórica, de lo que son relevantes ejemplos el Chronicon (siglo XII), una obra biográfica de un autor anónimo llamado Gallus; la Chronica Polonorum (siglo XIII), una crónica alegórica de Wincenty Kadlubek, obispo de Cracovia; y los Annales (siglo XV), en la que destaca la erudición de su autor, el obispo Jan Dlugosz.
El primer documento en idioma polaco que nos ha llegado es la Bula de Gniezno, de 1136, en la que el Papa Inocencio II  revoca el control de la Iglesia alemana sobre la polaca, y que demuestra que en Roma había traductores del latín al polaco, y que la Iglesia tenía interés en conectar en este idioma con la población. En esta senda, la mayoría de los escritores polacos medievales serán sacerdotes o monjes, y los temas religiosos serán preponderantes, con una tendencia a la sencillez pues su público es casi analfabeto. Destacan Los sermones de la Santa Cruz (finales del siglo XIII o inicios del XIV), que son fragmentos en prosa, y Los sermones de Gniezno (siglo XV). Hay excelentes traducciones bíblicas como el Salterio de San Florián (finales del siglo XIV o inicios del XV), y la Biblia de la reina Sofía (siglo XV); vidas de santos, a menudo rimadas; poesía popular en forma de canciones históricas, didácticas y religiosas, proverbios y acertijos, escritos tanto en latín como en polaco, a menudo traducciones de uno a otro idioma indistintamente. Bogurodzica (Madre de Dios), un himno religioso en honor de la Virgen María, está considerado como el poema polaco más antiguo, y ha sido canto de guerra e himno nacional polaco. Entre la poesía laica polaca destaca Diálogo entre el maestro y la muerte (siglo XV), que contiene elementos de sátira social.
El impacto del Humanismo literario asociado al Renacimiento a finales del siglo XV y principios del XVI, y poco después la influencia de la Reforma protestante y sobre todo de la Contrarreforma católica, transformaron decisivamente la literatura polaca. Continuaron un tiempo las tradiciones medievales y el gusto por las crónicas históricas, las más conocidas en latín, como Maciej de Miechów en Tractatus de Duabus Sarmatiis (Tratado de los dos Sarmatis, 1517) y Chronica Polonorum (Crónica de los polacos); Marcin Kromer en De Origine et Rebus Gestis Polonorum (Sobre el origen y las gestas de los polacos, 1555); mientras que Marcin Bielski y Maciej Stryjkowski escribieron crónicas en polaco. Siguió la producción de sermones y hagiografías, en lo que destacó el jesuita Piotr Skarga, que siguió la extensa tradición de la retórica clásica, al tiempo que el pensamiento social y político de la época se trasluce en el tratado De Republica Emendanda (Sobre la república reformada, 1551-1554), de Andrzej Frycz Modrzewski.
La poesía inició en el siglo XVI su auge: los poetas latinos Pawel de Krosno, Andrzej Krzycki, Jan Dantyszek, Mikolaj Hussowski y Klemens Janicki (poeta laureado por la monarquía y hoy considerado como el mejor del siglo), aunque también floreció unos decenios después la poesía en polaco, con Mikolaj Rej, autor en prosa y en verso de diálogos dramáticos y obras morales y didácticas, como Imagen propia de la vida de un hombre honrado (1558), Espejo (1567-1568; cuya primera parte más conocida es Vida de un hombre honrado), y Bestiario (1562).
El mayor poeta en polaco por entonces fue Jan Kochanowski, que tradujo el Salterio de David (1578) y escribió canciones populares, epigramas de poesía satírica, y las famosas Endechas (1580), un ciclo de poemas en los cuales lloraba la pérdida de su hija. Es el autor de la primera gran obra teatral en polaco, El despido de los embajadores griegos (1578), en la que se evidencia la influencia de la tragedia clásica.
Sebastian Fabian Klonowic es el autor de los poemas en latín Roxolania (Rutenia, 1584), en el que describe la vida de los rutenios (un pueblo del sur del país, cercano a los Cárpatos), y Victoria Deorum (La victoria de los dioses, 1587), de didáctica moralizante, y poemas en polaco como El barquero (1595) y La bolsa de Judas (1600), en los que retrata la vida cotidiana y las clases sociales.
Szymon Szymonowic escribe en polaco una colección de idilios, un género poético que se cultivó hasta el siglo XIX, y Mikolaj Slp Szarzylski escribió una colección de poesía lírica, Rimas (1601), en un estilo que ya anuncia la barroquización del siglo XVII.
La literatura polaca del Barroco se diversifica notablemente: desde las Memorias (1690-1695) de Jan Chryzostom Pasek, a los poemas históricos como Derrotas sin derrotas (1674) de Wespazjan Kochowski, autor también de unos Salmos polacos (1695) en prosa polaca y de unos Annales (1683) en prosa latina.
La poesía épica patriótica tiene una cumbre en Waclaw Potocki y su La guerra de Chocim (1670), inspirada en el poeta italiano Torquato Tasso y que celebra la victoria en la batalla de Chocim en la guerra polaco-turca de 1620-1621, y en El jardín (1690-1691), ofrece una amplia visión de la vida cotidiana de la Polonia de su tiempo.
Samuel Twardowski escribió las extensas crónicas rimadas Wladyslaw IV (1649) y Guerra civil contra los cosacos y los tártaros (1681) y el idilio dramático Dafnis (1638).
Otros poetas son Maciej Kazimierz Sarbiewski, autor de poemas líricos en latín que le valieron el sobrenombre de “el Horacio cristiano”; Szymon Zimorowic, que escribió poemas líricos e idilios eróticos en polaco; Jan Andrzej Morsztyn, autor de las colecciones de poemas Vida de perro (1647) y El laúd (1661).
El teatro del siglo XVII cuenta con las comedias de Stanislaw Herakliusz Lubomirski, en la que satiriza la realidad política y social. Otros autores teatrales son Krzysztof y Lukasz Opalilski.
En el último tercio del siglo XVIII llega la influencia de la Ilustración racionalista, que promueve el conocimiento empírico, la educación y las reformas sociales y políticas. Entre los pensadores ilustrados destacan Hugo Kollátaj y Stanislaw Staszic, que se centran en los temas educativos. La influencia francesa se evidencia en los géneros de las fábulas, las sátiras y sobre todo las comedias de costumbres.
Los comediógrafos son Franciszek Bohomolec; Franciszek Zablocki, el autor de El petimetre enamorado (1781); Julian Ursyn Niemcewicz, escritor de la comedia política El regreso del diputado (1790), que tanto influyó en Gogol; y Wojciech Boguslawski, autor de la ópera cómica El falso milagro o cracovianos y montenegrinos (1794).
Los satíricos más renombrados son Ignacy Krasickiy, Adam Naruszewicz, Tomasz Kajetan Wlgierski. Los dos primeros compusieron fábulas influidas por los modelos clásicos y los franceses más actuales, y Krasicki fue también el autor de dos poemas heroico-burlescos en los que critica los males de la sociedad, La guerra de los ratones (1775) y Monacomaguia o la guerra de los monjes (1778), y de la primera novela moderna polaca, Experiencias de Mikolai Doswiadczynski (1776), que muestra la influencia de Swift y Rousseau, y Fábulas y apólogos (1778), en las que expone su programa de reformas sociales.
En este contexto, Franciszek Karpinski y Franciszek Dyonizy Kniaznin son precedentes del Romanticismo por sus escritos plenos de emociones e interés por la naturaleza.
Entre 1795 y 1831 Polonia sufre una larga crisis: pierde su independencia, dividida entre Rusia (la mayor parte) y Prusia y Austria (partes menores pero significativas), para verse arrastrada después a las Guerras Napoleónicas y a la Restauración después de 1813, contexto en el que los escritores polacos se debaten entre el neoclasicismo y el romanticismo. Kajetan Kozmian compone poemas y odas descriptivas y Alojzy Feliski escribe la tragedia neoclásica en verso Barbara Radziwillowna (1820), pero la sitúa en el siglo XVI, una época de afirmación nacional polaca, lo que es un rasgo romántico.
El romanticismo ya surge en romances, canciones e idilios centrados en los sentimientos, entre los cuales destaca el popular idilio Wieslaw (1820) de Kazimierz Brodzinski, aunque su formalismo es todavía neoclásico. Desde la fase revolucionaria de 1830-1831 el triunfo del romanticismo es ya completo, pero ya antes los escritores polacos se inspiran en los alemanes (Novalis, Hölderlin, Heine más tarde) y los ingleses, en especial Lord Byron.
Todo esto se evidencia en el famoso Adam Mickiewicz, autor de Baladas y romances (1822) con sus motivos folclóricos, Sonetos de Crimea (1826) con sus descripciones de escenas exóticas de los tártaros, Antepasados (1823-1832) con sus elementos folclóricos y patrióticos, y en el gran poema épico nacional polaco, Padre Tadeusz (1834). Vivió exiliado en Rusia desde 1824 por su compromiso revolucionario.
Juliusz Slowacki, huido a Francia en 1830, es un poeta muy influido por Shakespeare y Calderón, como muestra el poema místico-histórico El rey espíritu (1847) y el poema experimental Beniowski (1841), y escribió dramas históricos y simbólicos como Mazepa (1840), María Estuardo (1830) y Kordian (1834).
Otro poeta romántico, Zygmunt Krasinski, tras marchar también al exilio en Francia en 1830, ganó fama con los dramas poéticos La no-divina comedia (1835) sobre la revolución social, e Irydion (1836) de un tema de la Antigüedad clásica influido por Hölderlin.
En cambio, se quedaron en Polonia los poetas considerados menores, aunque muchos son de gran calidad. Bohdan Zaleski fue autor de El espíritu de la estepa (1841); Seweryn Goszczynski escribió Castillo de Kaniow (1828), centrado en la rebelión campesina; Antoni Malczewski compuso el cuento en verso Maria (1825); el más tardío Cyprian Kamil Norwid escribió el ciclo lírico Vademecum (1865-1866), experimental y cargado de filosofía.
En la senda romántica florecieron también los géneros del cuento de costumbres, en prosa o en verso, de autores como Wincenty Pol, Wladyslaw Syrokomla y Henryk Rzewuski. Józef Ignacy Krazewski cultivó las novelas históricas Cuentos antiguos (1876), La condesa Cosel (1874), Briihl (1875) y las novelas románticas Ulana y Resurrecturi. Aleksander Fredro escribió obras más clásicas, como las comedias Promesas de muchachas (1833), La venganza (1834) y Padre Jowialski (1832).
La literatura realista en prosa de Balzac, Flaubert, Maupassant y más tarde la naturalista de Zola, así como el realismo de Gogol, Turgueniev, Dostoievski, Tolstói y otros autores rusos, marcan el último tercio del siglo XIX en la literatura polaca. Los autores se interesan por el positivismo filosófico, el realismo crítico respecto a la sociedad y los temas patrióticos (por lo que perviven muchas reminiscencias del romanticismo).
En la novela destaca Boleslaw Prus (seudónimo de Aleksander Glowacki) autor de relatos cortos y novelas como La avanzada (1886), La muñeca (1890), Emancipacionistas (1893) y la famosa novela histórica Faraón (1897), muy crítica con la religión que somete al pueblo. La novelista Eliza Orzeszkova publicó Meir Ezofowicz (1878) y la épica En el Niemnem (1888).
La poeta Maria Konopnicka destaca por sus poemas líricos y también por sus relatos de crítica social, y, uniendo ambos géneros, en El señor Balzer en Brasil (1910), es un extenso poema épico acerca de los emigrantes polacos.
El gran novelista histórico fue Henryk Sienkiewicz, el primer escritor polaco  ganador del Premio Nobel, en 1905, autor de una trilogía ambientada en el siglo XVII: A sangre y fuego (1884), El diluvio (1886) y Un héroe polaco (1887-1888), de Los caballeros teutones (1900), ambientada en el conflicto entre Polonia y la Orden Teutónica de Prusia y los países bálticos en el siglo XV, y sobre todo de la archifamosa ¿Quo Vadis? (1896), sobre los primeros tiempos del cristianismo en Roma.
El movimiento “La Joven Polonia” marca los años 1890 a 1918 y engloba varios grupos literarios, que intentan superar el periodo anterior, entendido como academicista. Ahora interesa la modernidad, el espíritu berlinés y vienés del fin de siècle (no olvidemos que ambas capitales eran las metrópolis de importantes partes menores de Polonia), y la crítica social contra los restos del Antiguo Régimen que la Rusia zarista había mantenido en su extenso territorio polaco.
Una figura principal del movimiento fue el periodista Miriam (seudónimo de Zenon Przesmycki), traductor, crítico literario y editor de la publicación “Chimera”. El novelista y autor teatral Stanislaw Przybyszewski escribió en alemán y en polaco. El poeta Kazimierz Przerwa-Tetmajer fue autor de sutiles poemas líricos. El poeta Jan Kasprowicz destaca por su simbolismo y pesimismo.
El novelista Wladyslaw Stanislaw Reymont fue el ganador del segundo Premio Nobel de Literatura polaco en 1924, y ganó fama con las novelas La tierra prometida (1899) y Los campesinos (1902-1909), extensa y épica historia de un año de la vida de un pequeño pueblo polaco.
Stefan Zeromski es autor de novelas y cuentos patrióticos de gran contenido social, entre los cuales destaca Cenizas (1904), una novela histórica sobre las Guerras Napoleónicas, y Río fiel (1913).
Stanislaw Wyspialski es el gran autor teatral de la época, con obras simbólicas sobre la historia de Polonia y la situación social de su época, como La varsoviana (1898), Las bodas (1901), Liberación (1903) y Noche de noviembre (1904).
Después de conseguir la independencia en 1918 al final de la I Guerra Mundial, y pese a las permanentes agitaciones políticas y sociales, o tal vez gracia a ello, se abre un periodo de entreguerras de gran riqueza literaria, con varios autores de gran nivel, abiertos a las novedades vanguardistas del extranjero. La lista que sigue es prodigiosa.
El poeta y filósofo Leopold Staff, que había iniciado su obra durante el periodo de la Joven Polonia y, más adelante, publicó numerosos libros de poesía de corte clásico, como Sonrisas de las horas (1910) y Los árboles altos (1931).
El poeta Julian Tuwim, interesado en los fenómenos lingüísticos, escribió ciclos de poemas líricos caracterizados por su dinamismo y espontaneidad, entre los que se cuentan Al acecho de Dios (1918), y Sócrates baila (1920).
El poeta Konstanty Ildefons Galczynski, escribió numerosas obras líricas de tono irónico y grotesco y, ya en la segunda posguerra, se basó en motivos clásicos para su poema Niobe (1951).
El poeta Jan Lechon (seudónimo de Leszek Serafinowicz) escribió Poema carmesí (1920), sobre la Gran Guerra.
El poeta Wladyslaw Broniewski publicó los poemarios Humo en la ciudad (1927) y El último grito (1939), en los que continuó la tradición de la poesía revolucionaria.
En la siguiente generación de poetas polacos destacan el moralista y autor teatral Tadeusz Ró!ewicz, conocido por sus protestas contra las crueldades de la guerra, y el extraordinario Zbigniew Herbert, también ensayista, que buscó en la Grecia clásica la esencia europea y trató especialmente los temas de la civilización y la historia actuales, como en su ejemplar poema La elegía de Fortimbrás.
El poeta, novelista y ensayista Czeslaw Milosz, un lituano-polaco, Premio Nobel de Literatura en 1980, reunió en Salvación (1950) sus obras anteriores y se exilió en EE UU, donde ganó fama con Tratado poético (1957), Donde sale y se pone el sol (1974). Milosz destacó por su poesía dolorosa sobre el exilio, tema que marca también las novelas El valle de Issa (1955), autobiográfica en la que evoca con anhelo su infancia, y La tierra de Ulro (1977), más experimental y existencialista.
La poetisa Wislawa Szymborska, la última Premio Nobel polaca (1996), escribió sobre la condición humana desde su retiro de Cracovia, con obras en las que primero seguía el realismo socialista, como en Preguntas planteadas a una misma (1954), para alejarse después hacia la experimentación esictencialista y el dietario de sentimientos personales en Llamada a Yeti (1957).
El poeta Adam Zagajewski, también ensayista y novelista, es el gran sucesor actual de las dos figuras anteriores, con poemarios como Mano invisible (2012).
Maria Dâbrowska escribió Noches y días (1932-1934), una extensa novela sobre la vida de una familia en los años anteriores a la I Guerra Mundial. Zofia Nalkowska fue autora de novelas centradas en temas sociales y psicológicos, como La frontera (1935) y Medallones (1946), en la que se trata la ocupación nazi de Polonia.
De una generación posterior, Jerzy Andrzejewski ganó fama con la novela Cenizas y diamantes (1948) sobre la realidad polaca tras la II Guerra Mundial, que fue adaptada en una célebre serie televisiva y al cine (por Roman Polanski); y la novela satírica Helo aquí que viene saltando sobre las piedras (1963). Kazimierz Brandys, exiliado en París muchos años, escribió un ciclo de novelas psicológicas, titulado Entreguerras (1947-1951), un ajuste de cuentas con los intelectuales polacos y una novela en forma de diario, Cartas a la señora Z (1958-1960). Jaroslaw Iwaszkiewicz escribió la novela autobiográfica Fama y gloria (1956-1962), relatos y poemarios. Teodor Parnicki escribió novelas históricas como Sólo Beatriz (1962), en la que se relacionan diversas culturas, manteniendo como tema de fondo la antigüedad. Otro prosista, Stanislaw Jerzy Lec, es un maestro del aforismo. El periodista Ryszard Kapuscinski ha ganado un sólido prestigio por la calidad de sus ensayos y viajes. En el género de la ciencia ficción ha destacado Stanislaw Lem, cuyas novelas muestran un alto nivel científico y filosófico.

Una línea literaria de inmenso prestigio es la grotesca, inspirada en la tradición polaca de la parodia, el surrealismo del periodo de entreguerras, el teatro del absurdo de Beckett e Ionesco, y el interés obsesivo por el lenguaje. Tres autores la encarnan: Stanislaw Ignacy Witkiewicz, autor de numerosas novelas y obras de teatro experimentales en las que expresa sus teorías antirrealistas. Witold Gombrowicz, largo tiempo exiliado en Argentina, destaca con sus novelas Ferdydurke (1937) y Cosmos (1965, ganadora del Premio Internacional de Literatura de 1967). Slawomir Mrozek, autor teatral que explora la realidad humana contemporánea a través de deformaciones surrealistas en Policía (1958), La lluvia (1962) y Tango (1965), obras que el director Tadeusz Kantor, también autor teatral que ha cultivado esta corriente del teatro del absurdo, ha aupado a un gran éxito internacional.

FuentesGeneral.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_de_Polonia]
[http://www.culturapolaca.es/es]

Autores.
El periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007), maestro del periodismo literario y viajero.


Ryszard Kapuscinski (Pinsk, Polonia, 4-III-1932-Varsovia 23-I-2007) Periodista corresponsal de “Polityka” y otras publicaciones entre 1957 y 1981, e incansable viajero por África, Asia y América Latina. Estudió Historia en la Universidad de Varsovia. Escribió 19 libros. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2003.
Fuentes.
Libros.
Kapuscinski, Ryszard. El emperador. 1989 (1978). Sobre la decadencia de la Etiopía de Haile Selassie.
Kapuscinski, Ryszard. El sha o la desmesura del poder. 1987.
Kapuscinski, Ryszard. Lapidarium. 1990.
Kapuscinski, Ryszard. La guerra del fútbol y otros personajes. 1992.
Kapuscinski, Ryszard. El imperio. 1994. Sobre la descomposición de la URSS.
Kapuscinski, Ryszard. Ébano. 1998. Sobre África.
Kapuscinski, Ryszard. Los cínicos no sirven para este oficio. 2000.
Kapuscinski, Ryszard. Desde África. 2001.
Kapuscinski, Ryszard. África en la mirada. 2005. Álbum de fotografías sobre África.
Kapuscinski, Ryszard. Viajes con Heródoto. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2006. 300 pp. ‹Crimen y castigo, el mal infligido y la venganza, son inseparables siempre, más tarde o más pronto, pero siempre acaban formando pareja. Lo mismo en las relaciones entre individuos que entre los pueblos. A aquel que empieza una guerra —es decir, a juicio de Heródoto, comete un crimen—, al primero en atacar, finalmente, enseguida o al cabo de un tiempo, lo alcanzará la venganza, el castigo.›
Kapuscinski, Ryszard. Poesía completa. Ed. bilingüe, trad. de Abel A. Murcia. Ed. Bartleby. Madrid. 2008. 240 pp. Reseña de Lobo, Ramón. Kapuscinski, un poeta de la vida. “El País” Babelia 842 (12-I-2008) 16.
Kapuscinski, Ryszard. La jungla polaca. Anagrama. Barcelona. 2008. Fragmento en “El País” Domingo (14-IX-2008) 16-17.
Otros.
Redacción. Muere Ryszard Kapuscinki, escritor y maestro de periodistas. “El País” (24-I-2007) 46.
Estefanía, Joaquín. En la muerte de Ryszard Kapuscinki. El enviado de Dios. “El País” (25-I-2007) 41. Con artículos de Manuel Leguineche y Juan Cruz.
Domoslawski, Artur. Kapuscinski contra la manipulación. “El País” (23-I-2008) 31.
Villanueva, Julio. Entrevista a Artur Domoslawski. “El País” (3-III-2010) 38-39.

El escritor polaco Czeslaw Milosz (1911-2004).

Czeslaw Milosz (Szetejnie, Lituania, 1911-2004), de origen lituano-polaco, exiliado en EE UU; Premio Nobel de Literatura 1980, genial autor de novela, poesía, ensayo y memorias.
Fuentes.
Milosz, Czeslaw. Tierra inalcanzable. Antología poética. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2011. 435 pp. Zagajewski, Adam. Cantar y pensar. “El País” Babelia 1036 (1-X-2011) 23.
Otros.
Martín Bermúdez, Santiago. Czeslaw Milosz, cien años. “El Cultural” (24-VI-2011) 16-17. El autor reivindica la obra del Premio Nobel 1980, escritor genial y comprometido, escéptico sobre el poder de la literatura: “¿Qué clase de poesía es esa que no salva a las naciones y a los pueblos?”


Molina, César Antonio. La verdad premonitoria. “El País” (18-V-2011) 33. El centenario de Czeslaw Milosz.

El escritor polaco Slawomir Mrozek (1930-2013), un maestro de la sátira en el teatro y el cuento.

Slawomir Mrozek (Borzecin, 1930-Niza, 2013), autor polaco de cuentos de un humor crítico,  lo mismo que su obras teatrales, destacadas ya por Martin Esslin en 1962 en su famoso ensayo Teatro del absurdo. Entre sus obras teatrales destacan El elefanteTango y Los emigrados, muy representadas en España. Fue también un exitoso dibujante de cómic.
En sus inicios fue un comunista obediente, hasta el punto de jalear la represión contra la Iglesia católica, pero a partir de 1956 evolucionó, hasta decidir exiliarse en 1963, primero a Italia y Alemania, y más tarde a Francia (1968-1986, donde recibió la ciudadanía francesa en 1978) y México (1989-1996). Tras regresar a Polonia en 1996 y superar una grave enfermedad entre 2002 y 2005, volvió a marchar a Francia en 2008, viviendo en Niza hasta su fallecimiento. Su último viaje a Varsovia lo realizó en junio de este mismo año, para el estreno de su obra Carnaval.
Fuentes.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Slawomir_Mrozek] Un artículo completísimo, que explica pormenorizadamente su biografía, obras en polaco y traducidas al español, etc.
Otros.
Valls, Fernando. Slawomir Mrozek, maestro de la narrativa breve. “El País” (19-VIII-2013) 38.


El escritor polaco Ksawery Pruszkinki (1907-1950).
El escritor y periodista polaco Ksawery Pruszkinki (1907-1950), reportero en la Guerra Civil española, autor del libro En la España roja. Alba Editorial. 2007.
Michnik, Adam. El polaco que aborrecía las doctrinas. “El País” (15-III-2007) 55.

El escritor polaco Wladyslaw Reymont (1867-1925).
Wladyslaw Reymont (Kobiele Wielkie, 1867-Varsovia, 1925). Premio Nobel de Literatura 1924. Novelista.
Reymont, Wladyslaw. Los campesinos. 1909.

Reymont, Wladyslaw. La tierra de la gran promesa. Belacqua. Barcelona. 2006 (1899). 549 pp. Reseña de Solano, Francisco. Industria y codicia. “El País”, Babelia 791 (20-I-2007) 8.

La poetisa polaca Wislawa Szymborska (1923-2012), una voz genial de la libre intimidad femenina en una sociedad totalitaria.

Wislawa Szymborska

La poetisa polaca Wislawa Szymborska (Bnin, Kórnik, cerca de Poznan, 2-VII-1923-Cracovia, 1-II-2012), también ensayista y traductora, Premio Goethe (1991) y Premio Herder (1995), Premio Nobel de Literatura 1996, falleció a los 88 años, plácidamente, de vejez, escribiendo hasta sus últimos días.
La suya es una obra breve (apenas 300 páginas), pero intensísima, en la que abarca el arcoíris de sus sentimientos y repasa la esencia una vida plena de experiencias personajes y sobre todo históricas de enorme densidad dramática, que refleja en sus amplios intereses, entre la filosofía existencialista alemana de Jaspers y las revistas femeninas: ‹‹Lee a Jaspers y revistas de mujeres››, como suelta en un verso, una pluralidad ecléctica que mana en sus mejores poemas, los más autobiográficos: ‹‹Alma se tiene a veces. / Nadie la posee sin pausa / y para siempre. / Día tras día, / año tras año / pueden transcurrir sin ella. / A veces solo en el arrobo / y los miedos de la infancia / anida por más tiempo. / A veces nada más en el asombro / de haber envejecido.››
Tras superar el trance de la ocupación alemana se afilió al partido comunista, del que se alejó a partir de 1956 al advertir la represión de la revolución húngara. En esos años 1945-1956 se acsó brevemente (1948-1954) y comenzó en Cracovia una carrera como poetisa de creciente prestigio en revistas de vanguardia, aunque sus dos primeros libros antes de 1957 fueron ampliamente censurados por el régimen pese al realismo socialista que los lastraba, y fue ganando en voz propia, muy relacionada con la obra poética de otros dos grandes escritores polacos, Zbigniew Herbert y sobre todo Czeslaw Milosz.
A partir de 1957 se relacionó con la intelectualidad polaca en el exilio, especialmente en Francia, pues fue también una destacada traductora de literatura francesa. No obstante, ella mantuvo su residencia en Polonia y publicó con relativa libertad, tanto poemas como numerosas notas de lectura en los diarios, en las que se acercaba a todo tipo de temas, con una mirada buscadamente sencilla: ‹‹Solo las preguntas un poco ingenuas son verdaderamente profundas››.

Fuentes.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Wislawa_Szymborska] El artículo es ponderado y corto, e incluye sus obras en polaco y sus traducciones al español.
Artículos de la autora.
Szymborska, Wislawa. Prosa inédita sobre Cervantes. “El País” (3-II-2012) 37. Fragmento de la segunda parte de Lecturas no obligatorias, de próxima publicación en la editorial Alfabia.
Otros.
Rodríguez Marcos, J. Pequeños detalles de Szymborska. “El País” Babelia 941 (5-XII-2009) 4-6.
Rodríguez Marcos, J. Obituario. Wislawa Szymborska, sonrisa y agonía en la poesía. “El País” (1-II-2012).
Savater, Fernando. En recuerdo de una hada madrina poética. Szymborska, ligeramente grave. “El País” (3-II-2012) 37.

Manrique Sabogal, W. El legado póstumo de Szymborska. “El País” (23-VI-2014) 37. Hasta aquí reúne sus 13 últimos poemas y se publica el tercer volumen de sus artículos.

El escritor polaco Adam Zagajewski (1945).

Adam Zagajewski (Lvov, 21 junio de 1945), relevante poeta y además estimable novelista y ensayista, despunta como el más importante escritor polaco después de la muerte de los clásicos Milosz y Szymborska. Hijo de una maestra y un profesor, su familia abandonó la zona ocupada por la URSS al final de la guerra, y se instaló en Gliwice, donde Adam se educó y se consagró a la literatura, pese a la censura del régimen comunista. Marchó finalmente al exilio a París en 1982, alternando su vida en Francia con la enseñanza en universidades de EE UU, hasta que volvió a Polonia en 2002, estableciéndose en la bella ciudad de Cracovia. Sigue creyendo en la fuerza transformadora de la poesía.
Rememora su ciudad natal de Lvov en el poemario Mano invisible. 
“Soñé con mi antigua ciudad,
Hablaba la lengua de los niños y de los humillados (…)
Y entonces oí unas palabras de todo diferentes:
‘Pero los milagros existen, no todos creen en ellos,
Pero los milagros ocurren…’. Y al despertarme,
Cuando salí lenta y penosamente del búnker de aquel
sueño
Entendí que allí todavía duraban las disputas,

Que todavía no se había solucionado nada…”.


Fuentes.
Internet.
Libros.
Zagajewski, Adam. Mano invisible. Trad. de Xavier Farré. Acantilado. Barcelona. 2012. 98 pp. Poemario. Reseña de Ortega, Antonio. Todo el peso del mundo. “El País” Babelia 1.060 (27-III-2012) 11.
Otros.
Antón, Jacinto. El preciado don del deslumbramiento. El poeta polaco Adam Zagajewski presenta en Kosmópolis “Dos ciudades”, su nuevo libro, en el que reúne ensayo y narración. “El País” (21-X-2006) 54.
Manrique Sabogal, W. La emboscada del fantasma ruso. “El País” (15-III-2014) 35. Zagajewski alerta, en una visita a Madrid, sobre el conflicto en el Este de Europa y reflexiona sobre la función de los poetas y la cultura. Es escéptico sobre la intervención del Estado en la vida cultural.

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