Mis blogs

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía, Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

viernes, marzo 28, 2014

El escritor suizo en lengua francesa Joël Dicker (1985).

El escritor suizo en lengua francesa Joël Dicker (1985).

Joël Dicker (Ginebra, 16 de junio de 1985), hijo de una librera y un profesor de francés, segundo de cuatro hermanos, licenciado en Derecho. Es autor de una novela negra, La verdad sobre el caso Harry Quebert, aclamada por la crítica y el público. Muestra la influencia de Hemingway, Steinbeck, Romain Gary, Nabokov y Philip Roth, y en especial de la gran novela estadounidense, la que cuenta historias.

Sobre los consejos de escritura (y vida) de Joël Dicker a través de los personajes de Harry Quebert y Marcus Goldman:
*Los siguientes puntos no son una transcripción literal, salvo en un par de casos, sino que ofrecen un resumen y una interpretación personal.

1.- El primer capítulo es esencial. Si a los lectores no les agrada, no continuarán leyendo el libro.
2.- El segundo capítulo ha de ser importante, incisivo, contundente. Un golpe directo a la mandíbula del lector.
3.- Hay que enseñar a escribir con el fin de convertirse en escritor. Todos pueden escribir, pero no todos son escritores. Nadie sabe que es escritor, son los otros los que se lo dicen.
4.- Es fundamental saber caer. La vida es una larga caída y lo que cuenta es tener coraje y habilidad para levantarse cada vez.
5.- Si tienes dudas y desánimo, ponte a correr o boxear o afrontar un reto concreto. Si tienes valor y capacidad de vencerte a ti mismo entonces…
6.- Los escritores sufren dos tipos de pesares: las penas sentimentales de amor y las penas de libro. Escribir un libro es como amar a una persona: puede resultar muy doloroso.
7.- Te conviertes en escritor si jamás renuncias, luchando contra las debilidades que surgen del yo y de los demás, sin resignarse ante la tentación de la mediocridad.
8.- Un libro es una batalla y hay que emprenderla con una pasión feroz, con lo que puedes ganar o ser derrotado, pero nunca sucumbir sin gloria.
9.- Para los personajes no te inspiras en las personas sino en sus acciones, pues su manera de actuar te hace pensar en lo que podrían hacer tus personajes. Y nunca les pongas el nombre de tus conocidos: es de mal gusto y acarrea muchos problemas.
10.- Una de las típicas enfermedades de los escritores es que ya no quieran seguir escribiendo pero no puedan evitar hacerlo.
11.- Se sabe cuánto se ama a una persona solo cuando se la pierde. El nudo de la novela de amor es la pérdida del ser amado.
12.- Los capítulos de la novela pueden tener cualquier orden siempre que tenga sentido final para el escritor.
13.- El escritor ha de ser disciplinado: nada de tabaco, alcohol, drogas u otros vicios. Su vida se compone de horarios estrictos de trabajo, un ritmo diario de producción, tenacidad ante los problemas y las tentaciones, y orden impecable en el entorno personal y los hábitos cotidianos. La presión del agente literario y el editor es positiva si fuerza a mantener el citado ritmo, pero el escritor ha de decidir cuando ha terminado.
14.- En la novela romántica hay que reverenciar a quien es capaz de construir una vida consagrada al amor, la empresa más grande y difícil.
15.- La preparación ha de seguir un ritmo in crescendo, pues hay que madurar las ideas y acumular las fuerzas creadoras para el final del proceso de escritura, como en un combate de boxeo en el que se reserva la rabia para el último y definitivo round.
16.- No hay normas para conocer cuánto tiempo exige un libro, pues depende de un sinfín de factores.
17.- El escritor es quien se apropia de las palabras hasta asimilarlas a su persona, dándoles un sentido especial y único, pues un libro en realidad no trata de palabras sino de personas.
18.- La vida exige de continuo escoger entre razón y pasión. La primera puede ser inútil y la segunda destructiva, así que la vida puede resultar absurda (Quebert afirma que es una estafa), pero asimismo hay que vivirla.
19.- Un escritor puede perder el control de su libro, por razones como la presión del agente o la editorial para publicar pronto, o el propio temor a ser olvidado por el público o a no ser comercial. Si pierde ese control, llega la catástrofe.
20.- Aprende a apreciar los fracasos porque te forjan y serán los que harán que puedas saborear las victorias.
21.- Hay que darlo todo al escribir, como si cada página, cada libro, fuera el último combate de tu existencia.
22.- El escritor ha de saber comunicar emociones y experiencias que nunca ha vivido, que el lector probablemente tampoco vivirá, y eso tiene sentido porque el oficio de escribir es escribir (y ver) de un modo nuevo o diferente a los demás.
23.- Escribe no para que te lean sino para que te escuchen. Es una conversación en la que importa la musicalidad de las palabras.
24.- Quien arriesga gana, una regla que no hay que olvidar ante las situaciones difíciles.
25.- Venera el amor, la conquista más valiosa, la única ambición que al final merece la pena. Habrá más personas, más libros, más dinero o más lo que sea. Pero después del amor solo quedará la sal de las lágrimas.
26.- Hay momentos en las novelas en que no basta con atrapar al lector con las palabras sino que hay que golpearle con fiereza, en sus sentimientos más profundos.
27.- El escritor no puede cambiar el mundo, pero sí influir en las vidas de sus lectores aunque solo sea por hacerles pasar un buen rato o abrirles los ojos ante aspectos de la realidad que jamás han visto.
28.- Cuando llegue el final de la novela hay que ofrecer un giro inesperado, para mantener el suspense hasta el fin, para saborear cada página final como algo vital.
29.- Cita los grandes acontecimientos en la novela, y así, por mala que sea, tendrá el mérito de consignar alguna página de la historia.
30.- Cuando se aproxima el final del proceso de escritura al escritor le surgen sentimientos de cansancio, miedo, inseguridad. No hay que renunciar entonces, sino aprovecharlos para seguir avanzando.
31. El último capítulo ha de ser el mejor.

Fuentes.
Libros.

Dicker, Joël. La verdad sobre el caso Harry Quebert. Alfaguara. Madrid. 2013 (2012 francés). 670 pp. Novela negra.
Trama.
Harry Quebert, de 67 años, un escritor consagrado, es acusado en 2008 de dos asesinatos, el de una muchacha de 15 años, Nola Kellergan, y de una anciana testigo, cometidos en 1975 en el pequeño pueblo (inventado) de Aurora, en Nueva Inglaterra. El cadáver de la joven ha sido hallado en su jardín y con un libro suyo entre las manos, Los orígenes del mal. Su pupilo, Marcus Goldman, de 30 años y exitoso escritor con un solo libro, aunque en plena crisis creativa, llega en su ayuda para librarle de la silla eléctrica y a la vez que alumbra su visión del pasado, reconstruyendo minuciosamente lo que pasó 33 años antes, ambos escritores dialogan sobre el oficio literario y la vida.
Opinión.
Esta novela es una obra maestra, una prueba de que la genialidad literaria no entiende de edades ni experiencias. Redonda, casi perfecta, se edifica sobre una sólida estructura, probablemente imaginada desde el inicio, aunque Dicker ha confesado que introdujo cambios a medida que construía los personajes.
El ritmo narrativo es implacable, con secuencias inspiradas en la división cinematográfica, pero el autor sabe meter unos descansos aquí y allá, con la cuidada parsimonia de un adagio.
Los personajes son espléndidos, de los mejores que han surgido en la literatura del género policíaco en los últimos años, sin caer en estereotipos, y gozan de una notable credibilidad psicológica: Quebert es un transparente refrito de Bernard Malamud (el pensamiento estético), J. D. Salinger (la atracción por las nínfulas y la voluntad de aislamiento) y Philip Roth (la técnica literaria y el apartamiento en un pequeño pueblo), y los demás personajes se antoja que se inspiran también en personas bien reales, de carne y hueso verídicos.
Sorprende la sabia utilización de resortes tomados de la seudoliteratura de autoayuda, de trucos de la literatura romántica best-seller y de las más severas reglas de la literatura policíaca. Denotan una formación literaria amplia y una ironía muy de agradecer.
Tan solo hay dos fallos (apuntarlos es caer en el vicio del spoiler y me abstengo de decir más) en el hilado lógico-policíaco de la historia, que suceden ya muy avanzada esta, casi en la recta final, que no se escaparan a quien busque la credibilidad absoluta del guion. No es un mal raro en las mejores novelas policiacas: recordemos que ya Chandler y Hammett arremetían contra Agatha Christie por la endeblez de algunos de sus giros argumentales, pero siempre se le perdonaba a la autora inglesa por el apasionante interés de sus conjuntos. E incluso en esto Dicker ha conseguido seguir la senda de los grandes maestros, porque sus dos deslices quedan sumergidos (muchos ni los advertirán) bajo el peso abrumador de esta magnífica novela.
Fuentes.
Entrevista-reseña de Galán, Lola. Los enigmas de la verdad. “El País” Babelia 1.126 (22-VI-2013) 4-6. Reseña de Navarro, Justo. El hábito de mentir. “El País” Babelia 1.126 (22-VI-2013) 6. 
Ruiz Mantilla, Jesús. Entrevista. Joël Dicker. El suizo que resucita las librerías. “El País” Semanal 1.940 (1-XII-2013) 46-49.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada